El miércoles 9 de septiembre el precio del petróleo Brent superó los 100 dólares y el WTI, nuestro referente, llega a 96 dólares el barril. El panorama pinta negro como la noche ya que el conflicto entre Estados Unidos e Irán se intensifica, las reservas de gas en Europa en mínimos histórico y Rusia, por los ataques de Ucrania a sus refinerías de petróleo, racionalizan los combustibles y reducen al mínimo sus exportaciones de Diesel. 

El índice de precios de los alimentos de la FAO se situó en agosto de 2026 en un promedio de 133,3 puntos, es decir, 2,5 puntos (un 1,9 %) por encima del nivel revisado de julio. Y septiembre pinta mucho peor. El cuadro no puede ser mas patético. 

Medidas a tomar en cuenta si el petróleo sigue en alza:

  • Comenzar con una reducción drástica del desplazamiento de vehículos oficiales. 
  • Subir el peaje a 150 pesos a todos los vehículos con un solo pasajero, excepto transporte de carga o colectivos. Vehículos con dos o mas pasajeros pagaran la tarifa actual. 
  • Reducción de los horarios de venta de combustibles a 8 horas al día.
  • Aumentar precios de los combustibles manteniendo el subsidio semanal hasta un 70%, trasladando al consumidor el 30% (especialmente gasolina y gasoil premium)
  • Mantener congelado el precio del gas licuado de petróleo.   
  • Aumentar al tope las reservas de petróleo y gas. 
  • Para disponer de recursos suficiente para subsidiar los combustibles no bastan los ingresos del Plan Anticrisis. Hay que sacrificar otros gastos para evitar que la inflación se aleje demasiado del rango meta. 
  • Como medida extrema, dividir la circulación de vehículos entre las placas terminadas en par o impar. 

Cuando hablo de medidas extremas, me refiero a la posibilidad de que el precio del petróleo supere los 150 dólares ante una grave escasez en el suministro. 

La población, por su parte, debe ser concientizada sobre el problema del suministro de gas y el petróleo. Ya no se trata de subsidiar o no subsidiar semanalmente los precios de los combustibles. Hablamos de una escasez potencial que afectaría a todos los sectores de la economía. 

Muchos países alrededor del mundo están tomando medidas de emergencia, desde Bangladés y Corea en Asia, Grecia y Letonia en Europa, Kenia en Africa, hasta la lejana Australia. 

Nuestra estrategia ha sido subsidiar los combustibles con ligeros aumentos de precios, lo que ya le ha costado al gobierno unos 30 mil millones de pesos. Quizás no estemos aun en peligro de una escasez en el suministro, pero hay que tener un plan de contingencia o si se quiere, de emergencia, ante un agravamiento del problema. 

Algo que mi cerebro no logra entender: Cómo es posible que el presidente Trump no entienda las consecuencias de seguir el conflicto con Irán a dos meses de unas elecciones legislativas, estatales y locales que pueden marcar un antes y un después. Un después que puede costarle la presidencia. 

José Lois Malkún

Economista

Economista dominicano. Trabajó como consultor de varios organismos internacionales, como el BID y el Banco Mundial. Fue director de la Comisión para la reforma del Sector Salud, Ministro de Finanzas y Gobernador del Banco Central, en el período 2003-2004.

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