El éxito del «todo incluido», el modelo de negocio imperante en nuestros resorts se debe a que un hotel es el único proveedor de todos los bienes y servicios locales incluidos en el paquete turístico. Una sola ubicación y un solo operador facilitan el suministro. Más difícil sería suplir esos bienes y servicios a los turistas de renta corta: no solo se multiplican las ubicaciones, sino también los proveedores. Sin embargo, puede desarrollarse un modelo en el que la comunicación digital y las empresas locales de servicios colaboren para atender esa demanda. A continuación, se esboza un modelo, con alguna asistencia de la IA, que ilustra una manera de resolver el problema logístico. La solución constituiría una innovación muy beneficiosa para nuestro destino.

De acuerdo con los estimados del MITUR, nuestro destino ofrece unas 136 000 habitaciones y unas 57 000 propiedades para la renta corta, mientras que la oferta hotelera comprende solo 95 000 habitaciones. (El gráfico adjunto presenta las cifras oficiales correspondientes a 2025).

Es obvio que el volumen de las rentas cortas constituye una fuente significativa de demanda para todos los bienes y servicios que se ofrecen —como complemento del alojamiento— en el «todo incluido» tradicional. El libre albedrío del turista determina cuáles serían las fuentes de suministro escogidas entre la miríada de proveedores disponibles en cualquier punto del territorio nacional. El consumo, por supuesto, está sujeto a la disponibilidad de las ofertas y a sus precios.

Un paquete de «Destino Todo Incluido Inteligente» haría depender de empresas especializadas el suministro de los bienes y servicios complementarios al alojamiento de renta corta. El turista reserva su apartamento o villa normalmente mediante plataformas de renta corta o directamente con el propietario del inmueble. Antes de su llegada, recibe un enlace para descargar la aplicación Destino Todo Incluido. Desde esa aplicación puede contratar, modificar o cancelar todos los servicios adicionales al alojamiento.

Antes del viaje, la aplicación le proporciona información, con precios transparentes, sobre: 1) restaurantes disponibles; 2) excursiones; 3) transporte; 4) actividades culturales; 5) espectáculos; 6) compras; 7) spa; 8) lavandería; 9) asistencia médica, y 10) alquiler de vehículos. También tendría un chatbot para asistir al usuario en cualquier otra categoría de servicios.

Cada noche, la aplicación le recuerda al visitante: «Seleccione antes de las 10:00 p. m. los servicios que desea para mañana». Puede elegir entre desayuno, almuerzo, cena, excursión, transporte, masaje, guía turístico, entradas y experiencias. A las 10:00 p. m., el sistema distribuye automáticamente las órdenes. Cada proveedor recibe únicamente los pedidos que le corresponden. Los desayunos llegan entre las 7:00 y las 9:00 a. m., y el almuerzo, entre las 12:00 y las 2:00 p. m. La empresa proveedora recibe todas las órdenes y organiza el programa diario, incluido el transporte y las excursiones, cuando corresponda. Asi se eliminan cientos de llamadas telefónicas.

El modelo empresarial no se basa en una sola empresa que supla todos los pedidos. El proveedor propietario de la aplicación se limita a administrar una plataforma tecnológica y una red certificada de proveedores. Su función sería: 1) certificar a los proveedores; 2) asegurar los estándares de calidad; 3) procesar los pagos; 4) coordinar la logística; 5) ofrecer atención al cliente; 6) resolver incidencias, y 7) analizar los datos de la demanda para optimizar la oferta. Este modelo requiere muchos menos activos que un resort tradicional y puede expandirse rápidamente a distintos destinos.

Caso de la Ciudad Colonial. Aquí el concepto resulta especialmente atractivo porque la experiencia urbana forma parte del producto turístico. Existen apartamentos de renta corta distribuidos por todo el recinto y todos pueden participar. Las comidas se reservan como se indicó anteriormente, con las adaptaciones que correspondan a las características del entorno.

Entre las experiencias disponibles en la aplicación para el turista se incluirían: 1) recorrido guiado por la Ciudad Colonial; 2) recorrido gastronómico; 3) clases de merengue o bachata; 4) fabricación de chocolate o ron; 5) recorrido arquitectónico; 6) recorrido literario, y 7) conciertos. Las opciones de transporte incluyen bicicletas, scooters eléctricos, cochecitos eléctricos, transporte hacia las playas y los museos, etc.

Caso de Puerto Plata. Aquí cambiaría completamente el concepto. El apartamento funciona como base para explorar toda la costa norte. Para el transporte, cada mañana el turista escoge entre: 1) teleférico; 2) playa; 3) montaña; 4) Ocean World; 5) Damajagua; 6) Isabela Histórica; 7) Cabarete, y 8) Sosúa. La aplicación organiza las rutas.

Las comidas se organizan de acuerdo con las directrices mencionadas más arriba, pero puede existir incluso la opción de que el almuerzo sea tipo pícnic para llevarlo durante una excursión. Las excursiones son muy variadas e incluyen visitas a comunidades rurales.

El conserje digital del destino. El verdadero producto no sería el alojamiento, sino un conserje digital que acompaña al visitante durante toda su estancia. El apartamento se convierte en la «habitación del hotel» y la ciudad o el destino entero, en sus áreas comunes. La aplicación deja de ser solo un canal de reservas para convertirse en un asistente inteligente que conoce la ubicación del visitante, sus preferencias, el clima, los eventos del día y la disponibilidad de los proveedores.

Puede recomendar rutas menos congestionadas, sugerir restaurantes según el presupuesto o las preferencias alimentarias del visitante, avisar cuando una excursión está a punto de completarse y ofrecer promociones de última hora.

En ese sentido, la innovación de la República Dominicana no sería competir con el resort «todo incluido» en su propio terreno, sino crear una nueva categoría de producto turístico: «un ecosistema de hospitalidad distribuida, donde miles de propiedades de renta corta y cientos de pequeñas empresas locales operan coordinadamente mediante una plataforma tecnológica común». El turista disfruta de la comodidad y la seguridad de un paquete organizado, mientras experimenta la autenticidad de vivir el destino como un residente temporal.

El «todo incluido» de renta corta incluiría todo lo que ofrece el país, y este es un país «que lo tiene todo».

Juan Llado

Consultor económico

Con entrenamiento universitario en los campos de la psicología, las ciencias políticas, la educación y la economía, obtuvo títulos universitarios en EEUU y se desempeña actualmente como consultor económico y articulista. Su experiencia de trabajo ha sido diversa, incluyendo misiones de organismos multilaterales y gerencia de proyectos internacionales. El principal hobby es la investigación y las tertulias vespertinas en el Centro Histórico de Santo Domingo. Aunque no partidarista y un libre pensador, ha abrazado últimamente la causa de la alternancia en el poder como requisito cumbre para fortalecer la democracia dominicana.

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