Escribo sobre lo que medio mundo sabe, pero muy pocos se atreven a expresar. El Mundial de Futbol 2026 ya acabó. Su punto culminante es lo que será: el juego Cabo Verde-Argentina.
El resultado será evidente. Habrá celebraciones desde el Obelisco hasta la Chivilcoy, donde el gran de Danny Infante -con saludos a sus dos grandes mujeres y suegra incluida. Messi mostrará sus grandes y pulidos dientes, obra maestra que algunos dentistas incluirán dentro del museo de las grandes dentaduras, aunque no hayan mordido a nadie, como sí lo hizo el uruguayo aquel…
Cabo Verde ha sido la sensación por una razón que muy fácilmente Nietzsche, Jung o Levi-Strauss te lo explicarían: por los mitos. Estamos ante luchas de gigantes, ante el Corre-Caminos finalmente apresado, ante David venciendo a quien ya sabes, a un Robin Hood haciendo de la suya por que los pobres tienen que vivir.
Cabo Verde es más un poquito más pequeño que Los Mina. A diferencia de la barriada dominicana, los cabo-verdeantes se reconocen hijos de esclavos, ven cómo sobreviven, y tienen muchísimos menos discos y bocinas y pequeños narcos y evangélicos que su contraparte caribeña.
De Cabo Verde nos viene Vouzinha, una especie de volcán estirando toda su lava en los alrededores de los tres palos y atajando cuanta bola aparezca.
Cuando Messi se enfrente a Vouzinha seguramente más de un inquilino de este planeta tendrá la respiración contenida. Será como una lucha de dioses, como el Juicio Final, como Star Treck chocara con Will Robinson o Snoopy Doggi Dog. Estaremos frente a unas manos y pies y dorsos tratando de atajar la mínima chispa furiosa del pequeño gigante rosarino.
Pero pasará lo que tendrá que pasar, que ya los cabo-verdinos han pulverizado a magos, prestidigitadores, hasta al mismísimo Dios Mar Palabrarero del fútbol Don Juan Villoro.
Lo nuevo de semejante choque es que estaremos ante dos buenos, dos dioses, dos miembros ya de cierto Paraíso, ese mismo donde estarán Pelé y otros por el estilo. Encuentro macabro ese entre dos buenos que deberían estar en la misma, dos Yin y Yin, o Yan o Yan, o como usted quiera.
Lo que pase después de Argentina-Cabo Verde no superará las costas pulmonares, cardiovasculares. Seguramente vendrás los clásicos de siempre, los obligatorios de siempre, los millonarios de siempre, los Adidas o Nikes o Pumas de siempre, porque la final de eso se trata, de que las emociones y el Honor y la Patria tengan sus patrocinadores correctos.
Bye Bye Mundial 2026. Si comenzaste con Cabo Verde -España, ya acabarás con Vouzinha frente a Messi, o al revés.
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