¿Cómo está tu locus de control?, fue la pregunta de uno de esos días en los cuales nos reuníamos, porque fue mi asesor de tesis y es que Don Enerio tenía una sutil manera de Iniciar diálogos psicoeducativos con los profesionales de psicología en formación, pienso que se percataba de aspectos de nuestra personalidad, que teníamos que mejorar personalmente y propiciaba que lo descubriésemos antes de iniciarnos profesionalmente.
Un detalle que sólo lo puede tener aquel educador que está consciente del papel histórico que juega ante sus educandos y no desaprovechaba la ocasión para responder pedagógicamente a ese llamado de enseñar a las nuevas generaciones de psicólogos, en este caso desde la perspectiva humanista. Me pregunto, si los educadores de hoy contamos con esa consciencia ética de lo que representa nuestra profesión. Creo que Don Enerio tenía pendiente hacer buenas sugerencias en beneficio de su formación, a los profesionales jóvenes de la psicología que interactuaban con él, en aspectos que resultan imprescindible para poder ejercer la profesión con un buen nivel profesional y de manera íntegra.
No había estudiado para ser abogado, sin embargo, Don Enerio conocía en profundidad los principios en los cuales se fundamenta el derecho en sus diferentes ramas y de qué manera se pueden ver afectados los derechos de la persona, si los mismos no son procesados debidamente, tanto en el área pública como privada.
Hay que destacar que Don Enerio estuvo involucrado durante más de 30 años en la Comisión Central Electoral de la UASD y como Presidente de dicha Comisión por más de 20 años, siendo una figura de muy alto respeto y estima de los diferentes grupos políticos que allí gravitan, su presencia en ese organismo brindaba a los maestros, un rostro en donde coincidían la integridad, la justicia, la transparencia e imparcialidad. Su habilidad para poder entender y hacer una correcta interpretación del Estatuto Orgánico entre otras leyes administrativas de la UASD, permitía a muchos maestros y autoridades a buscar su orientación y consejo ante sus necesidades.
Cuando regresé de estudiar y trabajar en los EEUU con la ilusión de poder servir a mi país a través del Ministerio Público, atravesé por una frustrante experiencia laboral, siempre le agradeceré a Don Enerio el haberme ayudado a aceptar y a ver la realidad, de como funciona la política en nuestro país para la selección de cargos públicos. Aunque el supiera lo que tocaba hacer y conociera el debido proceso, no forzaba para que las cosas se dieran.
En el ámbito nacional, Don Enerio era muy respetado en diversos ámbitos profesionales y académicos e incluso por figuras políticas muy destacadas en la vida nacional, sin embargo, nunca observé en él la intención de ser favorecido por ningún tipo de favor que dependiera de una decisión política, no era el tipo de persona que usa sus influencias personales ni políticas con el fin de favorecer a alguien injustamente.
Ante las cosas que no podemos cambiar como el tráfico de influencia y la corrupción administrativa, recuerdo la frase de que esas son las cosas que desmotivan y desgastan, pero siempre hay que permanecer y resistir, porque de no ser así las cosas fueran peor.
Tenía una particular manera de descifrar las calumnias o rumores y para confrontar a las personas que se dicaban a eso.
Finalmente quiero destacar que con el ser humano que representó el profesor Enerio, como a él le gustaba que le dijeran, aprendí al igual de muchos de mis colegas a escapar de la ingenuidad y ser una persona más crítica y juiciosa confiada en la intuición personal y profesional que solo la puede dar de inicio la buena formación y el estudio.
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