Durante el fin de semana pasado se celebró en la ciudad de Santo Domingo la segunda edición del Festival Mar de Palabras, surgido en parte como fruto de las experiencias de Minerva del Risco y Yulissa Álvarez Caro quienes habían participado en programas similares en Madrid y Cartagena de Indias además de haber ayudado a la edición dominicana de “Centroamérica cuenta”, en el año 2023.

Un tema recurrente en muchos de los paneles fue la competencia entre los esfuerzos de largo alcance que significan leer y escribir y la facilidad del consumo inmediatamente atractivo difundido en redes sociales, producido por inteligencia artificial y entregado a través del filtro del algoritmo. De hecho, aunque muchos paneles tenían títulos evocadores como «La memoria del afecto», «La vida que nos rodea», «Ningún lugar es propio» o «La música de las palabras», el que se refería a la citada competencia tenía un enunciado menos hermoso: «Lectura y atención: el desafío contemporáneo».

La desconfianza que nos suscitan tales herramientas va de la mano con la ubicuidad de su disponibilidad.  Se teme que los algoritmos nos encierren en cajas de resonancia, que las redes nos conviertan en producto y que el resultado final sean creaciones diseñadas para alcanzar un mayor número de usuarios en lugar de tener como guías los criterios antiquísimos de resonancia emocional genuina y búsqueda de calidad formal. Ante esos miedos, anoto aquí algunos antídotos que han podido llegar hasta mí: consumir fuera de la caja, expandir los horizontes de manera consciente y, algo que se dijo mucho en el festival: dedicarse a producir, no solo a consumir contenido. Aunque no tenga la misma visibilidad, aunque termine quedando oscurecido por la compra y venta de espacios de exhibición, la acción revolucionaria de crear logra tener una incidencia en nuestros patrones de pensamiento. En ese sentido, el festival en sí mismo es una vía para que público y autores expandan sus maneras de considerar el conocimiento. A eso se refirió Leandro Pérez, uno de los moderadores, que estaba sorprendido de cómo en esta edición el público interactuaba durante las ponencias, aplaudiendo antes del cierre final de las sesiones y demostrando a través de un ruido cortés y ordenado su nivel de acuerdo con lo expresado en el panel.

Dos iniciativas adicionales que conozco en sentido de ampliar la tendencia a la uniformidad estéril son “Ennegreciendo Wikipedia” y “Les sans pagEs”, que cuentan con el apoyo de la propia Wikipedia original y se dedican a fomentar la publicación de contenido que destaquen aportes menos visibles para que el resultado final del uso de estas herramientas no sea tan homogéneo y previsible, para que la humanidad salga gananciosa de la experiencia.

Jeanne Marion Landais

psicóloga y escritora

Jeanne Marion-Landais cuenta con una experiencia profesional importante en el mundo financiero y diplomático. Ha vivido en Estados Unidos, Francia y República Dominicana y su mirada al mundo está permeada por sus vivencias en estos países. A título voluntario colabora desde el 2014 con El Arca, asociación en torno a la discapacidad intelectual. Es madre de dos hijos.

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