Decidí escribir el presente artículo pretendiendo contribuir debidamente a dar a conocer en detalle el legado de la fecunda vida de Fray Junípero, excepcional fraile franciscano que fundó ciudades coloniales en México y también aportó al desarrollo urbano en Estados Unidos, porque varias de las más importantes ciudades de California las bautizó con nombres extraídos del santoral católico: entre otras, Santa Bárbara, Santa Fe, Santa Mónica, San Diego, San José, San Francisco y Los Ángeles.

Según diversas fuentes, se ha dado a conocer que Fray Junípero nació en 1710 en Mallorca, isla perteneciente a España. Inicialmente, Fray Junípero se dedicó a estudiar Teología y Filosofía, y fue profesor de esas materias en universidades españolas, pero, siguiendo sus creencias cristianas, abandonó lo académico para ingresar al seminario y ordenarse como fraile franciscano, por coincidencia, como el actual papa, Su Santidad León XIV.

Así, en 1749, junto a otros veinte frailes franciscanos, partió hacia el Virreinato de la Nueva España, que más tarde se convertiría en el actual país de México. Después de múltiples escalas, los misioneros finalmente llegaron al puerto de Veracruz en diciembre de ese mismo año. Su próximo destino sería la Ciudad de México, distante unos 500 kilómetros. La mayoría de los frailes decidieron viajar en carruajes, pero, siguiendo la mística de sacrificio franciscana, Fray Junípero y otro grupo decidieron hacer ese largo viaje caminando. A raíz de ello, contrajo una dolencia en una pierna causada muy probablemente por la mordedura de una serpiente o por las espinas de una cactácea, dolencia que, desafortunadamente, lo acompañó toda su vida.

En 1767, Carlos III tomó la drástica medida de expulsar de todos los dominios de la Corona española a los jesuitas que atendían a la población indígena y europea de Las Californias, los cuales fueron sustituidos por dieciséis misioneros franciscanos encabezados por Fray Junípero, quienes decidieron explorar la llamada Alta California. En agosto de 1771 fundó las misiones de San Gabriel, que se encuentra en la actual área metropolitana de Los Ángeles, y la de San Carlos Borromeo.

En los primeros tiempos, Fray Junípero realizó una labor misional burocrática desde el Colegio de Misioneros de San Fernando, en la capital de México, y meses después recibió la aprobación del virrey para iniciar una misión en Sierra Gorda, territorio montañoso. El primer destino específico de Fray Junípero en Sierra Gorda fue Santiago Xalpan, hoy en la actual ciudad de Querétaro.

Después de que arribaron los frailes franciscanos sustitutos de los jesuitas, ellos iniciaron su labor misional así: al llegar a un lugar conveniente, levantaban una capilla para predicar la esencia de la doctrina cristiana, el cristianismo; edificaban humildes cabañas donde residirían los frailes, desde las cuales se dedicarían, haciendo largas caminatas a pie, a predicar el Evangelio a los amerindios que vivían remotamente. Además de las capillas y de las cabañas que servirían de residencias para la tranquilidad de todos los sacerdotes, también construían un pequeño fuerte protector contra posibles ataques.

Adicionalmente, como muestra de apertura hacia los amerindios, los frailes acogían confiadamente a todos los indígenas que se aproximaban a cada misión que ya tuviera algún tiempo de establecida, sabiendo certeramente que todos los indios actuaban movidos por simple curiosidad. Una vez que los frailes lograban su confianza, los convencían de que se establecieran en lugares cercanos a la correspondiente misión, desde donde catequizaban a los indígenas sobre el cristianismo. Además, los franciscanos enseñaban a los indígenas agricultura, ganadería y albañilería, proporcionándoles semillas y animales. También los asesoraban en el aprovechamiento eficiente de la tierra. Muchos de ellos fueron instruidos en carpintería, albañilería y herrería, labores hasta ese momento completamente desconocidas para ellos.

En honor a la verdad histórica, debe resaltarse que la amplia labor misional de los franciscanos no se dirigió única y exclusivamente a los hombres, ya que también abarcó a las mujeres, que eran adiestradas en costura, cocina, confección de tejidos y otras actividades productivas.

Fray Junípero falleció en California en 1784, después de su muy fructífera labor misionera, dejando, como buen franciscano, su legado evangelizador, que es fiel testimonio de los valores cristianos materializados con la vigencia del santoral católico, que están permanentemente presentes en la cotidianidad estadounidense mediante los nombres de las más importantes ciudades de California.

Eulogio Santaella

Ingeniero

Ingeniero. Fue administrador del Consejo Estatal del Azúcar y embajador en Washington. Profesor universitario. Empresario.

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