La vida universitaria está marcada por la presencia de hombres y mujeres que, más allá de sus títulos y responsabilidades, logran convertirse en referentes morales, intelectuales y humanos para toda una comunidad académica. Entre esas figuras memorables sobresale el maestro Dr. Enerio Rodríguez Arias, cuya trayectoria dejó una profunda huella en quienes tuvimos el privilegio de conocerlo, escuchar sus orientaciones o compartir espacios de trabajo y crecimiento institucional.
Hablar del Dr. Enerio Rodríguez Arias es referirse a un académico íntegro, de pensamiento sereno y auténtica vocación universitaria. Filósofo, psicólogo, docente y destacado servidor académico, dedicó gran parte de su vida al fortalecimiento institucional y al desarrollo de una cultura universitaria sustentada en el respeto, la ética y la responsabilidad. Fue un hombre que entendió la universidad no solo como un espacio de formación profesional, sino también como un escenario para cultivar conciencia crítica, valores humanos y compromiso social.
Su sólida formación intelectual constituye una elocuente muestra de su extraordinaria vocación por el conocimiento. Realizó estudios de Filosofía durante tres años en el Seminario Pontificio Santo Tomás de Aquino y, posteriormente, cursó la carrera de Filosofía entre 1957 y 1961 en la entonces Universidad de Santo Domingo. Más adelante, continuó su formación doctoral en Filosofía en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde se graduó con los máximos honores académicos de nuestra casa de altos estudios. Su trayectoria académica refleja no solo una notable capacidad intelectual, sino también una profunda disciplina, dedicación al saber y compromiso con el pensamiento humanístico. Fue egresado de la carrera de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ampliando así su formación humanística y científica con una visión integral del ser humano y de la sociedad.
Asimismo, su participación en el programa televisivo Sobre el tapete, junto al destacado intelectual Federico Henríquez Gratereaux, constituyó un valioso ejercicio de reflexión crítica e intercambio filosófico y académico. A través de ese espacio, el Dr. Enerio Rodríguez proyectó una enriquecedora convergencia de ideas y corrientes de pensamiento orientadas a interpretar el pasado, comprender las complejidades del presente y esbozar reflexiones sobre el porvenir de la sociedad y la condición humana.
Dentro de sus valiosos aportes a la UASD, también sobresale su rol como cofundador y posteriormente director de la Escuela de Psicología de la Facultad de Humanidades, contribuyendo significativamente al fortalecimiento académico y al desarrollo institucional de una de las áreas más importantes de las ciencias humanas en la universidad Primada de América. Su visión académica y su compromiso con la formación integral ayudaron a consolidar espacios de pensamiento crítico, investigación y crecimiento profesional para múltiples generaciones.
Asimismo, fue reconocido como profesor meritísimo de la UASD, una de las más altas distinciones otorgadas por nuestra academia a docentes cuya trayectoria, aportes intelectuales y calidad humana dejan una huella trascendental en la vida universitaria. Dicho reconocimiento constituye una expresión del respeto y la admiración que despertó entre colegas, estudiantes y autoridades universitarias.
Como profesional universitario, se distinguió por su capacidad analítica, serenidad y elevado sentido del deber. Cada responsabilidad asumida la desempeñó con prudencia, equilibrio y compromiso institucional, proyectando siempre confianza y madurez. Su conducta reflejaba el carácter de un universitario comprometido con el decoro académico y con la defensa de los principios democráticos al interno de la academia.
Dentro de sus importantes aportes a la Universidad Autónoma de Santo Domingo, merece especial reconocimiento su ejercicio como presidente de la Comisión Central Electoral de la UASD, función que desempeñó con transparencia, sensatez e institucionalidad. Desde esa posición contribuyó significativamente al fortalecimiento de los procesos democráticos universitarios, promoviendo el respeto a las normas, la convivencia armónica y la legitimidad electoral en momentos de gran trascendencia para la academia.
Su liderazgo al frente de la Comisión Central Electoral estuvo caracterizado por la imparcialidad, la serenidad y la capacidad de diálogo, cualidades que le granjearon el respeto de amplios sectores universitarios. Fue un hombre de consenso, consciente de que la democracia universitaria solo puede sostenerse sobre la base del respeto mutuo, la participación y la ética institucional.
En el ámbito académico, el maestro Enerio Rodríguez Arias representó el ideal del docente comprometido con la excelencia y la formación integral de las nuevas generaciones. Su trato respetuoso, su disposición al diálogo y su genuino interés por orientar a sus estudiantes lo convirtieron en una figura apreciada y admirada por docentes, alumnos y personal administrativo. Más que transmitir conocimientos, procuraba formar ciudadanos críticos y profesionales conscientes de su responsabilidad social.
Uno de los rasgos más admirables de su personalidad fue su extraordinaria calidad humana. Quienes compartimos con él destacamos su humildad, cortesía y capacidad de escuchar. En un entorno donde frecuentemente predominan las tensiones y las diferencias, supo mantener una actitud conciliadora, sustentada en la prudencia, la atención y la comprensión.
Su legado también se expresa en el ejemplo silencioso de la coherencia. Fue de esos universitarios que enseñan tanto con sus palabras como con sus acciones. Su vida constituyó una lección permanente de responsabilidad, ética y amor por la institución, valores que hoy adquieren aún mayor relevancia para las presentes y futuras generaciones universitarias.
La partida física del maestro Dr. Enerio Rodríguez Arias deja un profundo sentimiento de tristeza en la comunidad académica, pero también la satisfacción de haber contado con un ser humano ejemplar cuya memoria permanecerá asociada al servicio responsable, al respeto institucional y a la nobleza en el ejercicio académico y profesional.
En paz descanse maestro Dr. Enerio Rodríguez Arias, cuyo ejemplo seguirá iluminando el camino de quienes creemos en una academia guiada por el decoro, la integridad, la excelencia académica, el respeto y la vocación de servicio.
Compartir esta nota