“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.
El 13 de enero de 1920 el periódico New York Times publicó el editorial titulado “A Severe Strain on Credulity” lo cual se traduce como “una severa prueba de credulidad”, realmente era una cruda ironía hacia las teorías e intentos de pruebas de Robert Goddard sobre los cohetes y los viajes espaciales; en el editorial se afirmaba que un cohete no funcionaría en el espacio exterior, llegando al extremo de decir que Goddard carecía de conocimientos elementales de física.
El 17 de julio de 1969, 48 años 6 meses y 4 días después del editorial comentado el periódico publicó una disculpa reconociendo como error histórico lo afirmado en el editorial del 13 de enero de 1920 admitiendo que los experimentos posteriores demostraron que los cohetes sí pueden funcionar en el vacío y concluyendo de manera formal con la frase “ The Times regrets the error” lo cual se traduce como “El Times lamenta el error”; precisamente esa disculpa histórica se producía un día después del trascendental -por tan exitoso- lanzamiento del Apolo 11 con destino a la Luna.
Lo relatado sobre Robert Goddard y la histórica rectificación del New York Times de lo que fue su ya muy conocida reacción inicial en torno a la génesis y desarrollo de la astronáutica, se puede interpretar en retrospectiva no como un error extremo del reconocido periódico sino más bien resultado de la complejidad de la ciencia y la tecnología para el transporte más allá de la atmósfera y lo que obliga a ser indulgente con el error.
Hay que destacar como componente consustancial del desarrollo científico y tecnológico en general la perseverancia de los que han sido los pioneros y con Goddard se repite una vez más. El trabajo de Goddard anticipó los estudios, pruebas y resultados que más tarde harían posible los viajes espaciales.
La disculpa del New York Times es motivo además para destacar la obra de Robert Goddard que tan lejos llegó con sus aportes hasta ser considerado padre de la cohetería moderna. A partir de sus primeras pruebas experimentales su contribución fundamental fue el lanzamiento del primer cohete propulsado por combustible líquido el 16 de marzo de 1926 en Auburn Massachusetts, también patentó un sistema de etapas múltiples para lograr mayor alcance, diseñó además un mecanismo de control mediante giroscopios y empuje orientable. Demostrando que los cohetes podían funcionar en el espacio exterior lo que ha llegado hasta maravillas recientes como Artemis II.
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