En una recién entrevista para la plataforma del BBVA Aprendemos Juntos, que se difunde para Latinoamérica, el cantante Rubén Blades confirmó que se retirará de los escenarios el próximo año 2027; pero que continuará activo en plataformas como esa ofreciendo conversatorios. En la misma, él comentó sus anécdotas, contó las historias hecha canción, la razón del porqué él y su familia dejaron Panamá.

Y de cómo él ha sido un crítico del mismo país que le ofreció asilo: Estados Unidos. Escuchar que se “apagará” una de las voces de la narrativa social hispanoparlante más influyente del siglo XX es dejarnos al descubierto de aquella capa que consideramos nuestra; por la gran cantidad de historia común que compartimos los pueblos latinoamericanos.

Y que han motivado al cantautor más influyente de La Fania. Hacer historia. Rubén le ha cantado al amor, a la desigualdad social, al destierro, a los sistemas clasistas y al propio imperialismo. Se encargó de quitarle el “plástico” a aquellos grupos sociales que esconden la pobreza como una maldición intergeneracional.

Nos paseó por la selva con “El padre Antonio y su Monaguillo Andrés”; que destapó el asesinato del padre Óscar Arnulfo Romero. Dentro del contexto de grupos paramilitares durante los 80. Con movimientos como las FARC, Sendero Luminoso y el FMLN, que influenció la Revolución Cubana y la de Nicaragua. Así como la muerte de “Adán García”.

Blades es un crítico de la disparidad de los sistemas económico; describiendo la pobreza sistematizada, como un mecanismo de supresión de libertades. Él invitó a disfrutar de un “Aguacero”, y reconocer el “Alma de tu Flor”, como espacios necesarios de nostalgia y esperanza. Mientras que en “Amor y Control” Rubén confrontó su propio proceso de quebrantamiento interno para llevarnos a desarrollar la empatía como una necesaria condición humana. Que se pierde en la neblina de nuestro propia desgracia.

Nos montó en el arca de “Noé”; para que “Buscando a América” conociéramos “El Tiburón”. Para que “Pedro Navaja” tuviera la lesión de su vida. Él se transparentó como un “Camaleón” en los versos de Neruda, Gabriel García Márquez. Para “Canto a la Madre” y “Canto a la Muerte”.

Su contribución social no tuvo límites, denunciando el racismo o el colonialismo de las naciones desarrolladas en “Blackamán”; para llevarnos a tomar “Decisiones”, cuando la incertidumbre se convierte en una “Encrucijada” como principio natural de sobrevivencia humana al cantar sin “Hipocresía”. En tanto que las “Ilusiones” y “Juana Mayo”. No queden en el olvido. Él es un estudioso de la disparidad social latina y sello distintivo de su creación artística.

Y pensar que su retiro del entretenimiento; pero no de la escena pública; nos regala un alivio; para salir a las “Calles” con o sin “Maletas” a presumir que “La Palabra adiós” no necesariamente significa hasta nunca. Porque él continuará deleitándonos con la palabra, la misma que hizo canciones; para que la “Maestra Vida”, sea “Mi favorita” y como un “No te duermas“.

Sea la advertencia de todos quienes creemos que los procesos de transformación no los motivan otro aspecto que la necesidad individual de querer dejar una huella. Y donde está “Prohibido Olvidar”. Rubén se aleja de los escenarios; pero sus canciones son un himno a la desgracia de pueblos hermanos, separados por fronteras. Que comparten las mismas razones que motivaron a un Simón Bolívar, un Ernesto “Che“ Guevara, o a Rigoberta Menchú.

Miosotis Ledesma de Jesús

Abogada y comunicadora

Miosotis Ledesma es abogada, comunicadora y trabaja en relaciones publicas,

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