4. Producción y aporte económico del agua en la CRYS

La relevancia de la CRYS no puede apreciarse al margen de la producción que sostiene y su valor económico. En la región El Valle el agua alimenta una de las principales áreas agrícolas del territorio nacional, El Granero del Sur, San Juan de la Maguana. En la región Enriquillo, por su parte, sostiene sistemas agrícolas y pecuarios que operan bajo condiciones de mayor aridez y tensión climática. En ambos casos, el agua es el insumo estructurante de la producción y del tejido económico regional.

Cuadro 4. Producción regional, valor económico y vínculo con el agua en la CRYS

Valle Actividades productivas Producción (ton/año) Valor (MMRD$/año) Relación con el agua
San Juan Arroz, habichuelas, maíz, hortalizas, ganadería 550 000 – 700 000 18 000 – 25 000 Alta dependencia de riego y regulación
Neiba Plátanos, guineos, cocos, caña, café, ganadería, piscicultura, uvas 250 000 – 350 000 8000 – 12 000 Dependencia de riego, acuíferos y manejo cuidadoso del agua
Azua Tomate industrial, banano orgánico, cebollas, granos, frutas 300 000 – 450 000 10 000 – 15 000 Dependencia de riego, acuíferos y manejo cuidadoso del agua
TOTAL 1 110 000 – 1 150 000 36 000 – 52 000

Nota: el cuadro resume el peso productivo y económico de las regiones dentro de la lógica hídrica de la cuenca.

Comparando los RD$44 000 MM promedio anual del valor de producción agrícola en la CRYS con los RD$46 000 MM que en sus 8 años de vida útil aportaría al fisco el proyecto de la Gold Quest, equivalentes a RD$391 MM/año, según su propio presidente Luis Santana (Diario Libre, 12 de septiembre de 2024), la conclusión es clara: ejecutar la explotación de Romero y destruir la agricultura regional sería una acción irracional, un absurdo, muy lesivo al interés nacional.

Desde una perspectiva económica y de soberanía alimentaria, la tesis es clara: el agua de la CRYS no solo mueve caudales: mueve la economía regional y nacional, genera riquezas, empleos y se transforma en medios de vida para la población, que reducen la pobreza. Por eso, la discusión sobre la cuenca no puede reducirse a una disputa sectorial; lo que se debate es la base material de la vida, la alimentación, el empleo, el bienestar y el desarrollo de 3/4 de millón de dominicanos que pueblan el territorio del Sur Fecundo.

5. Distribución sectorial del uso del agua en la cuenca

La estructura de la demanda muestra con nitidez el carácter agrícola del sistema. Los diagnósticos nacionales sobre agua señalan que la agricultura absorbe la mayor parte del recurso (80 %), mientras que el consumo humano, la energía y otros usos ocupan proporciones menores. En la CRYS esta relación es aún más sensible (92-94 %) porque el riego tiene un peso determinante y la calidad del agua condiciona, de manera directa, la viabilidad del agua para acueductos y riego agrícola.

Cuadro 5. Distribución sectorial referencial del uso del agua en la CRYS

Sector o actividad Participación estimada (%) Observación
Agricultura de riego 91-93 Uso dominante del sistema
Consumo humano y acueductos 2-4 Crítico, por calidad y continuidad
Producción de energía 1-1,5 Uso esencialmente no consuntivo, pero regulador
Acuicultura y otros usos 1-1,5 Peso menor en volumen total

Nota: estos rangos sintetizan el patrón dominante de uso del agua en la cuenca para fines expositivos.

Este cuadro ayuda a transmitir un mensaje esencial: si se altera la cantidad o la calidad del agua en la cuenca, el primer gran impacto se refleja en la agricultura; pero rápidamente se extiende al consumo humano y al equilibrio ecológico, porque esta funciona como un sistema de usos interdependientes; por eso, una intervención de alto impacto en la cuenca alta repercute indefectiblemente en la cuenca baja.

6. Estrés hídrico y vulnerabilidad estructural

La presión sobre el agua en el país es elevada y crítica en varias regiones hidrográficas. En el caso que nos ocupa, la demanda supera la disponibilidad regional, lo cual expresa un escenario de seria tensión, que no debe interpretarse de forma mecánica, pero sí como señal inequívoca de vulnerabilidad estructural.

Cuadro 6. Indicadores de presión y estrés hídrico en la CRYS

Indicador Valor o referencia (%) Interpretación
Uso del recurso disponible 40-50 Presión alta sobre la oferta
Escenario de sequía Hasta 60 Riesgo de estrés hídrico severo
Referencia nacional Demanda regional superior al 100 % de la disponibilidad Alerta crítica en Yaque del Sur

Fuente: INDRHI

La expresión técnica de este problema es el estrés hídrico. Cuando el volumen demandado se acerca o supera la capacidad funcional del sistema, aumentan los conflictos entre usuarios, disminuye la resiliencia frente a las sequías, se deterioran los ecosistemas y se eleva la tentación de recurrir a soluciones parciales que trasladan el problema, pero no lo resuelven. En la CRYS, esta realidad se agrava por la alta dependencia del agua subterránea, la sedimentación de embalses, las pérdidas en conducción y la presión acumulada de actividades productivas y urbanas.

7. Calidad del agua: parámetros técnicos para su evaluación

No basta con hablar de cantidad de agua; la viabilidad del sistema depende también de su calidad. En el monitoreo técnico del agua se utilizan parámetros físicos, fisicoquímicos, microbiológicos, de metales y metaloides. El Ministerio de Energía y Minas, para áreas de influencia minera, considera, entre otros: temperatura, pH, conductividad eléctrica, sólidos disueltos totales y oxígeno disuelto, fundamentales para evaluar acidez, mineralización, capacidad de uso y estabilidad ecológica del recurso.

Cuadro 7. Parámetros técnicos de calidad del agua relevantes para la CRYS

Grupo Parámetros Razón de su importancia
Físicos Temperatura, turbidez Afectan tratamiento, hábitat y aptitud de uso
Fisicoquímicos básicos pH, conductividad, TDS, oxígeno disuelto Permiten detectar acidez, sales y estado general
Químicos de contaminación Sulfatos, nitratos, nitritos, fosfatos, cloruros Evidencian presiones mineras, agrícolas o residuales
Microbiológicos Coliformes totales y E. coli Determinan riesgo sanitario
Metales y metaloides Arsénico, cadmio, plomo, mercurio, hierro, manganeso, níquel, cobre, zinc, antimonio Críticos para consumo humano, riego y vida acuática

Nota: en informes oficiales recientes del MEM se reportan como referencias operativas pH entre 6 y 9, conductividad de hasta 1000 µS/cm, sólidos disueltos totales de hasta 1000 mg/L y oxígeno disuelto de al menos 4 mg/L para puntos de monitoreo considerados.

Cuadro 7 bis. Indicadores de calidad del agua para consumo humano y uso agrícola

Parámetro Consumo humano (OMS) Uso agrícola
pH 6,5 – 8,5 6,0 – 8,5
Turbidez < 5 NTU < 50 NTU
TDS < 500 mg/L < 2000 mg/L
Conductividad < 1500 µS/cm < 3000 µS/cm
Nitratos < 50 mg/L < 100 mg/L
Arsénico < 0,01 mg/L < 0,1 mg/L
Mercurio < 0,006 mg/L < 0,01 mg/L
Cadmio < 0,003 mg/L < 0,01 mg/L
Plomo < 0,01 mg/L < 5 mg/L

Fuente: elaborado con base en normas OMS e INDRHI-FAO

La implicación práctica de este bloque es decisiva: un sistema hídrico no colapsa solo cuando se reduce el caudal; también colapsa cuando la calidad del agua cae por debajo de los niveles que permiten su uso seguro. Para la agricultura, la presencia de sales o metales puede afectar suelos, cultivos y comercialización; para los acueductos, la degradación de la calidad incrementa costos de tratamiento y puede volver inviable el abastecimiento desde determinadas fuentes; y para ecosistemas y biodiversidad, la alteración del pH o del oxígeno disuelto implica pérdida de hábitat y degradación ecológica.

8. Amenazas y riesgos de la minería en zonas altas y de recarga

En el caso de los proyectos mineros en áreas de montañas y cabeceras de ríos, el riesgo debe evaluarse sobre la base de procesos concretos y no de afirmaciones genéricas. La minería metálica, especialmente la aurífera, puede generar drenaje ácido de mina por oxidación de sulfuros expuestos al aire y al agua, movilización de metales pesados y metaloides, riesgos asociados a reactivos de beneficio, como cianuro en determinados procesos, y, en contextos históricos o informales, contaminación por mercurio. Estos procesos alteran la química del agua y pueden inutilizar tanto corrientes superficiales como reservas subterráneas.

Cuadro 8. Principales contaminantes y procesos asociados a la minería metálica

Proceso o fuente Contaminantes o efecto Impacto hídrico principal
Oxidación de sulfuros Drenaje ácido de mina Disminución del pH y movilización de metales
Lixiviación y beneficio Cianuro y otros reactivos Riesgo de contaminación de aguas y colas
Movilización geoquímica Arsénico, cadmio, plomo, mercurio, hierro, manganeso, níquel, cobre, zinc, antimonio Pérdida de aptitud para consumo humano y riego
Desagüe o abatimiento de mina Descenso del nivel freático Menor disponibilidad para acuíferos, manantiales y humedales

Nota: la literatura técnica internacional y los marcos regulatorios sobre drenaje ácido y minería de metales coinciden en que estos impactos pueden persistir por largos periodos y resultar difíciles de remediar.

Conviene aquí formular con claridad una afirmación técnica categórica: intervenir la cabecera de una cuenca es intervenir todo el sistema. Esto no es una consigna, sino una conclusión hidrológica incuestionable. Si en la zona alta se pierde cobertura, disminuye la infiltración; si disminuye la infiltración, cae la recarga; si cae la recarga, se resiente el aporte subterráneo que sostiene a la cuenca en periodos críticos; y si además se contamina el agua, el problema deja de ser solo de escasez para convertirse en inutilización del recurso. Un litro de agua contaminada por metales, acidez o cianuro no es un litro menos: es un litro perdido para acueductos, riego, ganadería y biodiversidad; pero peor aún: es un agente letal.

Los posibles efectos acumulados de la minería en zonas altas sobre la CRYS incluyen cuatro grandes líneas de impacto: primero, alteración hidrológica por deforestación, excavación, compactación y cambio de uso del suelo; segundo, afectación de la calidad del agua por drenaje ácido y movilización de metales; tercero, presión sobre acuíferos y reducción del nivel freático por desagüe y bombeo; cuarto, aumento de vulnerabilidad para la agricultura y los sistemas de agua potable, al obligar a mayores costos de tratamiento, disminuir la aptitud del agua para riego y ampliar el riesgo sanitario en comunidades.

(Exposición realizada en el panel: Agua, biodiversidad y soberanía alimentaria en las regiones El Valle y Enriquillo. 2.ª parte. Recinto UASD, San Juan de la Maguana. Marzo 21, 2026)

Referencias

Leonardo Mercedes Matos

Ingeniero Civil

Ing. Civil y de Sistemas con maestrías en Educación Superior, Salud Pública e Ing. Sanitaria y Ambiental, estudios de Ciencias Económicas y Políticas (IIRF, Amsterdam) Política Internacional (Moscú) Desarrollo y Reforma Universitaria (Chile). 50 años ejercicio profesional en hidráulica y sanitaria, 30 años de docencia universitaria, especialista sectorial y consultor internacional en agua y saneamiento, coordinador nacional del CTI-APS, investigador senior del BM, AECID y SICA y Asesor Permanente del Foro del Agua de CA-RD. Fue miembro del Consejo Universitario UASD, secretario general FED y del CODIA, dirigente político, deportivo, cultural y social. Actualmente es presidente de Constructora Don Pérez, Fundación Cultural Los Buenos Amigos, vicepresidente Fundación Ciudad Codiana y Vocero de la Coalición Enriquillo.

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