Uno de los aspectos de la historia de la medicina dominicana que me interesan mucho tratar es el de la diáspora médica dominicana. Muchos médicos dominicanos han sido importantes figuras en países tan diversos como Estados Unidos, España, Reino Unido o Dubái, en donde colegas se han destacado y hecho grandes aportes.
En esta ocasión publicamos datos sobre la vida de Federico Alfredo Loinaz, a quien considero familia, pues fue el hermano de la esposa de mi tío Arnoldo, mi querida tía Josefina. Pese a que lo traté poco, pues no venía mucho al país, lo recuerdo con mucho afecto. Cuando inicié mis estudios de medicina, me regaló libros importantes y valiosos que conservo al día de hoy. A raíz de su fallecimiento, compartimos la publicación de su esquela y recuerdo, escrito por su familia.
El Dr. Federico A. Loinaz nació en Santo Domingo, República Dominicana, el 5 de julio de 1938, hijo de Fred y María (Solomon) Loinaz. Tras obtener su título de Doctor en Medicina en la Universidad de Santo Domingo, se trasladó a Canadá para realizar un internado en el St. John’s Hospital. Fue allí donde Federico conoció y se casó con su esposa, Annie Gorman, quien completaba su formación como enfermera titulada (R.N.). Federico y Annie vivieron y trabajaron en hospitales de la ciudad de Nueva York y Boston antes de establecerse en Lisbon para formar su familia. Sirvió con orgullo a su país en el Cuerpo Médico del Ejército de los Estados Unidos de 1969 a 1971, prestando servicio en Tailandia y Alabama. Federico estableció una práctica médica privada, el Ogdensburg Medical Group, donde dedicó su carrera a servir como un respetado internista durante 51 años. Federico conoció y atendió a personas de toda la región de North Country; durante su trayectoria médica, trabajó en centros de cuidados paliativos (hospice), hogares de ancianos, la prisión del estado de Nueva York (NYS), así como en clínicas de salud rural establecidas en colaboración con el Ogdensburg Medical Group.
Federico fue un ávido lector y un eterno estudiante de la medicina. Disfrutaba de las caminatas en las montañas Adirondack y de remar en canoa por el río San Lorenzo. Amaba la naturaleza y la vida silvestre, y disfrutaba alimentando a gatos, aves y cualquier otro animal que tuviera la suerte de encontrarse por la zona. Pero, sobre todo, fue un médico entregado que se preocupaba genuinamente por sus pacientes: se tomaba el tiempo de conocerlos, hacía visitas a domicilio, escuchaba sus historias de vida y les ayudaba a sentirse mejor.
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A Federico le sobreviven sus hijos: William (Aimee), Francine, Anthony y Nicole; sus nietos: Damian, Gabriel y Sabine; y su hermana, Josefina Stern; además de numerosos amigos y familiares que le extrañarán profundamente. El amado padre y abuelo Federico A. Loinaz, MD, FACP, de 87 años, residente de Ogdensburg, NY, falleció el 20 de octubre de 2025 en St. Joseph’s Home of Ogdensburg.
Como vemos, una vida fructífera y entregada a la profesión de medicina, con bondad y conocimientos.
EN ESTA NOTA
Herbert Stern
Médico, Oftalmólogo
Médico oftalmólogo, que ha escrito la más completa enciclopedia de la medicina dominicana.
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