El presidente Abinader se mueve en el terreno político como defensor, delantero, mueve el balón con maestría, es persistente y ataca con éxito la portería contraria, anotando goles magistrales. Rara vez se equivoca con los pases a los jugadores de su equipo, muestra una actitud siempre positiva y no se rinde ante las adversidades.

No es casualidad que con esas destrezas un solo hombre esté llevando a su equipo a las finales del Mundial de fútbol.

En sus últimas presentaciones públicas, el presidente Abinader ha mostrado una gran capacidad de comunicación para transmitir sus logros, ideas y perspectivas, mostrando que la demagogia política ya no es una opción en el pais.

A veces existe la sensación de que el gobierno pierde fuerza, su imagen decae y muestra un cansancio natural por la excesiva carga de conducir un equipo de trabajo obligado a cumplir con las promesas y demandas ciudadanas, que son ilimitadas. Es como caminar descalzo por un sendero de espinas que no todos quieren cruzar.

Pero como decía Gothe, filósofo alemán, “avanzamos sin prisa, pero sin pausa” donde cada proyecto y cada centavo que invierte el gobierno está revestido de un excesivo control y una total transparencia en lo que respecta a las nuevas exigencias en las compras de bienes y servicios y contrataciones públicas.

Mas lento que las obras de grado a grado, más lento que las compras directas de bienes, pero con transparencia y libre de la mierda que las cubría en el pasado. Hay y habrá corrupción siempre, pero la diferencia está en perseguirla y castigarla o permitirla y premiarla.

Esa transparencia en el quehacer público ha generado un gran ahorro presupuestario que ha sabido utilizarse para hacer mucho más que lo que antes se hacía con el mismo dinero. Eso quedará plasmado en el futuro porque todos los gobiernos tendrán que seguir por ese camino para no joderse.

Otra cosa que ayuda al presidente es su imagen familiar, su sencilles, su incansable esfuerzo para estar en varios lugares a la vez, cumplir sus promesas y satisfacer a todo el mundo, cuando eso es prácticamente imposible.

Escucha a todos los sectores y no teme rectificar una decisión si encuentra razones justificadas para ello. Muchos critican esos cambios, pero en un pais que duró décadas tratando de aprobar un nuevo Código Penal, que entrará en vigor en pocos días y que ahora quieren de nuevo modificar, hay que saber cuánto avanzar y cuando retroceder.

Sin embargo, se puede decir que una debilidad del presidente es que querer complacer a todo el mundo y eso en la vida real es imposible. Pero lo intenta, buscando consenso.

Esas complacencias, no siempre son posibles ya que retrasan proyectos como el Código Laboral y la reforma a la ley de Seguridad Social, ambos envueltos en conflictos casi insalvables, donde no todos pueden salir satisfechos.

El presidente Abinader aun tiene una alta aceptación de la ciudadanía después de 6 años en el gobierno y eso es, definitivamente, un hecho excepcional en un mundo convulsionado por las guerras y conflictos comerciales y geopolíticos.

Aun en esas circunstancias externas adversas mantiene al pais en la cúspide del crecimiento y la estabilidad macroeconómica en la región.

José Lois Malkún

Economista

Economista dominicano. Trabajó como consultor de varios organismos internacionales, como el BID y el Banco Mundial. Fue director de la Comisión para la reforma del Sector Salud, Ministro de Finanzas y Gobernador del Banco Central, en el período 2003-2004.

Ver más