El 30 de abril de 2007, Fidel Castro reflexionó sobre el futuro energético mundial y cuestionó la producción masiva de biocombustibles a partir de alimentos como la caña de azúcar.

Con datos brasileños, mostró el esfuerzo humano extremo: un trabajador debía cortar 12 toneladas diarias, equivalentes a más de 36,000 flexiones, 800 recorridos cargando caña y casi nueve kilómetros de desplazamiento en ocho horas.

El visionario líder concluyó que el etanol no era un combustible “limpio”, pues su producción implicaba desgaste físico descomunal para los trabajadores y generaba impacto ambientales y económicos negativos, poniendo en duda su sostenibilidad energética planetaria.

Pedro José Taveras Alonzo

Antropólogo social

Quien suscribe cuenta con 23 años de experiencia como técnico en el Programa Nacional de Reforestación que se ejecuta desde el 1997 en República Dominicana.

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