“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.

Pisar en la Tierra es lo que hacemos cotidianamente y así ha sido para el ser humano desde sus más lejanos orígenes; pero si se trata de “pisar” para trasladarse, ya con el maravilloso caballo por siglos muchas pisadas se ahorraban,  luego con la bicicleta era un desplazamiento de un gran ahorro de tiempo pero aun así mediante tracción muscular y de ahí sus límites; y luego con muy importantes avances de la ciencia y la tecnología  el cambio es significativo al pasar al desplazamiento mediante vehículos de motor  en  distintas etapas de desarrollo; pero incluso ya antes se surcaban ríos y mares al margen de los pies. Hasta que llegó la aeronáutica y de ahí el desplazamiento por los aires entre distintas regiones del mundo.

Lo dicho es una clara manifestación de cómo la ciencia y la tecnología transformaron  el “pisar” para trasladarse y aunque se emplee aún  y que además como ejercicio físico es muy apropiado para la calidad de salud y de vida, para tantos requerimientos  de la vida en general qué tanto ha cambiado con sus variadas dimensiones y formas.

“Pisar en la Luna” ya de entrada nos lleva a un escenario que ha de estar asociado a tantas interrogantes comenzando primero porque para pisar en la Luna hay que primero llegar allá.

Se mencionó tangencialmente la aeronáutica, pero lo de “pisar en la Luna” corresponde a la astronáutica. Por lo que esa proeza ha de asociarse a todos los avances previos logrados en cuanto a viajar por el espacio exterior. Por lo tanto, con el desarrollo de los cohetes, los satélites artificiales, animales enviados al espacio como experimentos aún hoy con cuestionamientos éticos, seres humanos en ese espacio exterior… hasta “pisar en la Luna”.

En lo especifico de “pisar en la Luna” en esta ocasión nos referimos al primer vuelo para el descenso en la Luna a más de 350 mil kilómetros de distancia de la Tierra, logro alcanzado por los Estados Unidos en una intensa competencia con la otrora Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas, URSS.

El descenso tripulado en  la Luna se realiza el  20 de  julio  de 1969                 siendo el primer ser humano en hacerlo el norteamericano Neil Amstrong (1930-2012) durante la histórica misión Apolo 11 de la NASA como “…gran paso para la humanidad”.

Pisar en la Luna por primera vez, qué tanto dice ya entonces del progreso de la ciencia y la tecnología desde la  astronáutica

Ramón Morrison

Consultor en Desarrollo Organizacional

Profesor de ciencias de primaria, secundaria y universitario ya jubilado, con la misma pasión de entonces.

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