En el ecosistema financiero y de negocios contemporáneo, la frontera entre adversarios y aliados es cada vez menos clara. Para describir estas relaciones híbridas, un término coloquial anglosajón, pero sorprendentemente preciso resulta útil: frenemies, o amigos‑enemigos.

Este concepto captura interacciones que no encajan ni en la cooperación plena ni en la rivalidad absoluta, sino en una co‑dependencia estratégica que, paradójicamente, contribuye a la estabilidad del sistema. La manera en que hoy se estructuran y transforman los riesgos financieros es un reflejo claro de este fenómeno.

El discurso “Frenemies at the gates” de Rebecca Jackson, Directora Ejecutiva del Regulador Prudencial del Banco Central de Inglaterra (Prudential Regulation Authority-Bank of England), lo explica con claridad al analizar la evolución del mercado de liquidez y del trading electrónico en los mercados financieros. Como señala Jackson, en los últimos años han surgido intermediarios financieros como las Principal Trading Firms (PTFs), empresas que operan con sistemas automatizados y ejecutan operaciones a gran velocidad. Estas nuevas entidades compiten agresivamente en segmentos que antes eran dominio bancario, pero siguen dependiendo de los bancos para el acceso al mercado, el apalancamiento, la compensación y la liquidación.

En ese orden, no son simples rivales; son también clientes estratégicos y, en determinadas circunstancias, amenazas latentes.

La armonía de los intereses opuestos.

Como indica Jackson, este cruce de competencia y dependencia reconfigura los incentivos del sistema. La innovación abre nuevas oportunidades de negocio y aporta eficiencia a la provisión de liquidez al mercado, pero también desplaza el riesgo sistémico: las reformas posteriores a la crisis financiera sacaron la actividad de negociación que tradicionalmente realizaban los bancos fuera de sus balances y la trasladaron hacia empresas que operan por cuenta propia (proprietary trading firms o “PTF”). Sin embargo, ese riesgo reapareció a través de relaciones de contraparte con entidades no bancarias que, irónicamente, siguen necesitando a los bancos para poder operar.

La tesis de fondo es que la estabilidad del sistema no se alcanza eliminando estas relaciones ambiguas, sino gestionándolas. La competencia radical sin dependencia es ineficiente; la dependencia sin competencia que genere fricción, inviable. Los bancos compiten con las PTFs por ingresos en mercados cada vez más digitalizados, pero también las integran en sus estructuras operativas y de riesgo. Por su parte, la regulación promueve prácticas prudenciales, pero depende de que los participantes desarrollen sus propios marcos internos para aplicarlas.

Este patrón de “frenemies” se replica en numerosos ámbitos del sistema financiero:

  • Las cámaras de compensación mutualizan riesgos entre actores que compiten, pero cuya estabilidad depende de contribuir a un fondo común que ninguno financiaría voluntariamente para beneficio del rival.
  • Reguladores y entidades reguladas negocian límites, expectativas y estándares que moderan la competencia, pero que aseguran la solvencia colectiva.
  • La innovación tecnológica introduce nuevos participantes que tensan los marcos existentes, obligando a bancos tradicionales y actores disruptivos a coexistir en un equilibrio incómodo pero necesario.

Diseñados para ser frenemies: pagos, energía y otros sectores interdependientes.

Un patrón similar aparece en el ecosistema de pagos digitales, donde bancos tradicionales y grandes plataformas tecnológicas mantienen una relación ambigua. Las grandes empresas tecnológicas compiten directamente con los bancos al ofrecer billeteras digitales, soluciones de pago instantáneo y experiencias de usuario más ágiles. Sin embargo, estas mismas plataformas dependen de la infraestructura bancaria para procesar transacciones, recaudar fondos de clientes, acceder a redes de compensación y cumplir requisitos regulatorios de custodia de fondos.

Otro ejemplo de frenemies se ve en el sector eléctrico, tanto en Europa como en Estados Unidos. En Europa, los comercializadores compiten, pero dependen de los operadores de red y de los mercados mayoristas acoplados. En EE. UU., en determinadas zonas ocurre lo mismo: los proveedores minoristas compiten, pero solo pueden operar a través de los grandes gestores de las redes.

En todos estos casos, los frenemies compiten de cara al mercado y a los clientes, pero cooperan en lo esencial para sostener la infraestructura del sistema. Aceptar esta dualidad obliga a repensar la gobernanza y la regulación no solo como herramientas para separar intereses, sino como mecanismos para alinear interdependencias.

Reconocer la figura del frenemy es reconocer cómo se distribuyen, condicionan y transforman los riesgos en mercados complejos. La ambigüedad de los actores no debe ser vista como perturbadora e incongruente, sino que debe ser entendida, medida y gobernada con claridad institucional.

Referencia :

https://www.bankofengland.co.uk/speech/2026/february/rebecca-jackson-speech-on-intraday-risk-management-and-principal-trading

Angel Santana Gómez

Abogado y consultor

Licenciado en Derecho por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, PUCMM (2001). Maestría en Derecho de los Mercados Financieros de la Universidad Pontificia Comillas, Madrid (2006) y Máster en Derecho Internacional de Negocios y Administración de Empresas en la Escuela Superior de Ciencias Económicas y Comerciales, París, (2010) (École Supérieure des Sciences Économiques et Commerciales - ESSEC). Previamente abogado asociado en la firma Headrick, Rizik, Álvarez y Fernández en Rep. Dominicana y actual Director Legal en la división de banca de inversiones y servicios globales de valores del banco Societe Generale en Francia, encargado del área de servicios financieros a emisores de acciones y obligaciones cotizadas en las bolsas de valores europeas y financiamientos estructurados a fondos de inversiones públicos y privados. Miembro del comité de estudio de emisores de valores del observatorio jurídico de la Asociación Francesa de Profesionales del Mercado de Valores (AFTI por sus siglas en Francés) y miembro de la Asociación Nacional de Juristas de Bancos franceses (ANJB). Instructor y conferencista sobre reglamentación financiera, custodia de valores y servicios post trade, operaciones financieras en los mercados de capitales, financiamientos estructurados internacionales y fondos de inversión.

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