Reír con las muelas de atrás no siempre es un gesto civilizado. No es solo por el rango civilizatorio que esa conducta pueda no tener. Es además porque cuando se ríe de la desgracia del otro se incurre en una arrogancia prepotente que puede actuar como bumerán y hacer mucho daño. La advertencia aplica para el caso de la oleada de turistas estadounidenses que podría derivarse hacia nuestro destino turístico como consecuencia de las adversidades que recién confrontan nuestros principales competidores turísticos regionales (Mexico, Cuba and Jamaica). Lo mejor es recibir cualquier beneficio sin alardeos pomposos de competitividad.

A nivel mundial, la volatilidad de la industria turística es reconocida. El flujo de turistas a cualquier destino puede crecer muy rápido en tiempos normales, pero también puede desplomarse por causas fuera del control del destino. La seguridad, la salud pública, el clima, la economía global y las percepciones mediáticas figuran entre los principales causantes de crisis. A diferencia de sectores como la agricultura o la manufactura, el turismo se basa en decisiones emocionales que pueden cambiar de un día para otro: viajar de vacaciones es un gasto prescindible. Basta una crisis para que se cancelen vuelos, reservas y eventos, provocando caídas inmediatas en ingresos, empleo y recaudación fiscal en el destino afectado. En nuestro pais, por ejemplo, el flujo de visitantes colapsó a partir del 2020 producto de un factor externo (sanitario global): la epidemia del COVID-19,

Pero no es solo la interrupción del flujo de visitantes lo que hace al turismo una industria volátil. En el ámbito de los acuerdos entre empresas de viajes y turismo también se siente actualmente la volatilidad por la prolongada incertidumbre que, recientemente, ha generado el giro en la política comercial de EEUU. “Según datos de GlobalData, durante la primera mitad de 2025 se observa cómo la cifra de acuerdos se ha desinflado, tanto en el ámbito de fusiones y adquisiciones como en operaciones de financiación por parte de capital privado. Lo cierto es que, salvo excepciones muy destacadas como el movimiento de Hyatt Hotels Corporation para adquirir Playa Hotels & Resorts, no han sido muchas las noticias sobre movimientos en este periodo, e incluso hubo alguna fallida."

En nuestro contexto regional, la volatilidad la han provocado algunos hechos negativos acaecidos en nuestros principales competidores, México, Cuba y Jamaica. En el primero, encumbrado como ha estado por décadas como el principal destino turístico de America Latina y el Caribe, la muerte del cabecilla de un poderoso cartel de narcotráfico, conocido como El Mencho, ha provocado una oleada de protestas violentas escenificadas en 20 de los 32 estados del país. El resultado ha sido un desplome del flujo turístico hacia un destino tan prominente como Puerto Vallarta (Jalisco) y lugares aledaños. Seguido de advertencias de EEUU y Canadá para que sus ciudadanos no viajen a México, no cabe duda de que se requerirá meses para que pueda restablecerse el flujo normal de visitantes de esa parte del país. El presidente Trump ha prometido retaliación contundente si le hacen daño a cualquier ciudadano de su país y eso puede prolongar la crisis y desatar males mayores.

En el caso de Cuba, afortunadamente no ha habido violencia, pero si una castración económica al prohibir el presidente Trump que Venezuela le supla petróleo. Un intento de reemplazar ese suministro fue el de México, pero una amenaza de sanción mediante la imposición de más altos aranceles pronto acabó con esa aspiración. La isla venía registrando una caída en el flujo de turistas estadounidense por la prohibición de viajes que impuso Trump, pero ahora la situación turística es más precaria en vista de que los aviones no pueden abastecerse de combustible en los aeropuertos cubanos. A eso se le suma una desesperante situación de la economía y una crisis alimentaria de marca mayor. La ayuda humanitaria que han emprendido países tales como Panamá, Chile, México y Canadá no impedirá un colapso turístico de grandes proporciones. Y sería muy arriesgado predecir qué resultará de las negociaciones diplomáticas en curso entre Cuba y EEUU.

Tal vez el evento reciente (de octubre del 2025) que causó más daño relativo fue el huracán Melissa a su paso por Jamaica.  Para un país con una fuerte dependencia de sus ingresos por turismo, el impacto ha sido catastrófico. Las estimaciones iniciales mostraban que los daños causados equivalen al menos al 30% del PIB del país. Todavía en diciembre pasado se reportaba que “existen algunas zonas del país a las que se recomienda mucha precaución al viajar, ya que pueden existir limitaciones en los accesos a servicios esenciales, como la electricidad, el agua o el internet. El acceso al transporte y a la atención sanitaria también se ha visto afectado en muchas zonas, en particular en las parroquias de Saint Elizabeth y Westmoreland, y, adicionalmente, en partes del interior y la costa de las parroquias de St. James, Hanover y Manchester.” El más pequeño competidor turístico ha registrado el mayor daño relativo entre los tres competidores regionales.

Sin embargo, la recuperación del flujo de turistas a estos tres destinos competidores es predecible. La violencia en México podría requerir del mayor tiempo para que haya una pacificación que los atraiga. En el caso de Cuba es predecible que haya un enorme vuelco de visitantes extranjeros si hay algún cambio de régimen o se llega a un quid pro quo como el de Venezuela. Pero a un país relativamente pobre como Jamaica le tomará tiempo para recuperar su imagen de idilio tropical. Y por supuesto, las dilaciones en la recuperación favorecerán a nuestro destino como alternativa vacacional, siempre que mantengamos el ambiente de tranquilidad y paz que disfrutamos hoy. Pero no debemos dormirnos en nuestros laureles porque en cualquier momento inesperado podríamos ser víctima de adversidades que impacten negativamente nuestra industria turística. Aunque es prácticamente imposible pronosticar la magnitud del flujo de turistas y cruceristas que se desviará hacia nuestro país por las calamidades de nuestros competidores, deberemos ser cautos en ufanarnos demasiado con el crecimiento del flujo para este año.

El turismo genera muchos beneficios en tiempos normales, pero sufre choques súbitos ante las crisis inesperadas. Nuestra creciente dependencia del turismo nos aconseja diversificar nuestra economía, crear fondos de contingencia para enfrentar calamidades y perseguir nichos de mercado que sean mas resilientes. Sin proponérselo, la muerte de El Mencho nos debe alertar sobre nuestras posibles vulnerabilidades turísticas.

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Nota: En millones de turistas, según ChatGPT-4.

Juan Llado

Consultor económico

Con entrenamiento universitario en los campos de la psicología, las ciencias políticas, la educación y la economía, obtuvo títulos universitarios en EEUU y se desempeña actualmente como consultor económico y articulista. Su experiencia de trabajo ha sido diversa, incluyendo misiones de organismos multilaterales y gerencia de proyectos internacionales. El principal hobby es la investigación y las tertulias vespertinas en el Centro Histórico de Santo Domingo. Aunque no partidarista y un libre pensador, ha abrazado últimamente la causa de la alternancia en el poder como requisito cumbre para fortalecer la democracia dominicana.

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