La noticia me llegó como viento frío y sin esperarlo. Quedé perplejo. ¿Qué pasó? Me negaba aceptarla. Pero vino de alguien a quien le tengo entera confianza, por tanto, era cierto. Me tomó tiempo asimilarla. El Maestro, así en mayúscula… el amigo se nos fue, Enerio, un resumen de maestro y amigo se nos había ido.
Encuentros pendientes así quedaron. Nuestra última conversación fue para hablar del amigo que se había ido, Julio Sánchez. No hubo lágrimas, pero si el pesar de una despedida sin hace y no esperada. Un fuerte dejo de tristeza quedó atrapado en nuestros corazones.
La despedida, como en otras ocasiones, estuvo adornada por algún gesto propio del maestro y del alumno: me entregó sus dos últimos trabajos: Aprendiendo a Pensar Lógicamente y Conceptos y Principios de la Lógica Aristotélicas. El primero de estos trabajos inicia con una alusión del profesor Pierre Abelard:
“Pensar lógicamente se ha constituido como una aspiración a lo largo de la historia de la cultura occidental, aunque no siempre fue así, pues el más destacado profesor de Lógica de su tiempo, Pierre Abelard (1079 – 1142) se quejaba de que la Lógica le había hecho odioso el mundo (“odiosum me mundo réddidit Lógica)”.
¿Por qué tantas personas buenas se nos van? ¿Por qué razón del destino suceden estas cosas tan inesperadas? La muerte, como parte de la vida, nos trae cosas, muchas que nos llenan de alegría y satisfacciones; otras desconsuelo y pérdidas. Han sido dos en muy poco tiempo: Julio Sánchez, amigo y hermano. Enerio Rodríguez, maestro y amigo.
Ambos, hoy, son razones de recuerdos gratos, a pesar de sus ausencias inesperadas. Fueron parte de una vida cargada de múltiples momentos de regocijos y de crecimiento compartidos. La formación en psicología en las aulas de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Santo Domingo fue la excusa histórica. El maestro y los alumnos.
¿Qué mejor tributo a la amistad que seguir trillando el camino de las ideas fecundas, de la lectura que provoca, del pensamiento que nutre, de los sentimientos y deseos que empujan hacia adelante en procura de nuevas realidades? Me quedo con el recuerdo que anima a seguir.
A pesar de las nuevas circunstancias siguen vivos, sin que nadie ocupe sus lugares en mis pensamientos y en mis recuerdos. Cada uno, a su modo y manera, dejaron huellas que atesoro, que guardo en lo profundo de mi conciencia. Gracias, queridos y estimados amigos, hasta luego.
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