PRONOSTICO

Finalicemos con algunas reflexiones teóricas sobre el discutido tema de la “rehabilitación” carcelaria. La experiencia ha demostrado que existen estructuras psicopatológicas –así como criminales– muy difíciles sino imposibles de cambiar, de influír sobre ellas (la “reincidencia” criminal). Profundos expertos en la materia como los investigadores mencionados del FBI (quienes han estudiado a fondo los casos de centenares tras centenares de criminales violentos: cf. Douglas & Olshaker 1995, cap. 18) son muy pesimistas en cuanto a esta posibilidad. En uno de sus últimos libros el mismo Douglas (& Olshaker 2019, 1ra parte caps. 1-9) entra de lleno en el tema, a partir de un caso que nos recuerda el de José Rafael por la similitud en muchos factores: un único pero brutal asesinato de una niña de 7 años por parte de un joven profesional hasta entonces aparentemente bien adaptado, quien se sabía había sido el último en verla y que incluso ayudó a buscarla cuando no aparecía, para luego ante un buen interrogador confesar casi enseguida, y consecutivamente prisionero modelo siendo considerado para liberación bajo palabra tras 25 años. Hacemos referencia al mismo por dos razones: por esas similitudes el análisis del caso que hace este experto termina dando mayor solidez a nuestra propia reconstrucción del crimen Llenas en la sección anterior, y porque entra de lleno en este controversial tema de la reincidencia o futura peligrosidad; volvamos pues por nuestra parte al momento de la falla de los frenos del vehículo de Moliné y reproduzcamos a partir de ahí algunas citas de las palabras del reputado criminalista que a nuestro juicio también aplican perfectamente a nuestro caso…

“…En ese momento, un plan metódico se formó instantáneamente en su mente a propósito de cómo la[lo] llevaría donde él quería para poder hacerle lo que él quería… El asesinato fue el resultado de una combinación de rabia desplazada, excitación sexual por su momentáneo poder sobre otro ser humano [esto no aplica aquí], y la consideración muy práctica de no dejar ningún testigo… Pero no minimicé el asesinato como meramente una consideración práctica… Esto no fue una cuestión de haberse simplemente pasado de la raya… yo pude ver que la gratificación y la satisfacción emocional del acto traspasó hasta el brutal asesinato mismo y su capacidad de destruír algo o a alguien [la satisfacción del instinto de muerte] …Entonces se fue de regreso a casa y actuó como si nada hubiese pasado. El agregarse a la búsqueda de los vecinos por [José Rafael] fue un medio consciente de cubrir sus huellas… Lo que me quedó claro mientras hablaba [con el asesino] fue que este crimen, primordialmente un acto de rabia [acumulada]… fue desencadenado por algo, algún evento precipitante [puntual y reciente: la supuesta violación en marzo o abril, lo que temporalmente también cuadra]…” (pp. 71-3)

“Para el agresor… el riesgo de identificación era alto… había una certeza razonable de que uno de los padres de la víctima o alguien más sabría adónde había ido. Por consiguiente, tiene que haber pasado por la mente del agresor que era sólo una cuestión de tiempo antes de que la investigación se dirigiese hacia él. Cuando hicimos la investigación tras… el Manual de Clasificación Criminal, empezamos dividiendo a los depredadores por presentaciones organizada, desorganizada, y mixta. Yo expliqué que habría varias razones posibles para que un agresor desorganizado emprenda un crimen de tan alto riesgo… Pero este crimen, aunque claramente oportunista [el impedimento de la falla mecánica ocurrió por sí mismo], fue organizado [por parte de Mario]. Mostraba un proceso de pensamiento lógico. Esto es algo que mucha gente, incluyendo personal de imposición de la ley, tiene dificultades para entender: Si el crimen en sí es tan ilógico, ¿cómo puede ser organizado y metódico el proceso de ejecutarlo? En otras palabras, ¿cómo puede alguien como [Mario José Redondo]… inteligente, educado [etc.]… cometer tal acto que pone en peligro todo aquello para lo que ha trabajado y considera importante? ¿Cómo puede esto suceder? La respuesta es que ello sí sucede, y habitualmente porque el impulso para el acto es precipitado por algo más poderoso que el proceso de pensamiento racional. En este caso, ese algo parece haber sido este persistente e imperioso sentimiento de acomplejamiento y de baja autoestima, emparejado con la causa específica de rabia desbordante [‘intolerancia a la frustración’, al inoportuno fallo mecánico], buscando una válvula para liberarse con rabia explosiva… Este fue un crimen de rabia… Estaba justificado en su propia mente, al menos en el momento, por lo que él percibía que otros le habían hecho… [José Rafael] se convirtió en el representante y el subrogado de todos esos otros [las ‘figuras paternas’ del tío Llenas y del ‘Padrino’ Palmas, por condensación de ambas como dice Freud]. Para una persona con tendencias criminales que percibe que posee poco poder o control sobre su propia vida, el asesinato encarna el poder supremo. Por ese breve momento o por cuanto pueda extender la experiencia, tiene el control supremo del mundo inmediatamente a su alrededor”. (pp. 80-2)

Como puede constatarse estas reflexiones coinciden de cerca con nuestra reconstrucción de los hechos en el caso Llenas, dándoles mayor peso. Pero para pasar entonces a las ponderaciones futuras que son las que más nos interesan en este punto:

“…La vida en prisión es muy diferente a la vida en el exterior. A pesar de todos sus posibles horrores, la prisión es un medioambiente muy controlado, altamente estructurado… Los agresores violentos que no pueden funcionar adecuadamente en el mundo exterior con frecuencia lo hacen bien bajo estas condiciones… A partir de mi experiencia, el hecho de que uno sea un prisionero cooperador o modelo tiene poco valor predictivo para determinar qué tan peligroso uno sea más allá de los muros de la prisión [p. 84, cursivas añadidas] …no sé cuándo él va a cometer su [nuevo] crimen. No sé si va a ser un año, cinco años, o diez años. Pero cuando la situación se presente, cuando la vida le presente un factor estresante–pérdida de un empleo, rechazo por una mujer, rechazo por una comunidad que no lo quiere viviendo entre ellos–puede estallar de nuevo. Veo su personalidad como una bomba de tiempo haciendo tic-toc lista para explotar si las cosas no salen a su manera… Cuando uno tiene que vérselas con agresores como éste, la palabra rehabilitación no debería ser utilizada. Porque él nunca ha sido habilitado [la carencia afectiva con reacciones agresivas que arrastra desde su 1ra infancia].” (pp. 86-7)

Por cierto justo en en la pág. anterior (85) los autores habían presentado un resumen del interesante caso paradigmático de Jack Henry Abbott, un asesino y criminal reincidente en E.U.A.: en un momento éste escribió un ensayo sobre la vida en prisión muy bien valorado por la crítica literaria, entonces a raíz de ello un afamado escritor inició un movimiento para que se le concediera libertad bajo palabra por el talento y sensibilidad manifiestos en dicha obra como muestras de su rehabilitación; así sucedió de hecho un tiempo después y… apenas a seis semanas de su liberación mató a otro hombre por una banal discusión.

En nuestro país la pena máxima por los peores crímenes son 30 años de reclusión (tal como con el asesinato Llenas Aybar) lo que, desde un punto de vista general, luce ampliamente insuficiente teniendo en cuenta lo dicho al inicio de esta sección. Hay criminales que nunca se corregirán y que por su peligrosidad para la sociedad merecen la prisión de por vida, si es que no se decide imponer legalmente la pena de muerte; en esto como en tantas otras cosas el sistema judicial estadounidense está mucho más avanzado que el nuestro, mucho más consciente de los riesgos en juego (¡caso Pumarol!). Y si en nuestra legislación se integrase también la libertad bajo palabra en casos como éste (como entendemos que, para ser justos, debió haber sido) no nos quedaríamos con el interrogante que tantos conciudadanos se están planteando en estos momentos: ¿Cuál es la peligrosidad de Mario José Redondo Llenas de cara al futuro inmediato y mediato, de vuelta en la sociedad? Una nueva evaluación psicológica estaría indicada para tratar de dar una respuesta fundamentada, pero nuestra legislación actual no la exige. Y como afirman insistentemente con tanta perspicacia los expertos norteamericanos a los que tanto nos hemos referido, no por medio de interrogatorios, cuestionarios (o tests) que se basan en el autorreporte y por ello no son para nada confiables con sujetos acostumbrados a manipular, sino –agregamos nosotros como profesionales del psicodiagnóstico– con el tipo de instrumentos científicos que efectivamente utilizamos en este caso: las llamadas pruebas proyectivas (Rorschach, Szondi, Hand Test, Bender adaptación Hutt, etc.) que sí son resistentes a la manipulación pues, en vez de simplemente preguntarle al mismo sujeto cómo reaccionaría en tal situación, le plantean una situación simbólica al individuo y se le observa reaccionar (tal como Redondo se vio espontáneamente retrotraído al momento del crimen ante la fig. III del Zulliger, con sus afectos e impulsos del momento claramente revivenciados en pequeño, bajo el microscopio). Estos instrumentos pueden ofrecer respuestas significativamente válidas y confiables, sobre todo comparando con los mismos resultados de 30 años antes, pero en el caso de Redondo Llenas liberado esa respuesta ha quedado en suspenso…

(Dedicado a la memoria de José Rafael Llenas Aybar, a 30 años de su demasiada prematura partida.)

REFERENCIAS

Anónimo. (1996, diciembre 10). El dramático relato de Mario José Redondo (De jueves a jueves). Rumbo, 149, 18-20. https://www.calameo.com/read/007389738c17fab913219

Douglas, J. E., Burgess, A. W., Burgess, A. G., & Ressler, R. K. (Eds.). (2013). Crime Classification Manual [Manual Clasificatorio Criminal] (3ra ed.). Hoboken: John Wiley & Sons. (Orig. publ. en 1992)

Douglas, J. E., & Olshaker, M. (1995). Mind Hunter [Cazador de Mentes]. New York: Pocket Star.

Douglas, J. E., & Olshaker, M. (1997). Journey into Darkness [Travesía a través de la Oscuridad]. New York: Pocket Star.

Douglas, J. E., & Olshaker, M. (2013). Law & Disorder [Ley & Desorden]. New York: Kensington.

Douglas, J. E., & Olshaker, M. (2019). The Killer across the Table [El Asesino del otro lado de la Mesa]. New York: Harper Collins.

Fernández, C. (1996, mayo 6). Joven 19 años confiesa asesinato primo de 12. El Siglo. https://web.facebook.com/cdn.com.do/videos/el-hallazgo-del-cad%C3%A1ver-del-ni%C3%B1o-jos%C3%A9-rafael-llenas-aybar-y-los-motivos-del-crim/33574613678850406/?_rdc=1&_rdr

Freud, S. (1972). Psicopatología de la Vida Cotidiana. En S. Freud, Obras Completas (L. López-Ballesteros y de Torres, Trad.) (Vol. III Cap. XX, pp. 755-931). Madrid: Biblioteca Nueva. (Orig. publ. en 1901)

Freud, S. (1972). Tótem y Tabú. En S. Freud, Obras Completas (L. López-Ballesteros y de Torres, Trad.) (Vol. V Cap. LXXIV, pp. 1745-1850). Madrid: Biblioteca Nueva. (Orig. publ. en 1913)

Hazelwood, R., & Michaud, S. G. (2001). Dark Dreams [Sueños Oscuros]. New York: St. Martin.

Hazelwood, R., Warren, J., & Dietz, P. (1993). La mente perturbada: víctimas sumisas del sadismo sexual. https://canadiancrc-com.translate.goog/Newspaper_Articles/FBI_USA_Disturbed_Mind_-Compliant_Victims_of_Sexual_Sadist.aspx?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc

Lora, A. M. (1998). “Todavía no sabemos por qué mataron a nuestro hijo”, padres José Rafael Llenas Aybar. https://listindiario.com/la-republica/19980902/todavia-mataron-nuestro-hijo-padres-jose-rafael-llenas-aybar_904484.html

Martínez, L. (1998, septiembre 21). De jueves a jueves. Rumbo, 242, 14-18. https://www.calameo.com/read/0073897382483aa684b61

Mercedes, A. (2026, mayo 6). El juicio al “crimen del siglo”: más preguntas que respuestas. El Día. https://eldia.com.do/el-juicio-al-crimen-del-siglo-mas-preguntas-que-respuestas/

Michaud, S. G., & Hazelwood, R. (1998). The Evil that Men Do [La Maldad que Hacen los Hombres]. New York: St. Martin.

Morrison, H. (2016). Historia de las Telecomunicaciones en la República Dominicana y Latinoamérica. Santo Domingo: Diario Libre.

Peralta, A. A. (2025). Retorno a Rorschach. Buenos Aires: APA Editorial.

Quezada, O. (2026). ¿Por qué lo mataron? https://www.diariolibre.com/opinion/agora/2026/05/04/jose-rafael-llenas-aybar-por-que-lo-mataron/3523074

Ressler, R. K., Burgess, A. W., & Douglas, J. E. (1992). Sexual Homicide – Patterns and motives [Homicidio Sexual – Patrones y motivos]. New York: The Free Press.

Szondi, L. (1975). Caín y el Cainismo en la Historia Universal (F. Soto Yarritu, Trad.). Madrid: Biblioteca Nueva. (Orig. publ. en 1969). https://es.scribd.com/document/881916742/Cain-y-El-Cainismo-en-La-Historia-Universal-Leopold-Szondi

Warren, J. I., & Hazelwood, R. R. (2002). Relational patterns associated with sexual sadism: A study of 20 wives and girlfriends [Patrones relacionales asociados con el sadismo sexual: Un estudio de 20 esposas y novias]. Journal of Family Violence, 17(1), 75-89. https://scholar.google.com.do/scholar_url?url=https://www.documentreality.com/forum/attachments/f227/466037d1373912879-sexual-sadism-sadism.pdf&hl=es&sa=X&ei=Q2AYasOIKqeW6rQPxKq94Ac&scisig=AFyMTJXoRnaZjIA1ct6FU4QXFVS9&oi=scholarr

Alberto A. Peralta

Psicólogo clínico

Psicólogo Clínico, Psicoanalista, Perito Forense, especialista en evaluación psicológica proyectiva. Doctorado en Bélgica, creador y 1er Director de la carrera de Psicología PUCMM, miembro Academia de Ciencias de R.D., en práctica privada (Psicociencia) con decenas de publicaciones nacionales e internacionales en 3 idiomas sobre la evaluación proyectiva (incluyendo su libro 'Retorno a Rorschach': Paris 2022, Buenos Aires 2025).

Ver más