- Durante la vida tener más de un sueño, pero nunca hacer lo imposible para alcanzar más de lo que la realidad permita.
- Amar en cantidad ilimitada, sin querer poseer por siempre.
- Tener horario para irse a dormir y despertar en el mismo sueño; en el mismo despertar, a la misma hora. Cosas de locos, ¿verdad?
- Ser inventivo ante el “esfuerzo supremo”, hasta no darse cuenta que se tiene cabeza, tronco y extremidades y vida limitada para lo inventivo.
- No ponerse caso al decir que no va a meter la pata, porque terminará haciéndolo.
- Disfrutar cada etapa de la vida sin querer completar la que quedó inconclusa.
- Recordar que aspirar a tener alma radica en la sencillez.
- Ser sensato hasta para contar hasta tres y pensar, cuando un número parezca no tener fin, el reloj biológico puede estar dañado.
- Oírse a sí mismo como lo haría con alguien que se esté ahogando que, pudiendo ayudar, no lo hace, porque no sabe nadar.
- Disfrutar el deterioro para darle sentido al existir.
Ahora para no pensar que el que escribió esto no anda bien de la cabeza, léase en el orden como se desee y dedíquese a elaborar los propios, para desmantelar, en la cabeza, cualquier intento de ponerle caso, con la seriedad que amerita leérselo.
Ahora, estos otros, pero en forma de narrativa breve:
- ¡Señor, Señor! Bendice este vehículo, que llegue sano y salvo junto a sus acompañantes. Y líbranos de cualquier obstáculo, incluyendo a un motorista.
Un no creyente que iba al lado protestó:
―¡Espérese, espérese! Déjeme aquí, yo no me monto con monstruos.
- La ventaja de no creer en nada superior a la hora de la muerte, como: “Dios lo tenga en su santo seno” al decirle a uno que murió un conocido, es que ahorra la hipocresía, que es una de las tantas maneras de terminar en el “infierno” creyendo lo contrario.
- En estos tiempos, entre los grandes sueños de cualquier mortal, sin importar su clase, está el viajar, pero, ¿de qué le sirve viajar al que no recuerda lo que soñó cada día al despertar, aunque al hacerlo haya mojado la cama?
- Al otro día de haber soñado que era un ave prehistórica de esas que surcaban los cielos sin Dios, apareció una huella de un colibrí del tamaño de una gallina.
- Los amigos perversos son necesarios para el crecimiento de volver a tener alma, no se imaginan lo que les agradecen sus palabras como si fueran arengadas en un árbol sin cogollo, para el crecimiento interior que sucumbió.
- La maldad es una virtud y la bondad un bien por alcanzar; si no fuera en verdad de esa manera como se siente, ¿cómo podría explicarse tanta maldad en el mundo? O lo que se entiende como tal, ¿será cuestión de un guion cinematográfico del azar?
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