El 3 de mayo del 326 de la Era Cristiana, santa Elena, madre del emperador Constantino, de acuerdo con la tradición, encontró tres cruces en el monte Calvario en Roma, identificando una de ellas como la cruz en que crucificaron a Jesús, convirtiéndose este hallazgo milagroso en un acontecimiento, a tal punto que su celebración pasó a ser parte del calendario oficial litúrgico de la iglesia católica y una de las festividades más populares a nivel mundial.

En nuestro país, el culto a la cruz no era conocido por los habitantes originales de la isla que hoy compartimos con Haití, ya que comenzó con la llegada de los colonizadores españoles que se autoproclamaron "descubridores" de una isla y un continente donde habitaban millones de seres humanos antes de que ellos llegaran. La estampa tradicional de este acontecimiento es la llegada de los "conquistadores" desembarcando con una cruz, pero con varias lanzas, arcabuces y espadas en la cintura como símbolos de intimidación y del poder.
El almirante Cristóbal Colón reiteraba con insistencia a los colonizadores que "colocaran cruces en todos los caminos", como prevención en contra de las energías negativas y como símbolo de superioridad en un contexto de gentes salvajes e ignorantes que cargaban cemíes, ancestros y toda clase de profanaciones.
Pero no fueron solo los caminos, sino que la colocaron en los templos, en los cementerios y hasta en los tribunales. Convirtieron la cruz en simbolización de poder después de los crímenes donde las espadas, lanzas y arcabuces habían realizado su trabajo e impuesto su paz. La leyenda le atribuye al almirante sembrar una cruz donde supuestamente fue el escenario de una batalla-símbolo aunque imaginaria que nunca ocurrió, como fue la del Santo Cerro, en La Vega, y supuestamente también sobre una Virgen, las Mercedes, que se equivocó al colocarse del lado donde no debía, despreciando a los indígenas e identificándose con los conquistadores que usufructuaban un derecho que no les correspondía, entrando en contradicción con la esencia de la teología de la iglesia católica, del derecho a la vida, pero fue impuesta, paradójicamente terminando como la patrona del país.
En la tradición católica el antídoto de seguridad en contra de Satanás, del diablo, era improvisar la figura de la cruz con los dedos cruzados. Si inesperadamente una figura maligna aparecía, el cristiano cruzaba un dedo de cada mano y este salía huyendo despavorido, mientras que, en la religiosidad popular, como protección para que no entraran energías negativas a las viviendas, se colocaban tres cruces pintadas de blanco en la parte frontal, que se transformaban con diversos colores para la celebración del día de la Santísima Cruz, el 2-3 de mayo de cada año.
En varios lugares de Europa se celebraba esta festividad identificada con el "árbol de mayo", ligado a la naturaleza, a la fertilidad de la tierra y a las cosechas, cuando el agua lo transformaba todo, hasta la magia que posibilitaba la primera agua de mayo, la cual tenía el poder mágico de purificación y de quitar hasta las arrugas a hombres y mujeres y rejuvenecer el rostro, mientras las cruces en los campos prometían alfombras verdes llenas de flores, que surgían mágicamente con los primeros aguaceros del mes, cuando feminizaban las cruces, a las cuales "acicalaban" y las adornaban con vestidos figurados de papeles crepé o de "vejiga" de diversos colores.
El "árbol de mayo" era el árbol de la vida, símbolo del renacimiento de la naturaleza y presagio de cosechas, con un agua mágica que transformaba, que "preñaba" a la tierra generosamente para dar frutos y presentir la llegada real de la primavera. Cuando apareció en Portugal la Virgen de Fátima, se reafirmó el bautizo de que "mayo era el mes de la Virgen", "el mes de las flores", exaltada por el Grupo Musical Convite en la canción "Con flores a María" y cuando inicié mi colección de cruces populares.
La Santísima Cruz es hoy en día la patrona de diversas comunidades a nivel nacional, por ejemplo, en Don Gregorio, Yaguate y Doña Ana en la provincia de San Cristóbal, en Matagorda, Fundación de Peravia, El Cañafistol, Villa Güera y La Montería en la provincia Peravia. Lo mismo que en comunidades de Hato Mayor, El Seibo, Pescadería y Barahona.
Al tiempo que visten a las cruces con papel crepé o papel vejiga de diversos colores, se realizan celebraciones festivas con rezos, música, reinados y fiestas populares. En El Seibo todavía se recuerdan los palos o atabales de Nino Solano en su enramada en las fiestas de la Santísima Cruz, donde está vigente la leyenda de Emeteria, una mujer fascinada con los atabales la cual no faltaba nunca a estas fiestas, dejándolo todo porque entendía que era su compromiso y su misión. Una noche su marido le dijo que "él o los atabales". Emeteria no le hizo caso a su marido y se fue a bailar y no volvió nunca más. Todavía hoy muchas personas ven bailando a Emeteria en todas las fiestas de El Seibo en honor de la Santísima Cruz.
En La Montería, Baní, en la mañana del día 3, comienzan a cantar salves con balsié, güira, tambora y pandero en la iglesia, festividad que culmina con un desfile con rey y reina por la comunidad, llegando ambos con su corte a rendirle honor a la Santísima Cruz.
En Cañafistol, comunidad en las cercanías del pueblo de Baní, las festividades comienzan en la noche del día 2, con un grupo de salves de panderos con músicos y cantadoras del Río Arriba; al otro día, el 3, se realizan bailes con orquestas profesionales comerciales.

Lo mismo ocurre en Matagorda, en Baní, donde en el altar de la capilla de la familia Heureaux se cantan salves y en una enramada contigua se tocan y se bailan palos con un grupo de músicos traídos de San Juan de la Maguana. Muchas de las cachúas de Cabral, Barahona, colocan cruces en la capa de sus trajes durante las festividades del carnaval cimarrón al final de la Semana Santa. Y al entrar al cementerio hay que hacer la señal de la cruz, para evitar quedarse.
Esta tradición de la religiosidad popular dominicana del 2-3 de mayo fue impactada por una resolución del Concilio Vaticano II, la cual recomendaba que estas festividades debían trasladarse para el 14 de septiembre. En el país, solo fue aceptada por las jerarquías de la iglesia católica de Mao, provincia Valverde. En los demás lugares del país, el pueblo se impuso y sus festividades han seguido realizándose a nivel popular el 2-3 de mayo.
Uno de los monumentos más importantes del Santo Domingo Este es una cruz que por su diseño arquitectónico se aprecia con mayor impacto desde las alturas, pero los dominicanos le "huyen" porque les trae "mala suerte", ya que está dedicada al almirante Cristóbal Colón, que incluso, en opinión de un poeta ruso, "es un fucú".
De todas maneras, las fiestas populares de la Santísima Cruz, con mucha agua, diversidad de flores, siembras y prolíferas cosechas en los conucos, cruces adornadas con papeles de colores frente a las viviendas y en los caminos para protección, son un patrimonio nacional y expresión genuina, auténtica, de nuestra religiosidad popular.
Compartir esta nota
