La investigación de accidentes aéreos es una de las tareas más complejas que pueden llevar a cabo los Estados en materia aeronáutica, no solo por el aspecto técnico sino también por la lucha de intereses.

El pasado 27 de marzo, el Consejo Directivo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) adoptó cambios históricos en su Anexo 13 del Convenio de Aviación Civil Internacional, sobre investigación de accidentes e incidentes de aviación, que tendrán un impacto significativo en la forma en la que países como el nuestro llevan a cabo investigaciones de accidentes aéreos. Una de las principales preocupaciones de OACI era precisamente la falta de transparencia en países como el nuestro, cuando investigaciones de accidentes llevan a que se escondan datos o conclusiones debido a la defensa de intereses económicos o políticos.

República Dominicana evidencia un fiel ejemplo de esto con la investigación del accidente del Gulfstream IV en diciembre de 2021 de la empresa HELIDOSA, en Santo Domingo, donde murieron 9 personas. Dicha investigación se ha extendido hasta el día de hoy no porque técnicamente fuese difícil encontrar la causa del accidente, sino más bien porque la empresa era propiedad de un importante político dominicano (el candidato presidencial por el Partido de la Liberación Dominicana, Gonzalo Castillo, para las elecciones del 2020). Esto ha causado serias críticas a la Comisión de Investigación de Accidentes Aéreos (CIAA) de República Dominicana, por parte de profesionales del sector, dado que aparentemente se ha escogido engavetar la investigación, de manera que se protejan intereses económicos y políticos.

Cambios en Anexo 13

Los principales cambios establecidos al Anexo 13 por el Consejo de OACI, órgano rector permanente de la organización, establecen:

  • Delegación de investigaciones: Se facilita la posibilidad de delegar formalmente una investigación a otro país o a una organización regional de investigación de accidentes.
  • Observadores externos: Se han establecido protocolos para invitar a la propia OACI o a terceros Estados a participar como observadores en el proceso.
  • Transparencia pública: Se introducen normas para proporcionar información factual verificada al público de manera oportuna, evitando retrasos injustificados en la difusión de datos críticos.
  • Independencia de la autoridad: Se refuerza el requisito de que las investigaciones sean realizadas por autoridades especializadas e independientes, buscando mitigar casos previos donde procesos interrumpidos o transferidos derivaron en la falta de informes finales.
  • Asistencia a víctimas: Se hace un llamado a los Estados para integrar planes sólidos de asistencia a las familias de las víctimas, vinculando el cumplimiento del Anexo 13 con mecanismos de transparencia y plazos estrictos.

Impacto en República Dominicana

La posibilidad de formalmente delegar investigaciones a otro país abre la puerta a utilizar dicha herramienta en ocasiones en las que países más avanzados ya sean parte de la investigación, ya sea porque la aeronave en cuestión esté registrada o fabricada allí, o porque los pasajeros sean originarios de dicho país. Tal podría ser el caso del accidente de HELIDOSA, en el que la aeronave era de fabricación norteamericana, así como la nacionalidad de los pasajeros a bordo.

De igual manera, se pudiera pedir que la OACI sea observadora de la investigación, y adoptar las medidas recomendadas de transparencia para evitar retrasos injustificados, que han sido la principal queja de los técnicos dominicanos con la investigación de HELIDOSA.

Estas, y otras mejoras en el sistema, pudieran eliminar la posibilidad de que miembros de la Junta de Aviación Civil (JAC) o de la CIAA sean corrompidos y participen en encubrimientos a la hora de investigaciones como estas, pues el nivel de intereses económicos envueltos en estos accidentes es generalmente bastante alto.

Cabe destacar que República Dominicana no cuenta con una entidad fuerte de investigación de accidentes aéreos, y que más allá de accidentes de aeronaves pequeñas, como aviones de fumigación y helicópteros, nuestra CIAA siempre necesita la ayuda de organismos internacionales como la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB por sus siglas en inglés). Por lo que, con estos cambios, lo que se busca es ampliar la cooperación ya existente con estas agencias y transparentar los resultados de las investigaciones.

Francisco Díaz

Capitán de aerolíneas

Francisco J. Díaz es capitán de Boeing 747 en una aerolínea de los Estados Unidos, con más de 20 años de experiencia. Es egresado de la licenciatura y la maestría en Ciencias Aeronáuticas de la Universidad Aeronáutica Embry-Riddle, en Daytona Beach, Florida. Además, es presidente y fundador de las organizaciones sin fines de lucro Consejo de Capitanes y la Asociación Dominicana de Aviación General (ADAG). Asimismo, es miembro del consejo asesor de la Asociación de Pilotos Dominicanos en el Exterior (DPA, por sus siglas en inglés).

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