“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.

¡El avión!

Aunque ya es tan habitual que una  máquina ocupada por personas y otras cargas se eleve sobre la superficie de la Tierra y se desplace largas distancias, ha de seguir siendo de permanente asombro.

Un globo de helio flota porque el helio  a su interior es menos pesado que el aire; lo mismo que con un globo aerostático que funciona a partir del principio de que el aire caliente es menos denso (más ligero) que el aire frio lo cual genera una fuente de elevación; pero el avión ha sido la gran ruptura, el gran salto pues se trata de hacer flotar dinámicamente algo muchas veces  más pesado que el aire, pero con la atmosfera como su fundamento.

La atmósfera es la capa gaseosa que rodea la Tierra, compuesta por nitrógeno (78%), oxigeno (21%) y 1% de otros gases, retenida por la gravedad; protege la vida absorbiendo radiación ultravioleta, regula la temperatura y contiene los gases necesarios para la respiración.

La atmósfera se divide en cinco capas: troposfera, estratosfera, mesosfera, termosfera y exosfera.  La troposfera es la primera capa y se encuentra entre 0 y 20 kilómetros de distancia del nivel del mar. Es en la troposfera donde principalmente se desarrolla la aviación civil y de la cual hacemos hincapié para describir el funcionamiento del avión.

La atmósfera y particularmente la troposfera es esencial para el vuelo del avión al proporcionar el aire necesario para la sustentación y el funcionamiento de los motores.

En relación con la sustentación el aire fluye sobre las alas creando una diferencia de presión menor (menor presión arriba, mayor  abajo) conocida como principio de Bernoulli, lo que empuja el avión hacia arriba con una fuerza que supera la gravedad. La densidad del aire que disminuye con la altitud determina la sustentación, a menor densidad se requiere mayor velocidad para mantener el vuelo.

La presión, temperatura y velocidad del aire, determinan el rendimiento aerodinámico, el empuje de los motores y el control de la aeronave. Además, un factor, aunque no evidente a primera vista es también esencial, es que los motores necesitan del oxígeno para generar a partir de la combustión  el imprescindible empuje.

Si bien la vida humana no sería posible sin la atmósfera, en lo referido al transporte aéreo entre  los grandes avances  de la civilización, sin la atmósfera no sería posible el funcionamiento de los aviones.

Sin atmósfera, nada de  aviones, nada de  aeronáutica.

Ramón Morrison

Consultor en Desarrollo Organizacional

Profesor de ciencias de primaria, secundaria y universitario ya jubilado, con la misma pasión de entonces.

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