“El afán del día no entra en conflicto con dedicar algunos minutos para mejor comprender dónde estamos y qué somos”.
La aeronáutica en sus distintas vertientes es motivo de real fascinación; pero como aspecto muy particular no sería difícil aceptar el calificativo de “extraño” o “raro” para el helicóptero.
Al considerar el abarcador término de aeronave se parte de que son vehículos diseñados para volar en la atmósfera, capaces de transportar personas o cargas y que incluye tanto aparatos más pesados que el aire como aviones y helicópteros, como más ligeros que el aire tales como los globos y dirigibles. De ahí que, al referirse a las aeronaves a los helicópteros claramente se les separa de los aviones.
De los aviones son amplias las referencias respecto a animales que tienen la peculiaridad de volar como las aves, mientras que no es tan fácil encontrar un ave cuyo vuelo se asemeje al del helicóptero; pero sí, existe un ave a partir de la cual se podría entender mejor lo extraño del vuelo del helicóptero: el colibrí.
El colibrí y el helicóptero comparten la capacidad única de vuelo estacionario (suspendidos en el aire) maniobras laterales y vuelos hacia atrás; inclusive es el colibrí un modelo de eficiencia biológica superior, mientras el helicóptero usa un rotor circular el colibrí mueve sus alas en forma de ocho llegando a ser un 27% más eficiente energéticamente.
Habiendo encontrado en la naturaleza con quien comparar al helicóptero luciendo así menos extraño, procede considerar en líneas generales los factores asociados a su funcionamiento.
Es la sustentación un fundamento común entre aviones y helicópteros y se trata de una fuerza que les permite elevarse y mantenerse en el aire contrarrestando el peso. La principal diferencia entre el avión y el helicóptero es que el avión usa alas fijas y velocidad de avance para crear sustentación, mientras que el helicóptero usa un rotor principal de alas giratorias para elevarse verticalmente y mantenerse estático.
El helicóptero tiene una muy interesante historia, con hitos desde el taketombo, juguete chino de bambú conocido desde hace más de 2 mil 400 años, el diseño de Leonardo Da Vinci en el siglo XV, la contribución de Juan de la Cierva que solucionó (1923) un complejo problema con la estabilidad a partir del autogiro y apoyándose en la contribución de Juan de la Cierva, Igor Sikorski desarrolla el primer helicóptero plenamente funcional en 1939.
El extraño helicóptero tan imponente hoy en sus vuelos, con una dilatada historia sustentado además en el más profundo conocimiento de los factores asociados para hacerlo posible.
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