El Comité para la Defensa de los Derechos Barriales, COPADEBA, acaba de celebrar un nuevo aniversario de su fundación. Nacida en 1978 en los barrios populares de Santo Domingo, esta organización representa una de las expresiones más importantes de organización comunitaria y lucha barrial en la historia contemporánea dominicana. Su surgimiento y desarrollo han estado profundamente vinculados a los procesos de exclusión urbana, desigualdad social y ausencia de servicios básicos que marcaron el crecimiento acelerado de los sectores populares durante las décadas de 1970 y 1980.

Desde sus inicios, COPADEBA ha orientado su accionar hacia la defensa de derechos sociales, el acceso a servicios básicos, la vivienda digna, la participación comunitaria y mejores condiciones de vida para los habitantes de los barrios urbanos, consolidándose como un referente histórico y vigente de articulación social, movilización popular y construcción de ciudadanía desde los sectores populares de la capital dominicana.

Más que una organización comunitaria tradicional, COPADEBA se convirtió en un símbolo de articulación territorial y de conciencia barrial. Su papel no se limitó a reclamar vivienda, agua, calles, energía eléctrica, escuelas o centros de salud. También ayudó a construir una identidad colectiva en sectores históricamente marginados, donde muchas comunidades sentían que no existían para el Estado salvo en períodos electorales.

En numerosos barrios de la zona norte de Santo Domingo, COPADEBA impulsó formas de organización que permitieron que juntas de vecinos, clubes culturales, grupos juveniles, organizaciones religiosas y movimientos populares trabajaran de manera coordinada. Eso tuvo un impacto enorme porque transformó reclamos aislados en demandas colectivas con capacidad de presión social y política.

Uno de sus aportes más importantes fue convertir la lucha por servicios básicos en una lucha por dignidad humana y ciudadanía. La carencia de agua potable, drenaje, transporte o vivienda dejó de verse únicamente como “problemas de pobreza” y comenzó a asumirse como expresión de desigualdad estructural y exclusión social. Esa conciencia política y comunitaria marcó generaciones de dirigentes barriales.

COPADEBA también ayudó a consolidar una cultura de movilización social en los barrios populares dominicanos. Marchas, vigilias, paros comunitarios, encuentros populares, asambleas y negociaciones con autoridades se convirtieron en herramientas permanentes de presión. Durante años, muchos barrios encontraron en la organización una escuela práctica de liderazgo comunitario, formación política y participación ciudadana.

Otro elemento importante fue su capacidad de producir tejido social. En contextos urbanos caracterizados por violencia, clientelismo político y fragmentación social, COPADEBA sirvió como espacio de articulación solidaria. Muchas personas encontraron allí mecanismos de apoyo mutuo, formación, participación juvenil y construcción de sentido colectivo.

Su influencia trascendió incluso las reivindicaciones materiales. En distintos momentos históricos, las luchas impulsadas desde el movimiento barrial ayudaron a colocar en el debate nacional temas como el derecho a la ciudad, la democratización municipal, la participación comunitaria, la descentralización y el presupuesto participativo.

También debe entenderse el papel de COPADEBA dentro de un contexto latinoamericano más amplio. En muchos países de la región, especialmente entre los años setenta y noventa, surgieron movimientos urbanos populares vinculados a las luchas por vivienda, tierra y servicios. En República Dominicana, COPADEBA fue una de las expresiones más visibles de ese fenómeno.

Sin embargo, el movimiento barrial dominicano también enfrentó desafíos importantes. La fragmentación organizativa, el agotamiento de ciertos liderazgos, la cooptación partidaria, la dependencia de financiamiento externo y los cambios culturales producidos por el individualismo urbano afectaron parte de la fuerza histórica de las organizaciones comunitarias. A eso se suma que muchas de las nuevas generaciones crecieron en contextos distintos, donde las redes sociales digitales sustituyeron parcialmente los espacios clásicos de organización territorial.

COPADEBA continúa siendo una referencia importante en la memoria política y social de numerosos barrios de Santo Domingo y mantiene presencia dentro de las dinámicas organizativas comunitarias del país. Muchas conquistas urbanas actuales tienen raíces en las luchas impulsadas por la organización y gran parte de la cultura participativa que hoy existe en sectores populares dominicanos ha sido moldeada por experiencias de articulación comunitaria como las desarrolladas por COPADEBA a lo largo de varias décadas.

Desde una mirada política y sociológica, COPADEBA ayudó a transformar al habitante marginalizado en sujeto colectivo con voz pública. Esa quizás fue una de sus mayores contribuciones históricas. No solamente luchar por obras, sino construir ciudadanía desde abajo, desde los callejones, las cañadas y los barrios olvidados de la ciudad.

Bernardo Matías

Antropólogo Social

Bernardo Matías es antropólogo social y cultural, Master en Gestión Pública y estudios especializados en filosofía. Durante 15 años ha estado vinculado al proceso de reformas del sector salud. Alta experiencia en el desarrollo e implementación de iniciativas dirigidas a reformar y descentralizar el Estado y los gobiernos locales. Comprometido en los movimientos sociales de los barrios. Profesor de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, la Universidad Autónoma de Santo Domingo –UASD- y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales –FLACSO-. Educador popular, escritor, educador y conferencista nacional e internacional. Nació en el municipio de Castañuelas, provincia Monte Cristi.

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