Es una expresión propia de los dominicanos decir que el trompo enredaˈo es que baila bien, como una forma de significar que en la medida que una persona logra obtener dinero prestado ese compromiso que asume, le permite desarrollar capacidades y potencialidades qué a futuro, en la medida que puede pagar, va aumentar su patrimonio y su bienestar.

Pero para que esta expresión se cumpla adecuadamente lo correcto sería decir que el trompo bien enredaˈo es que baila bien; pues en la medida que se adquiere dinero prestado se debe tener claridad de a que actividad se van a destinar los recursos recibidos, de tal forma que se pueda cumplir con las cuotas de capital e intereses que se derivan.

Si los préstamos en vez de invertirlos en actividades que generen ganancias o aumento del patrimonio, se destinan al consumo, lo más probable es que el trompo no baile bien y no se pueda cumplir con los compromisos de capital e intereses, llevando a las personas a un estado de insolvencia en el que además de dañar su crédito se compromete su bienestar a futuro.

En el caso del Estado también se puede aplicar el principio del trompo, pues si los préstamos que se reciben no están orientados a invertir en gasto de capital y mas bien a gastos corrientes, se esta comprometiendo el futuro del país y de sus habitantes; en la medida que se reproduce y repite este comportamiento se está comprometiendo no solo el futuro  financiero del país, sino también el bienestar de sus ciudadanos, que deben pagar dichos préstamos con los impuestos que religiosamente deben pagar.

En el caso actual de la República Dominicana el gobierno ha estado haciendo compromisos de préstamos, que no solo se destaca que ha aumentado en 71.96% en el anterior y  actual período de gobierno, sino que dicha deuda ha estado más orientada hacia el pago de intereses y en la medida que ha cambiado la composición de esa deuda hacia preferir colocar bonos en el mercado de valores, en vez de que dichos préstamos se adquieran a través organismos multilaterales (Llámese Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial, Banco Europeo, entre otros).

Esta situación ha llevado a que se invierte más en intereses de préstamos que se han adquirido para cubrir el déficit fiscal, el cual paso de -2.63% como porcentaje de PIB en el año 2021 a -3.50% en el presente año 2026. Pero lo más preocupante de esto es que el servicio de la deuda pública aumento como proporción del gasto público de 17.5% a 23.3% entre el año 2021 y el primer semestre del presente año 2026, mientras el gasto social disminuyo de 47.85% en a 41.9% en ese mismo período.

Esta situación revela como se ha distribuido el gasto público y sobre todo el dinero que se ha tomado a título de préstamo, ya que el 86% del gasto público se ha destinado a gastos corrientes sobre todo el pago de salarios e intereses sobre la deuda. También se evidencia en que el gasto de capital esta por debajo en promedio del 14%, en el periodo analizado y aunque se presenta que este ha aumentado de forma interanual comparando el primer semestre del año 2025 y el primer semestre del año 2026, expresado en aumento de obras de infraestructura, sin embargo, el retraso de 5 años no se puede recuperar con ese ligero aumento.

Es por esto que podemos decir que el actual gobierno debe enredar mejor el trompo, tanto en términos de la composición de la deuda que permita un alivio en el pago de los intereses, como en la orientación de los recursos provenientes de los préstamos.

Juan E. Taveras Vargas

Juan E. Taveras Vargas Economista y profesor universitario UASD. Masters en negocios y relaciones económicas internacionales, masters en políticas publicas y globalización, especialidad en docencia virtual Especialista en planificación estratégica y formulación de proyectos. Promotor cultural.

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