La elección de algunos musulmanes al Congreso estadounidense, principalmente la de Abdul El-Sayed, médico epidemiólogo graduado en las universidades de Michigan y Columbia, ha hecho estallar las redes sociales con comentarios y alusiones al supuesto peligro que representa esta religión.

Nada más descabellado. Quienes se hayan tomado el tiempo de echar un vistazo al Corán habrán podido comprobar que no existen diferencias significativas entre la ética cristiana y la musulmana: ambas se sustentan en principios como la obediencia a Dios, el amor al prójimo y la prohibición de robar y matar.

Ciertamente, existe una diferencia en cuanto a la figura del profeta. Para los cristianos es Cristo; para los musulmanes, Mahoma, quien siempre manifestó un gran respeto por Jesús. En el Corán se le llama Isa o Isa ibn Maryam (Jesús, hijo de María) y se le considera uno de los más grandes profetas.

Mahoma siempre lo reconoció como un hermano en la fe.

Otra diferencia es que Mahoma nunca afirmó haber sido concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, ni haber resucitado, y mucho menos dijo que regresaría. En ese sentido, la religión musulmana, al no incorporar esos dogmas, presenta una concepción distinta de la figura de Jesús y de la naturaleza de Dios. Y, a mí entender, es más racional.

Mahoma se atribuye únicamente el mérito de ser el último de los profetas, enviado al mundo unos seiscientos años después de Cristo para completar el mensaje de Dios.

Diabolizar la religión musulmana por los desafueros pasados y presentes de algunos grupos que se proclaman seguidores de ella, como los yihadistas y los talibanes, es lo mismo que diabolizar el cristianismo por las Cruzadas, el exterminio de los pueblos originarios de América y las monstruosidades que se cometen a diario en países que se definen como cristianos.

Si ponemos en la balanza a los pueblos que profesan ambas religiones, encontraremos que son muchos más los genocidios cometidos en países de tradición cristiana que los perpetrados en países de mayoría musulmana.

Carlos Segura

Sociólogo

Master en sociología, Université du Québec à Montréal, estudios doctorales, Université de Montréal. Ha publicado decenas de artículos en revistas especializadas nacionales y extranjeras, sobre inmigración, identidad y relaciones interétnicas. Es coautor de tres obras sociológicas, La nueva inmigración haitiana, 2001, Una isla para dos, 2002 y Hacia una nueva visión de la frontera y de las relaciones fronterizas, 2002. También es autor de tres obras literarias, Una vida en tiempos revueltos (autobiografía) 2018, Cuentos pueblerinos, 2020 y El retorno generacional (novela), 2023.

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