La salida de Emiratos Árabes Unidos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el grupo de grandes naciones exportadoras de petróleo, tras casi 60 años de membresía tiene varias lecturas, sobre todo, a raíz del bloqueo del estrecho Ormuz.
Desde hace tiempo se viene gestando una fractura en el seno de la OPEP que tiene que ver con diferencias entre los actores por cuotas de comercialización, la capacidad de producción y sus propias consideraciones geopolíticas. Lo que pasa es que cuando los precios del petróleo son relativamente altos y hay pocas restricciones a la comercialización, esas diferencias se resuelven de maneras más amigables, como venía ocurriendo, ya que el petróleo fluía sin problemas desde el Golfo Pérsico a los diferentes clientes en el extranjero.
Todo esto cambió a raíz de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán el 28 de febrero pasado y el posterior cierre del estrecho de Ormuz, lo que provocó un duro golpe, no solo a Emiratos Árabes Unidos, sino también a Qatar, pero este último se había salido ya de la OPEP en el año 2019.
Sin embargo, el golpe sufrido por Emiratos Árabes Unidos, no se limitó solo al ámbito de las exportaciones energéticas, sino que afectó también, el estatus de Dubái como centro financiero global, porque parte del dinero ha huido a refugios financieros alternativos, siendo Hong Kong uno de los más beneficiados.
El estatus de Dubái como refugio financiero había crecido los últimos años a la sombra de las sanciones occidentales a Rusia, pues los negocios que no se podían hacer con empresas rusas en Estados Unidos o en Europa, se hacían en Dubái, incluso los buques que transportaban este petróleo, también se aseguraban allí. ¿Se dan cuenta de la moral de doble rasero del sistema internacional?
Dubái se ha convertido en un nodo financiero que le ha permitido seguir haciendo negocios con Moscú de manera indirecta con el visto bueno de Washington, de Londres y de Bruselas, porque necesitaban que esos negocios se siguieran haciendo, aunque en su narrativa dijeran lo contrario, en lo que hay que sumar a Tel Aviv, que además de a Emiratos Árabes Unidos, también utilizan a Qatar y Arabia Saudita como peones.
De todo esto podemos ver que tenemos una serie de países que tienen unos bien definidos intereses comunes y otros que son absolutamente contrapuestos.
En lo que refiere a las exportaciones de petróleo, Emiratos Árabes Unidos tradicionalmente ha sido el más perjudicado, en cuanto a las cuotas de comercialización impuestas por el cartel petrolero que dirigen en realidad: Arabia Saudita y Rusia, ya que estos últimos años la capacidad de Abu Dabi ha ido aumentando, en razón de aproximado un 20%, unas inversiones de las cuales no ha podido beneficiarse o rentabilizarlas adecuadamente, porque tanto Arabia Saudita como Rusia no les dejan producir más y en consecuencia vender más. Emiratos Árabes Unidos, entonces lleva años sintiéndose rehén de esta organización.
Esto es algo muy característico de los carteles, generalmente hay alguien que tiene interés de incumplir, porque el sistema de cuotas no le beneficia y otros se lo saltan a la claras. Rusia se lo salta cada vez que quiere y parece ser que Emiratos Árabes Unidos se lo podría haber saltado, en un caso típico de “free rider” fenómeno que se da en los cárteles.
Está claro que la razón de que no le dejen aumentar su cuota de comercialización es porque tanto Rusia como Arabia Saudita necesitan precios altos. Arabia Saudita por su propia estructura económica y sus planes de gastos. Arabia Saudita tiene el proyecto Visión 2030, donde quieren apostar por la tecnología y las energías renovables, algo que tendrán que revisar, a raíz de los últimos acontecimientos con el estrecho de Ormuz, pero necesitan precios del petróleo altos. En el caso de Rusia queda claro que necesita precios altos para aceitar su economía, atascada en medio de la guerra de Ucrania.
Emiratos Árabes Unidos como hemos visto, tiene una economía más diversificada en el plano financiero y además un coste de producción del crudo de los más bajos del mundo, con lo cual, podría comercializarlo a menor precio, lo que también, le podría hacer preferir aumentar ese volumen de ventas, si los precios del petróleo bajaran un poco, para asegurarse una mayor cuota del mercado. Esta era la situación antes de que bloquearan del estrecho de Ormuz.
En la actualidad, tras el bloqueo de Ormuz, todos los miembros de la OPEP están produciendo menos petróleo, por tanto, no debería de haber problema con el sistema de cuotas de la Organización. ¿Por qué entonces ahora Emiratos Árabes Unidos se va?
La cuestión es que Emiratos Árabes Unidos ha solicitado un rescate financiero a Estados Unidos, la Reserva Federal es quien organiza este rescate y el Pentágono y la Casa Blanca le han exigido a Emiratos Árabes Unidos que ahora termine de romper la OPEP. Lo que implica que la estrategia de Washington es acabar con el cártel petrolero, en este momento histórico en que Estados Unidos se ha convertido en exportador de hidrocarburos.
Esta estrategia la lleva Estados Unidos preparando desde hace tiempo: en el año 2016 consiguió que saliera Indonesia; Qatar sale en el año 2019; Ecuador en el año 2020; Agola en año 2023 y muy probablemente Venezuela siga el mismo camino saliendo de la OPEP, por lo que esta organización tal como la conocemos hoy podría tener los días contados.
El comunicado emitido por Abu Dabi fue muy cuidadoso especificando que iban a incorporar producción adicional de forma gradual al mercado, lo que está bien a mediano plazo, si se desbloqueara el estrecho de Ormuz, porque sería una buena noticia para la economía global ya que generaría una reducción de los precios del petróleo y en consecuencia de las tensiones inflacionarias.
Pero aquí la pregunta es cuándo van a desbloquear a Ormuz, porque hasta ahora no vemos señales de que vaya a ser desbloqueado en un corto tiempo, pues desde Estados Unidos las informaciones que llegan señalan que hay dos opciones: atacar y volver a la guerra o un bloqueo que podría durar mucho tiempo.
Entonces con la vía fluvial bloqueada, la economía mundial va a agotar las reservas de petróleo, tanto las comerciales como las estratégicas. En el caso de Estados Unidos esto es un gran problema porque ya ha mellado sus reservas.
La infraestructura de la Reservas Estratégica de Petróleo (REP) de Estados Unidos puede almacenar 714 millones de barriles. Antes de la guerra de Irán, las reservas se situaban en poco más de 400 millones de barriles, marcando niveles históricamente bajos. Debido a la crisis en Oriente Medio, se empezaron a liberar 172 millones de barriles en un periodo de 120 días desde marzo pasado y como quiera en Estados Unidos los precios de las gasolinas están en máximos históricos.
Cuando la guerra de Irán termine podríamos ver en los hechos dos OPEP al producirse una gran fractura en los países del golfo. Una en los brazos de China y los BRICS y la otra en los brazos de Estados Unidos. Este es un cambio radical que va a afectar no solo al mercado energético, sino también al propio sistema financiero, porque el Golfo es quien mantiene a través del sistema del petrodólar, uno de los pilares del estatus del dólar como principal divisa de referencia para las transacciones comerciales.
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