El Dr. José Antonio Martínez Rojas, miembro de la Comisión Nacional de Cacao, acaba de lanzar una alerta al sector cacaotero del país y del mundo en el reciente encuentro internacional de la Asociación Nacional de Cacaoteros del Ecuador (24-28 de agosto 2026, Quito). En este evento, se le hizo un reconocimiento a Martínez Rojas, quien desde la década de los años cincuenta del siglo pasado viene trabajando y defendiendo los intereses de los productores de cacao del mundo.
En su ponencia titulada “Se avizoran días difíciles para los productores de cacao”, el Dr. Martínez nos dice que, desde diciembre de 2024, los precios del cacao alcanzaron los US $12,931 la tonelada métrica (TM). Los “conmocionados industriales y procesadores de cacao del mundo comenzaron un proceso de contratación de compañías especializadas en producir manteca de cacao cultivada en laboratorio”, con la finalidad de “sustituir la elaborada a base de cacao natural” y “producir barras hechas de manteca de cacao cultivada en laboratorio, eliminando casi totalmente la utilización del cacao vegetal”.
Los grandes consorcios manufactureros de chocolate del mundo, en su llamado a bajar los precios del cacao, desafían otras consecuencias importantes de la producción: la manteca de cacao fabricada en laboratorio no será nunca la misma que la natural, lo que pone en riesgo el savoir faire de miles de chocolateros de todo el mundo que, se precian de trabajar con cacao de calidad. Las economías de los países productores, que con grandes sacrificios han logrado mantener una producción de calidad durante años, hoy se enfrentan a una producción de laboratorio capaz de generar toneladas en corto tiempo.
Esto se logra “mediante la extracción de células vivas de una semilla de cacao que se multiplican dentro de biorreactores industriales, alimentados con agua, azúcar y minerales. Con esta tecnología, un solo biorreactor de 1,000 litros de agua puede generar una tonelada de manteca de cacao bioidéntica al año […]. La meta es alcanzar 50,000 TM anuales para el 2025, a un precio de 12,000 a 15,000 dólares los mil kilos.”
La advertencia del Dr. Martínez Rojas debe ser tomada muy en serio, no solo desde la perspectiva de un productor y exportador del rubro por años, sino porque se trata de una de las personas más versadas sobre la materia a nivel nacional e internacional: fue el primer latinoamericano en ocupar el puesto de presidente del Consejo de la Organización Internacional del Cacao (ICCO), que reagrupa a 52 países entre productores y consumidores, y goza del mérito de haber trasladado la sede de la organización de Londres, país consumidor, a Abiyán, país productor.
Su labor en pro de la defensa de los países productores africanos lo ha llevado a obtener el reconocimiento de gobiernos como los de Nigeria y Costa de Marfil, uno de los dos mayores productores del mundo, de quien recibió la condecoración de «comendador de la Orden Nacional» (Abiyán, 24 de abril de 2024). Es el único dominicano condecorado por un país africano, algo que aún nuestras autoridades no han tenido la delicadeza de reconocer y aceptar con todos sus méritos para condecorarlo, como habría debido ser.
Al ponernos sobre aviso de una situación que puede tener fuertes repercusiones en el aspecto económico para los países productores, ya afectados por los problemas climatológicos, las plagas y la carencia de una mano de obra apropiada para la recolección del producto, nos obliga a interrogarnos, en tanto que consumidores, sobre la calidad futura de un producto tan apreciado en la alimentación mundial como el chocolate, y tan emblemático en la historia de nuestros pueblos desde el alto Amazonas hasta todos los territorios del Nuevo Mundo, donde surge y se desarrolla en nuestras culturas.
La fabricación de manteca de cacao en laboratorio no solo puede arruinar a los sectores productores, sino que ciertamente podría contribuir a modificar el savoir faire de los grandes artesanos chocolateros, reconocidos y respetados en el mundo de la alta fabricación artesanal, en países como Bélgica, Suiza y Francia, que han producido a los mejores maestros de este producto tan deseado en el consumo alimenticio de la población mundial.
También se vería afectada la red de chocolateros de autor, que basa su producción en un cacao de origen, entre el que se destacan los cultivos de Ecuador y Venezuela por las características del producto. Por último, Martínez hace un llamado a todos los productores de cacao del mundo a “cerrar filas ante un movimiento para enfrentar, con todas sus fuerzas y recursos, la producción de manteca de cacao bioidéntica, para que no se derrumbe el cacao en el mercado internacional, lo cual se convertiría en la desaparición del cultivador clásico del cacao”.
Mientras tanto nosotros, en tanto que consumidores, tenemos la obligación de estar vigilantes y preparados para las dramáticas consecuencias climatológicas y económicas que tendrá la manipulación en laboratorio del cacao, producto tan emblemático en la cultura de nuestros pueblos y del mundo.
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