El pasado domingo mi hijo mayor, como cada año, ofreció un desayuno en un hotel de la ciudad al que acudieron sus amigos, profesores universitarios, escritores, músicos, intelectuales, gestores culturales, además de los familiares.

Primero hubo un intercambio en el área de piscina en donde había una estación de té, café, jugos, galletas, agua… Cuando todos los invitados llegaron, pasamos al hermoso comedor colonial con unas lámparas que daban la sensación de esplendor.

Al decir las palabras de bienvenida, le cedió la palabra al Dr. Guido Gómez Mazara. Me sorprendió, porque me decía: ¿de qué irá a hablar Guido, como comúnmente le llama el pueblo? Pues sí, sus palabras giraron en torno al Dr. Jorge Asjana David, próximo rector de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

No conocía la cualidad de deportista de Asjana, pero Guido se encargó de resaltar todas sus cualidades, entre ellas como basquetbolista, y dijo el porqué era el mejor candidato para la rectoría de la UASD. También contó cuando él era profesor de la misma en el recinto de San Francisco de Macorís, por lo que sentía un cariño especial por la Universidad Autónoma. Lo retó a que, cuando fuera el rector, tuvieran una partida amistosa de baloncesto.

Estar frente a tanta gente destacada hizo que reflexionara sobre algunos puntos:

Primero, la facilidad de palabra que tiene Guido, el dominio de todos los temas, pues lo he escuchado en varias entrevistas y conferencias. Para mí, el único que se puede poner frente a todos en cualquier ámbito y debatir lo que sea; esto lo hace el candidato ideal para ser presidente.

Con relación al Dr. Asjana, Jorgito, como le llamaba su mamá con un cariño que enternecía cuando era pequeño, y su hermanita Lurdita, mi alumnita de tercero y quinto de educación básica, posee las cualidades necesarias para ser el rector. Ha tenido una carrera destacada como médico y como profesor, escalando desde monitor hasta ser vicerrector académico, pero su gran cualidad para merecer ese puesto es su calidad humana.

Asjana proviene de una familia encantadora. Me parece estar viendo a su mamá conversar conmigo sobre sus hijos cuando eran pequeños, con un amor inmenso. Y es que las personas que crecen en un hogar en donde los valores morales son lo principal tienen que ser, en la adultez, brillantes.

La educación doméstica no se adquiere en la universidad, por prestigiosa que sea. Si usted crece como los chivos, sin ley, sin normas ni costumbres, no podrá tener respeto por los demás, sobre todo por las personas mayores; no podrá tener un mínimo de consideración por ellos. No sabrá lo que es educación. Se quedará siempre en el camino, no llegará, porque su ego es más que su formación, y es que "donde Dios no puso, no puede haber".

Felicidades a Guido y Jorgito, porque si están en donde están, si pueden tener grandes aspiraciones, es por la formación de hogar que han tenido, y eso "no se compra en botica".

Tuve la oportunidad de conocer e interactuar con los próximos vicerrectores de la UASD.

Por otro lado, me siento tan avergonzada porque me tocó ir recibiendo a los invitados en el área de piscina. No sé si me asignaron o me tomé el puesto, porque muchas veces por cuestión de edad tomamos roles que no nos tocan y luego caemos en la cuenta, aunque era la única de la familia que estaba ahí y que conocía a la gran mayoría de los que iban llegando, puesto que mi hijo se encontraba recibiendo a la entrada del hotel.

Mi gran vergüenza viene también porque recibir halagos por estas líneas que escribo los sábados, de parte de don Gustavo Olivo, de don Eloy Tejera, de don Yeyé Concepción, destacados escritores, grandes intelectuales, con obras galardonadas, fue sentirme como una hormiguita a la que se le está concediendo un favor para sobrevivir. Creo que no merezco tantos halagos.

Sentir el cariño de Javich Peralta y de Raisa Manzueta, la esposa de Víctor Jr., al decirme el entusiasmo con que me leen y que cuando no escribo me extrañan; escuchar a mi amiga Luchy comentar que a Eduardo, su esposo y mi hermano del alma, le encanta lo que escribo; lo que mi sobrina Darina me dice cada sábado; los correos de don Gilbert, que siempre tiene palabras hermosas para mí, hacen que antes de escribir cualquier tontería piense más y medite. Es más, todo eso hace que cuestione si seguir escribiendo, porque la responsabilidad y el compromiso son grandes.

Ahora, en honor a la verdad… no me he creído el cuento.

Pero yo no me he quedado atrás con la bienvenida a la primavera: ella me la ha dado a mí regalándome de a poco flores de diversos colores en mi jardín.

Al disponer de tanto tiempo libre, al estar retirada y pensionada por mis hijos, luego de pasarme toda una vida trabajando, levantándolos con sacrificios e inculcándoles valores, hacen que me pase la mayoría del tiempo comprando tarros, matas y tierra, sembrando, trasplantando y regando, algo que mi nieto de quince años me sacó en cara cuando dije un día que no tenía ni un chele. Inventando recetas de cocina y postres, leyendo libros y periódicos, haciendo crucigramas y, con el perdón de los intelectuales-escritores, escribiendo lo que me viene en ganas. Y ahora incursionando en el cultivo de orquídeas y con un nuevo pasatiempo: fabricando canastas para sembrarlas, arte que me ha llevado a magullarme las manos, porque esa tela metálica no es fácil…

Todos esos pasatiempos son los que le dan sabor a mi vida y me hacen feliz.

PD. Don Gustavo, mándeme los libros. Lo prometido es deuda.

Elsa Guzmán Rincón

Bibliotecóloga

Maestra y Bibliotecóloga, retirada.

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