No han faltado analistas de los procesos electorales de Iberoamérica que tienden a achacar sus resultados, sin más, a un supuesto hartazgo de la población respecto del o de los partidos que gobiernan, por el hecho mismo de llevar equis tiempo en este ejercicio. Es la teoría del desgaste natural del poder. Ello explicaría la cadena de triunfos de los proyectos de derecha, en desmedro de los proyectos progresistas. Tal teoría —menos mal— lleva implícito un buen consuelo para las izquierdas, una vez «se cumplan» los plazos para las derechas triunfantes.

Una primera observación a semejante teoría es su incapacidad para fijar plazos precisos, o siquiera aproximados, a los «inexorables» desgastes. Pues mientras a unos se les vence en un solo período, y a veces en menos (Perú), a otros (como el chavismo) el tiempo se les prolonga un buen rato más…

Es que hay otros factores, además del tiempo, se dirá: la fortaleza o debilidad de las oposiciones, la calidad del ejercicio gubernamental (los problemas que resuelve), la capacidad de maniobra del equipo gobernante, etc.

¡Bueno! Se ve que hay bastantes factores más, aparte de la variable tiempo. ¿Y si el hartazgo mencionado —que nadie puede negar en demasiados casos— no lo determinara el tiempo en sí mismo, sino lo que pasa durante el ejercicio del poder? Entre esos factores estarían los ya mencionados, además del tamaño del poder que se ejerce y de las fuerzas en pugna.

El ejercicio del poder podrá pautarse en períodos legales, como en muchos países «democráticos», pero el vaivén electoral no tiene por qué obedecer a ninguna fatalidad pendular, sino a los principios a los que obedece un hecho llamado poder. Por esto se habla de que toda revolución (no digo ya meros gobiernos) debe reinventarse a cada momento, en un exigente juego en el que el mero capricho no tenga cabida. El juego no consiste en eternizarse en el poder, sino en ganar legitimidad permanente. El hecho de que tal legitimidad no baste siempre para preservarse como gobierno —mil factores espurios han sido históricamente inevitables en nuestro continente— no quita lo esencial: en definitiva, de lo que debería tratarse siempre no es de ser gobierno, sino de merecer gobernar.

Luis Ulloa Morel

Pedagogo, profesor y político

Luis Ulloa Morel es pedagogo, profesor y activista social y político. Autor de Los caminos del aprendizaje, Enseñar el fácil, Estado Iglesia y Educación en la República Dominicana, Vocabulario político-social básico, entre otros trabajos. Ha sido articulista de numerosos periódicos del país.

Ver más