La forma en que las empresas construyen y gestionan su reputación está cambiando. En la República Dominicana, como en el resto del mundo la frase “le pregunté a Chat GPT”, se consolida. La manera en que las personas deciden, buscan y acceden a la información sobre las organizaciones ha sido reemplazada. La transición de los buscadores a las herramientas de inteligencia artificial es una realidad y son ellas quienes ofrecen respuestas directas a preguntas cada vez más complejas.
Hoy, inversionistas, analistas financieros, reguladores y consumidores pueden recurrir a asistentes como ChatGPT, Gemini, Perplexity o Claude para informarse sobre la solvencia, la seguridad jurídica y el desempeño ambiental de las empresas del país. La inteligencia artificial se está convirtiendo en un nuevo intermediario entre las organizaciones y sus públicos de interés. La complejidad de gestión de stakeholders para las compañías se diversifica con las IA.
Esta realidad plantea un nuevo desafío para la comunicación corporativa, ya no basta con pensar únicamente en las personas que reciben nuestros mensajes, también debemos considerar cómo los sistemas de inteligencia artificial interpretan y presentan la información. Conceptos como la comunicación y el mercadeo dual: MarCom Dual y el mercadeo para máquinas o Machine Marketing comienzan a cobrar relevancia en un entorno donde la visibilidad de una empresa también depende de cómo es representada por estos sistemas.
El reto es especialmente importante en mercados como el dominicano, donde la información empresarial disponible en fuentes digitales de alcance global puede ser limitada o estar desactualizada. Ante estos vacíos, los modelos de inteligencia artificial pueden generar respuestas incorrectas, mezclar información de distintas fuentes o presentar afirmaciones sin suficiente respaldo. Las IA alucinan y en este procesamiento podrían asociar erróneamente a una empresa con litigios, incidentes de seguridad o incumplimientos ambientales que nunca ocurrieron, afectando la reputación incluso antes de que la organización tenga conocimiento de lo que se está difundiendo.
Para el empresariado dominicano, ignorar esta transformación supone un riesgo reputacional que no siempre resulta evidente. Si un asistente de inteligencia artificial ofrece información incorrecta o incompleta sobre un desarrollo turístico, un proyecto inmobiliario o una entidad financiera, puede generar dudas entre potenciales inversionistas, clientes y otros públicos clave. En un mercado altamente competitivo, la manera en que una empresa aparece en las respuestas generadas por inteligencia artificial forma parte de su posicionamiento digital. Por eso, gestionar la reputación también implica prestar atención a la información que estas herramientas encuentran, interpretan y comparten.
Frente a este escenario, las empresas dominicanas deben comenzar a integrar en sus estrategias de comunicación la optimización para motores de respuesta y motores generativos (AEO/GEO). Esto implica organizar y presentar de manera clara y accesible la información oficial, los avances en materia de cumplimiento y los compromisos de sostenibilidad (ESG), siguiendo estándares que faciliten a los sistemas de inteligencia artificial identificar y utilizar información confiable, actualizada y verificable.
Anticiparse a la evolución de la inteligencia artificial es una cuestión de reputación y buen gobierno corporativo. Las empresas que se preparen desde ahora estarán mejor posicionadas para gestionar cómo son representadas en estos nuevos entornos digitales, fortaleciendo su credibilidad, su capacidad para atraer inversiones y su competitividad en la economía regional.
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