Almería, Andalucía.— Conversaba con unos amigos en esta capital de provincia española sobre los sorprendentes cambios registrados en los últimos diez años y el tema de la acumulación de riquezas y sus efectos en la economía local.
Los almerienses afirman que Madrid se ha olvidado de ellos, siendo incluso la provincia más infravalorada actualmente en la costa sur de España. Agregaron que han sido los ricos quienes han procurado cambios puntuales en el progreso de la ciudad en la última década. Estas inversiones bien podrían adquirir más valor en el próximo quinquenio.
A modo de ejemplo, el servicio de «tren bala» no llegará hasta 2030, pese a las millonarias obras ferroviarias que se realizan. Un viaje desde Madrid demora cinco horas en el actual sistema ferroviario y un pasaje aéreo cuesta 300 euros, cuando a otras ciudades es muchísimo más barato y, en algunos casos, rivaliza con las tarifas ferroviarias.
La ciudad muestra ahora dos caras: la antigua, apetecible para el turismo, y una nueva parte que se levanta con modernos edificios a un coste que la mayoría de los locales no puede sufragar. Esta parte queda disponible para privilegiados que aprovechan el carácter balneario de la ciudad.
Todo en contraste con la vieja ciudad, que una vez fue bombardeada por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial y cuyos habitantes se refugiaron tras la construcción de un túnel de seis kilómetros con cabida para 40,000 almerienses.
Los amigos, sorprendidos y agradecidos por la prolongada y repetida estadía de dos puertorriqueños en la ciudad, indagaron sobre la acumulación y los efectos de las riquezas en Puerto Rico, con el objetivo de hacer una comparación sobre la acumulación de riquezas.
Les expliqué que en Puerto Rico no existe un censo exacto, pero, según los datos de la Hacienda puertorriqueña, alrededor de 1,269 contribuyentes reportaron ingresos brutos ajustados de un millón de dólares o más en sus informes anuales. Esta cifra representa menos del 1 % del total de informes radicados.
Los datos reflejan contribuyentes que generaron más de un millón de dólares en un año contributivo, aunque se estima que el número real de personas con activos acumulados en ese orden supera ese valor.
Igualmente, las iniciativas de atracción de capital, conocidas como Ley 22 (ahora parte del Código de Incentivos bajo la Ley 60), han motivado la mudanza a la isla de miles de individuos de alto patrimonio, aunque la cantidad exacta de estos nuevos residentes millonarios es cambiante. Contra estos, el escrutinio fiscal es débil, tanto por las autoridades federales como por las locales.
La conversación cobró vigor al hablar sobre la concentración de la riqueza en pocas manos y su freno al crecimiento económico, que debilita la cohesión social. Ello porque, cuando el capital se acumula excesivamente, se generan consecuencias negativas directas en tres áreas fundamentales.
La gran mayoría de las personas destina sus ingresos al consumo básico, lo que dinamiza el mercado. Cuando la riqueza se concentra en una élite, el consumo general cae, el crecimiento se frena y la economía se vuelve dependiente de la especulación financiera en lugar de la producción real.
Además, la falta de recursos limita el acceso a servicios básicos, educación de calidad y salud. Y esto perpetúa la pobreza intergeneracional y desperdicia el talento de gran parte de la población.
Lo peor es que quienes acumulan vastas fortunas adquieren una capacidad desproporcionada para influir en las leyes y en las decisiones políticas. Esto puede hacer que el sistema deje de representar los intereses de las mayorías.
En la conversación estipulamos algo en común: la nueva parte de Almería, ubicada a tiro del Mediterráneo, es accesible solo para ricos, y los nuevos ricos o su presencia generan gentrificación, acumulación de riqueza y exclusión.
Algo de la gentrificación y la exclusión ya estamos viendo en Puerto Rico, ocasionadas por las estrategias de la nueva economía de los gobiernos locales, cuyo objetivo es atraer a los ricos, en contraposición a la justicia social, piedra angular de la democracia.
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