“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”

La inteligencia artificial (IA) ya está incorporada a la vida cotidiana; pero, aunque su llegada luzca una sorpresa, así como su  ya tan amplio uso, ha sido el resultado de un prolongado proceso.

La IA tiene ya varias décadas de uso en distintos tipos de respuestas orientadas en la primera etapa en lo especifico a simular capacidades humanas tales como el aprendizaje, el razonamiento, la toma de decisiones, la creatividad a partir de grandes volúmenes de datos. Presente en asistentes virtuales para conducir, recomendaciones de plataformas, vehículos autónomos. Hasta llegar a un nivel como para vencer a campeones o grandes maestros del ajedrez. Mas la gran sorpresa y lo cual ha impactado nuestra vida cotidiana es lo que se denomina inteligencia artificial generativa y más aun los llamados chatbots simulando conversaciones humanas mediante texto o voz. Lo cual se vive ya cada día.

La IA es una combinación de la informática que es una disciplina en si misma en su vertiente de programación, con la electrónica como su fundamento.

Todo comenzó con los tubos al vacío y la posibilidad de que de los mismos se pudiese lograr sistemas automáticos en cuanto al paso o no paso de corrientes eléctricas o flujos de electrones.

A partir de entonces el gran salto consistió cuando esas operaciones y así también otras funciones en tanto dispositivos electrónicos ya miniaturizados  hicieron posible realizar hasta miles de millones de operaciones. Y es ese el real significado de la electrónica en la IA que se ha expresado en los llamados chip o circuitos integrados y más aun en su evolución con los microprocesadores como dispositivos electrónicos esenciales  cual “cerebros” que ya no es solo la Unidad Central de Procesos (CPU) sino además la Unidad de Procesamiento Grafico (GPU) y especialmente la Unidad de Procesamiento Neuronal (NPU) cual referencia aun remota del funcionamiento del cerebro. No es posible la IA al margen del que ha sido el proceso de desarrollo de esos dispositivos electrónicos especialmente de esos microprocesadores.

De los alcances, la comprobación la tenemos a mano cada día al utilizar la IA desde nuestros teléfonos celulares hasta el punto tal que es una constante acompañante de  características humanas pues es el propósito en sí mismo de la inteligencia artificial es el desarrollo de acciones propias de la inteligencia humana y comprobamos lo tan lejos que se ha llegado en su ya indetenible progreso.

La electrónica de la IA entre nosotros.

Ramón Morrison

Consultor en Desarrollo Organizacional

Profesor de ciencias de primaria, secundaria y universitario ya jubilado, con la misma pasión de entonces.

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