Entre aprestos de puerto aeroespacial para lanzamiento de cohetes, dicho después en espacio académico, si se asume como parte de un megaproyecto energético e hídrico para que sea económicamente viable; entre el agitar para explotación de tierras raras desde la bauxita y expectativas de boom turístico; entre caos territorial, gentrificación y presión migratoria extranjera y local, Pedernales y Oviedo, con exacerbadas emociones, llegan este 1 de abril al cumpleaños 68.
El 17 de diciembre de 1957, la Ley 4815, promulgada por el presidente títere de la tiranía Trujillo, Héctor Bienvenido Trujillo Molina, publicada al comenzar enero (Registro 3291145, Gaceta Oficial 8199), creó a partir del 1 de abril de 1958 la provincia Pedernales y elevó la sección rural Oviedo a municipio. Desde entonces, la ciudad Pedernales es capital de la provincia y Oviedo su municipio.
Por resolución, Pedernales fue ascendido a distrito municipal de Enriquillo, provincia Barahona, el 10 de abril de 1938, y en 1947 a municipio, tras el poblamiento por familias llevadas desde Duvergé, cruzando a lomos de mulos y caballos la Sierra de Baoruco, para habitar la sabana de Juan López (hoy centro de la ciudad), en 1927.
Medio siglo y dieciocho años han pasado; sin embargo, la provincia no las tiene todas consigo.
Su pobreza ronda el 60 %, pese al espejismo del "progreso". Y la crisis cultural y de identidad es brutal, solo con esfuerzos aislados lejos de políticas, lo cual deja al pueblo en situación de desprotección total frente a los grandes desafíos actuales.
El producto de la explotación de su riqueza minera fue a parar a otras manos (a empresas y al Gobierno, como impuestos), mientras allá quedaban para siempre tenebrosos cráteres, testigos de un pasivo ambiental rojizo nunca solventado y ahora "atractivo turístico", a la par de un montón de obreros que moría de diabetes por los excesos de carbohidratos, grasas malas y sal en las comidas.
La minera estadounidense Alcoa Exploration Company, desde 1959 hasta 1985 y, hasta entrado el milenio, las empresas Ideal Dominicana y Dovemco exprimieron sin piedad casi toda la bauxita de calidad (materia prima del aluminio) en los yacimientos de Las Mercedes y Aceitillar.
Hoy, empero, son quiméricos el bienestar general y un índice de desarrollo humano digno. Y peor: hasta ahora no hay señales sobre un futuro diferente. El paradigma es el mismo. Socialmente excluyente.
De ahí el desbalance evidente en obras prioritarias para los colectivos respecto de las iniciativas de interés privado, como las turísticas.
De interés comunitario son: falta de centro cultural para capacitación y escenificación de las bellas artes; estadios de béisbol (superior y pequeñas ligas) con potrero abandonado; polideportivo Escuela Primaria e Intermedia Hernando Gorjón, a medio talle; falta canchas barriales y del edificio de oficinas públicas (el actual no resiste reparación y en cualquier momento se derrumbará sobre los servidores públicos); orfandad de la academia y banda de música; caminos interparcelarios y carreteras hacia zonas agrícolas de La Altagracia y Los Arroyos en abandono, como los proyectos agrícolas Los Olivares y el del valle de Juancho (Prodevaj); carretera histórica hacia Puerto Escondido, Duvergé, por Aceitillar, en promesa.
La cultura es un pilar fundamental para lograr el desarrollo de una comunidad.
Y más en Pedernales, la provincia más lejana desde la capital (307 km), en la muy porosa frontera suroeste con Haití, achicada por un 68 % de áreas protegidas de 2075 de superficie territorial y en el ojo de una avalancha de inversionistas reales y enmascarados que nunca reparan en impacto ambiental, y bajo la amenaza de una población flotante sin control cuyas consecuencias casi seguro serán nefastas.
Por la falta de un enfoque de desarrollo integral y la atomización cultural imperante, casi seguro que, ante el panorama a la vista, seremos más vulnerables a la inseguridad pública, el narcotráfico, las mafias internacionales, la pedofilia, la prostitución infantil, la delincuencia callejera. Más propensos al hacinamiento, a la contaminación visual y sónica, la falta de solidaridad, la deslealtad, al individualismo, la corrupción, la falta de convivencia.
En el 1 de abril, aniversario de nuestra provincia y de su municipio Oviedo, más allá de explosiones emocionales y fundamentalismos políticos, aspiremos siquiera a que todo suceda distinto al presente y a cómo se perfila. Y que, cada año, en cada alborada de abril, recibamos una llamada para recordarnos la necesidad de volver a los tiempos que nos hicieron felices. Tiempos de hermandad, en que clubes socioculturales y deportivos, iglesias, asociaciones de pedernalenses no residentes y de estudiantes universitarios se articulaban en un solo frente para montar memorables semanas de la cultura.
Una llamada, aun sea cada año, para invitarnos a la impostergable sinergia comunitaria, a la construcción de una cultura fuerte y una relación de amor memorable, similar a la que, en cada fecha de su cumpleaños, ansiaba de una amada mujer el Rafael Solano, según su hermosa canción 10 de abril aniversario.
"Y me llamarás el 10 de abril de cada año aniversario de las horas más felices de amor que yo he pasado…"
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