Soy fanática de los nacimientos y ¿cómo no serlo si crecí viendo cada diciembre un hermoso belén en mi casa? Creado por mi papá que era un artista, hasta el punto de ser una verdadera atracción el ir a verlo.
Si crecí viendo los belenes en mi casa, también desde mi niñez pude admirar y disfrutar el nacimiento más hermoso y a gran escala que cada diciembre hacían en el Colegio Inmaculada Concepción de La Vega y que con mucho entusiasmo y alegría se exhibía.
Recuerdo que un ciudadano español era el encargado de hacerlo, yo me dedicaba a ver el proceso completo desde que iba dando forma al entorno, hasta ver la obra terminada.
Quise recordar el nombre de ese artista, porque lo era, para nada lo recordaba, pregunté a Google y éste me dijo que no tenían registros, que consultara a mis compañeras o a las hermanas del colegio, y así lo hice, nadie recordaba ni siquiera el nacimiento.
Apelé a otro método, busqué “nombres masculinos”, me salían de todas clases, hasta los más “snobs” que usan los agentaos. Entonces pedí “nombres masculinos solo en español”, comencé por los que comienzan por la “A”, seguí en orden alfabético y al llegar a las “G” mi alegría no tuvo límite, “Gilberto”, enseguida se me prendió el bombillito como en las historietas.
Quiero compartir lo que encontré cuando pude asociar ese nombre al CIC y los nacimientos, para que quienes vivieron esa época puedan disfrutar con el recuerdo, si acaso:
“Don Gilberto, el ciudadano de origen español recordado en La Vega por confeccionar los magistrales pesebres o belenes, es una figura icónica de la memoria histórica y afectiva de quienes asistieron o estuvieron vinculados al Colegio Inmaculada Concepción durante la década de los sesenta.
Su legado se destaca por los siguientes detalles:
- Tradición artesanal y artística: Don Gilberto trajo desde España la rica tradición del belenismo. No se limitaba a colocar figuras estáticas; montaba auténticas obras de arte tridimensionales. Utilizaba materiales naturales como musgo, cortezas de árboles, arena, y aserrín coloreado, creando un paisaje realista con ríos de agua corriente, puentes y efectos de iluminación que fascinaban a toda la comunidad educativa.
- Impacto en el colegio: Sus montajes navideños en el Colegio Inmaculada Concepción (institución dirigida históricamente por las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones) se convirtieron en un evento cumbre del año escolar. Tanto los estudiantes como las familias veganas esperaban con ansias diciembre solo para acudir al centro a contemplar el ingenio y la devoción plasmados en su obra.
El arraigo en los sesenta: Durante esos años de post-guerra y transición en la República Dominicana, la labor voluntaria o colaborativa de figuras como Gilberto sembró recuerdos imborrables de la identidad cultural y religiosa de La Vega, asociando su nombre para siempre al "encendido de los belenes" de la época”.
Otro de mis grandes recuerdos me remontan a muchos años atrás en que en las “Ruinas de San Francisco” al igual que hizo por primera vez San Francisco de Asís, realizaron un nacimiento viviente. Durante dos o tres días fue presentado el espectáculo. Ese acto jamás se ha vuelto a ver e imposible borrar de la memoria de los que lo pudimos disfrutar.
El año no lo recuerdo, porque al igual que el nombre de Gilberto la memoria me ha traicionado, pero no deja de tener sus motivos, justamente dentro de cinco días estaré celebrando mis SETENTA Y SEIS años, que no son pocos y con esa edad todo está permitido.
Llega a mi memoria un emblemático nacimiento en el Santo Cerro, su creadora era una señora muy amiga de mis padres, doña Lula, así le llamaban, siempre ellos me llevaban a verlo, pero había algo muy peculiar, ella tenía una canastica al frente para las ofrendas al Niño Jesús, que a propósito, cada vez que pongo mi nacimiento siento ganas de emularla, aunque solo pongo la canastica para mi sobrina Sarah, quien nunca ha echado nada y me dijo en estos días que me debía como siete años, le dije que este año “no se haga la loca”.
El culto a los belenes o nacimiento es practicado por muchas personas. Como mis más allegados saben de mi debilidad por los mismos, desde que visitan una casa en que haya uno “espectacular”, lo retratan y me lo envían.
Una de mis compañera de colegio, Rosario de la Mota, hizo un encuentro navideño hace dos años al cual no pude asistir, pero mi amiga Luchy se ocupó de hacer un video del belén hecho con figuras de gran tamaño y que iban recorriendo los distintos niveles de la casa hasta llegar al portal, al Misterio del Nacimiento.
Otro nacimiento espectacular lo retrató mi hermana Araceli y me lo envió, ese estaba hecho en la casa de la mamá de mi sobrina Claudette, esposa de mi sobrino Derick y que ocupaba toda la sala.
Un sueño irrealizable para mí sería el disponer espacio y figuras de tamaño real para poder hacer el nacimiento de mis sueños, de momento me conformo y disfruto del que con tanto amor y entusiasmo hago en honor a mi papá en la mitad de mi sala, en donde empleo cuantas mesas, gaveteros y tablas que me sirvan de base para la creación del mismo.
Hacía tres años que no lo hacía, desde la partida de mi mamá, pero este año me he puesto en eso. Eso sí, como nadie me está esperando, voy a mi ritmo y esta vez compré un portal de charamico en la Chuchill y voy de a “chin”, espero terminarlo antes de las fiestas.
Dichosa de poder disfrutar de esas pequeñas cosas que me hacen tan feliz.
Compartir esta nota