Wilnerys Peña guarda silencio por unos segundos antes de responder. Hablar de Emely Peguero no le resulta sencillo. No solo porque ahora tendrá la responsabilidad de interpretarla en pantalla, sino porque desde hace años muchas personas la comparan físicamente con ella.
La entrevista ocurre durante uno de los días más intensos del rodaje de “Vidas Truncadas”, precisamente la jornada en la que el equipo trabajaba las escenas relacionadas con el caso de Emely Peguero. Entre cámaras, luces y un ambiente emocionalmente cargado, Wilnerys Peña y el director argentino Pablo Pedroso conversaron conmigo sobre el peso emocional y social detrás de un proyecto que busca ir mucho más allá del cine.
Porque aunque el documental reúne algunos de los casos más dolorosos que han marcado a la sociedad dominicana, su intención no es revivir el morbo, sino provocar reflexión.
Y eso se siente incluso fuera de cámara.
“Es algo duro interpretar la vida de esta chica”, admite Wilnerys Peña mientras intenta encontrar las palabras correctas. “Pero me preparé con la misión de llevar un mensaje de reflexión a la sociedad para este tipo de casos”.
La joven fue seleccionada por Aldea Estudio para dar vida a Emely Peguero tanto en el documental “Vidas Truncadas” como en la futura película de ficción que la productora prepara sobre el caso, una apuesta cinematográfica que buscará reconstruir desde una narrativa más íntima los hechos y emociones detrás de una historia que conmocionó a toda República Dominicana.
Aunque ya había participado en comerciales, pequeñas apariciones y papeles secundarios, este representa su primer protagónico. Y también el más emocionalmente exigente.
“Creo que algunas de las escenas más fuertes fueron lo más difícil, porque tú te pones a pensar lo que ella vivió”, cuenta.
Mientras habla, queda claro que para ella el reto no ha sido únicamente actuar. También ha tenido que lidiar con la exposición pública y la presión en redes sociales luego de anunciarse oficialmente que sería quien interpretaría a Emely Peguero.
“No estaba acostumbrada a recibir tanto boom en las redes”, reconoce entre risas tímidas.
Pero inmediatamente aclara algo que para ella parece importante repetir:
“Lo importante no es si nos parecemos o no. Lo importante es el mensaje que vamos a llevar”.
Y quizá ahí está precisamente el corazón de este proyecto.
Porque detrás de “Vidas Truncadas” existe una intención mucho más profunda que reconstruir casos conocidos. El documental, dirigido por Pablo Pedroso y producido por Cándido Encarnación, Karina Corvalán y Francis Disla “El Indio”, aborda las consecuencias de las relaciones desiguales entre adultos y menores, la violencia contra niñas y adolescentes y las heridas sociales que dejan este tipo de historias.
El proyecto incluye testimonios de familiares, sobrevivientes, especialistas en violencia de género, abogados, fiscales y expertos que ayudan a contextualizar casos como los de Emely Peguero y Yocairi Amarante.
Para Pablo Pedroso, el impacto comenzó incluso antes de rodar.
“Lo primero fue conocer historias realmente muy profundas, casos muy dramáticos”, explica el director argentino, quien asegura que muchas de las entrevistas realizadas durante la producción estuvieron cargadas de dolor, impotencia y honestidad.
“Por suerte la gente siempre se volcó a brindar testimonios muy sentidos, muy de adentro, y eso enriquece muchísimo el trabajo que hicimos”, añade.
El cineasta asegura que uno de los principales objetivos del documental es cuestionar patrones que durante años fueron normalizados en la sociedad.
“Esperamos que las personas se lleven una reflexión sobre las relaciones entre hombres y mujeres y que nadie vuelva a considerar a las niñas como algo menor o como propiedad”.
Durante la conversación, tanto Wilnerys Peña como Pablo Pedroso coincidieron constantemente en una palabra:
Reflexión.
No fama.
No controversia.
No impacto mediático.
Reflexión.
Wilnerys Peña incluso recuerda que cuando ocurrió el caso de Emely Peguero, ambas tenían prácticamente la misma edad.
“Desde el colegio me comparaban con ella. Y siendo sincera, era un poco incómodo”, confiesa.
Sin embargo, hoy asegura que entiende el valor que puede tener el proyecto para muchas personas.
“Me hace feliz poder llevar este mensaje a la sociedad”.
Además del documental, Aldea Estudio trabaja en una película de ficción inspirada en el caso de Emely Peguero, cuyo rodaje iniciará próximamente. La producción buscará profundizar desde el cine en los acontecimientos y el impacto humano detrás de uno de los casos más dolorosos y debatidos de la historia reciente dominicana.
Con estreno previsto para el próximo 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, “Vidas Truncadas” también cuenta con el respaldo de organizaciones como Plan International, Save the Children y el Ministerio de la Mujer.
Pero más allá de festivales, estrenos y producción cinematográfica, el equipo insiste en que el verdadero objetivo es otro:
Que estas historias no vuelvan a repetirse.
Y tal vez por eso Wilnerys Peña insiste tanto en que el parecido físico no es lo importante.
Porque al final, dice, lo verdaderamente necesario es que ninguna otra joven tenga que vivir una historia como la de Emely Peguero.
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