“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.

El conocimiento del universo mucho que corresponde a la invención  y desarrollo del telescopio, acompañado de los grandes avances de la física en sus fundamentos expresado hasta con la Teoría de Relatividad de Albert Einsten confirmando la curvatura de la luz por la gravedad, la expansión del universo y los agujeros negros. No dejar de repetir  por consiguiente en sus tan lejanos orígenes los aportes de Galileo al iniciar con rigor esa gran aventura, con los telescopios ópticos de espejos y en su desarrollo los telescopios ópticos de lentes; el primero de los cuales consiste en que se usa un espejo cóncavo al fondo del tubo para rebotar y concentrar la luz; mientras que en el de lentes usa un refractor para desviar y enfocar la luz frontal. Se han desarrollado también otros tipos de telescopios como los no ópticos que captan ondas electromagnéticas u otras señales del espacio que no pertenecen al espectro de la luz visible.

Lo dicho nos da un necesario contexto de los avances de las observaciones del universo por medio de los telescopios tanto ópticos como no ópticos; y de ahí  la trascendencia en cuanto  al gran salto que significa el pasar a la observación del cosmos ya desde el espacio exterior.

A partir de lo referido, la significación del primer observatorio espacial Cosmos 215 o Kosmos 215. Fue lanzado al espacio por la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas-URSS- el 18 de abril de 1968 desde el complejo de lanzamiento de cohetes Kasputin Yar en la ciudad rusa de Volgogrado. Para el lanzamiento de Cosmos 15  se utilizó el cohete Cosmos 21. Operó en una órbita entre los 403 kilómetros  y los 255 kilómetros de distancia de la Tierra.  Estaba equipado por 8 telescopios y con los que realizaba observaciones entre los rangos visibles y los rayos ultravioleta, así como mediante un telescopio adicional para realizar observaciones en rayos X.  Portaba además un par de fotómetros con la función de estudiar la dispersión de la luz solar en la atmósfera de la Tierra.

El desarrollo de la humanidad tiene una sólida base, un probado fundamento en esas grandes iniciativas dirigidas al más profundo conocimiento del universo, así que cuando Cosmos 215 concluye su misión con su reentrada a la atmósfera el 30 de junio de 1972 corresponde a uno  de los tantos maravillosos capítulos de la ciencia y la tecnología que representan en lo más alto al ser humano.

Ramón Morrison

Consultor en Desarrollo Organizacional

Profesor de ciencias de primaria, secundaria y universitario ya jubilado, con la misma pasión de entonces.

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