Sin dudar, la ley entra por casa, el propio perdón es imprescindible; que yo sea capaz de perdonarme, que es distinto de añoñarme o auto justificarme, cogerme pena: “es que nací así…”, “aííí, yo no puedo…”, a Dios no podemos engañarlo, porque me conoce más que yo mismo y está dispuesto a ayudarme; me busca para perdonarme.
Perdonarme es verme con los ojos de Dios: Tiernos, Misericordiosos, Transparentes…, con mirada de justicia y de verdad…
¿Qué es lo que más me cuesta perdonarme? Jesús no me acusa ni me echa en cara mi mal comportamiento; solo me dice “vete y no peques más”, Jn. 8,11
Perdonar a quienes me han ofendido; hacer una lista de quiénes me han ofendido y leer Jn.4, 19-21: La Samaritana preocupada por saber dónde adorar a Dios…, “llega la hora en que ustedes adorarán al Padre sin tener que venir a este monte ni ir a Jerusalén”.
A veces creemos que Dios no se da cuenta de mi situación y actuamos desde nosotros mismos, para que la gente crea que estoy limpio de pecado me pongo en la primera fila del templo y deposito la ofrenda… Pero a Dios no puedo engañarlo. Dios me ve dondequiera que me ponga…
Mt.5, 23-24: Perdonar antes de hacer la ofrenda…, para llegar al encuentro con Dios tiene que ser a través del Otro. Tenemos que trascender el Yo…
- Ignacio habla de salvar la proposición del prójimo = no buscar 5 patas al gato, solo tiene 4 = entender lo que simple y llanamente dice el Otro y no inventar: “…que si me engañó”, “que el otro dijo”, “que yo no sabía…”
Si lo que el Otro dice no me afecta:
- Mi opción fundamental.
* Mi Principio y Fundamento
* Mi valor originario: personal y comunitario
* Lo que le da sentido a mi vida: dejar pasar. Tragar en seco. Hacerme que no entiendo y siempre tratar al otro igual, como yo quiero que me traten a mí, que es lo que Dios me ha dicho y aceptar responsablemente lo que hice mal, eso es conversión: “Caer en la cuenta…”
- Si lo que el Otro dice me afecta; toca lo que le da sentido a mi vida, responder con: Humildad. Caridad. Sencillez. Claridad. Firmeza. Cuestionar con respeto porque mantener la distancia del otro no beneficia, mejor nos perjudica a los dos…
EL QUE SEA MÀS INTELIGENTE O MÁS SANTO MANTIENE LA CERCANÌA… SER COMO DIOS, QUE NUNCA SE ALEJA DE NOSOTROS PASE LO QUE PASE DESDE MÍ… “Hasta que yo caiga en la cuenta”.
A veces la gente se acusa de que ha pecado; pero no sabe qué cosa mala ha hecho en contra del otro…, y dicen: “uno no sabe con lo que peca”. Otros, “no aceptan lo que han hecho mal”. Mejor acusan al otro y lo rechazan… Acusando al otro nos anulamos a nosotros mismos y se endurece el corazón.
Para poder superar lo mal hecho “tengo que aceptarlo”, “condition sine qua non…” porque si no lo acepto permanece presente y al permanecer en mí un hecho repudiable, eso me lleva a repudiar a la persona. Llega el “decricaje” de la persona. Se absolutiza el Yo y niega la propuesta de Dios: “al otro como a mí”.
La lógica del Reino de Dios tiene como base “al Otro como a mí”. Permanecer rechazando al Otro es perjudicarse a sí mismo.
Pecado es una acción hecha consciente y responsablemente, que perjudica al Otro y a mí. Inmediatamente uno no ve el daño que le hace al Otro, ni el daño que se hace uno mismo; sea pecado de acción o de omisión.
Mi corrección está en relación con el esfuerzo que haga por conocer los efectos de mi pecado… Pedro tiene derecho a defenderse…, porque si dice que conoce a Jesús, ahí mismo lo asan, en las brasas que calientan a los soldados romanos…
Pero…, el problema es que Pedro negando a Jesús rompe unas relaciones de amistad, que fueron hechas libremente; Pedro decía: “yo iré dondequiera que tú vayas…”. Lc. 22,33. Pedro sabe que niega a Jesús para salvar su pellejo…; pero permanece cerca y Jesús mira a Pedro, Lc. 22.61. Pedro, “cae en la cuenta” de que lo prometido libremente a Jesús es negado por miedo, no confió en Jesús…, al cruzar la mirada con Jesús… Se arrepiente… Sale fuera y llora amargamente.
Situarme delante de un crucifijo; ver, sentir a dónde llega Jesús por mí, por mis pecados. Fijarme en mi biografía y ver:
¿Qué he hecho por Cristo?
¿Qué hago por Cristo?
¿Qué debo hacer por Cristo?
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