Porque: “El patriotismo es el último refugio de un villano”.
“Ser inteligente en la escuela,
no es lo mismo que ser
inteligente en la vida”.
La gran cuestión no es si me ha cogido con el tema o no, más bien es un tema de seguridad personal y que todos padecemos, donde una gran mayoría se ha acostumbrado a él, y ya, lo da como un hecho intocable y perpetuo. Es una situación que ha caído víctima de su propia publicidad. Tanto es así que siguen creyendo que el pueblo los admira y hasta quizás, a ojos cerrados, creer, de tanto pregonar el engaño y engañarse ellos mismos.
Se han olvidado, que ya otros se han aferrado a una creencia parecida, hasta que, llegado un momento, se estampan con una realidad mortal, donde las excusas para justificar lo injustificable, simplemente ya no surten efecto, quedando solo sufrimientos y sangre. No quieren ver la realidad de que ya, ante su manifiesta ineficiencia, han permitido que el tercer elemento dentro de una organización criminal que prospera se haya introducido dentro de ese organismo, es decir, a los propios delincuentes, ya sean barriales o de cuello blanco, haciendo una organización donde comulgan intereses e ideas afines.
Podríamos decir, que asistimos a diario al espectáculo de ver, al mismo tiempo, una mentira y su verdad. Pareciese que dentro de ese órgano se hubiese cumplido aquello de que el dinero compra el poder y el poder compra el dinero, toda una barrabasada absurda, ineficiente y corrupta que en vez de debilitarse se fortalece cada día más.
Los hechos diarios que ocurren en nuestras calles no existen maneras de justificarlos, siquiera poder definir con claridad quien asalta y quien nos defiende. Se ha hecho imposible determinar a quien temerle más, si a los uniformados o los que presentan la última pinta en su vestuario, o, en los comportamientos de uno u otro.
Compartir esta nota