¿Es preferible la democracia a cualquier otra forma de gobierno? ¿En algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático?
Qué tan de acuerdo está con la frase: ¿«No me importaría que un gobierno no democrático llegara al poder si resuelve los problemas»? ¿Está de acuerdo o en desacuerdo en que «un poco de mano dura al gobierno no le viene mal al país»? Estas son algunas de las preguntas que ciudadanos de los distintos países latinoamericanos respondieron en el marco de la encuesta Latinobarómetro 2026. (file:///C:/Users/rdiaz/Downloads/F00023493-INFORME_LATINOBAROMETRO_2026.pdf). (Latinobarómetro 2026: Apoyo a la democracia cae de 55 % a 47 % en RD; 69 % respalda “mano dura” | Acento).
La encuesta, llevada a cabo por la Corporación Latinobarómetro, de Chile, nos permite monitorizar el desarrollo de la percepción democrática en América Latina. El informe del 2026 nos muestra retrocesos en el nivel de confianza mostrado por la ciudadanía latinoamericana con respecto a los regímenes democráticos. Por ejemplo, en nuestro país, el apoyo explícito a los regímenes democráticos retrocedió de 55% a 47% desde el penúltimo informe al reciente.
Como señala el informe, en Latinoamérica ─a diferencia de lo que puede acontecer en otras regiones con instituciones democráticas consolidadas─ la idea de la democracia liberal nunca se ha arraigado del todo. Se trata de una región históricamente marcada por la tradición autoritaria, así como por la acumulación de una serie de problemas económico sociales que han excluido a las mayorías de la participación política y de la interiorización de los significados inherentes a dicha agencia.
Resulta difícil interiorizar los valores de la democracia liberal en sociedades estructuralmente constituidas por las distintas expresiones de la violencia; desde la física y la económica, hasta la epistémica y simbólica.
Tradiciones violentas generan prácticas autoritarias; prácticas autoritarias generan tradiciones violentas. Las comunidades marcadas por las agresiones interiorizan una cultura nociva de resolución de problemas. «Mano dura» no es solo una propuesta de solución, también expresa el sello de una elección de vida colectiva.
La encuesta muestra una paradoja: al mismo tiempo que arroja como resultado un declive en las actitudes positivas hacia la democracia, muestra una disposición favorable hacia los procesos electorales. Podemos interpretar esta paradoja pensando que la mayoría de la población no simpatiza con golpes de Estado o regímenes militares a la vieja usanza, pero sí está dispuesta a aceptar violaciones de los principios democráticos por parte de gobiernos electos democráticamente, si estos atacan problemas que dicha ciudadanía considera prioritarios.
Dado el clima internacional favorable, en las próximas décadas es muy probable que la emergencia de estas “electodictaduras” en la región constituya un reto similar al que jugaron las dictaduras militares en las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX. Los consensos democráticos entre distintos sectores civiles y partidarios del espectro político, pero comprometidos con el ideal democrático ─no solo con fines electorales, sino también, con el propósito de mitigar los males que la ciudadanía experimenta como cruciales─ serán determinantes para que el ideal de la democracia liberal en Latinoamérica pueda consolidarse.
Compartir esta nota