La agencia espacial estadounidense (NASA) estimó que 58,870 edificios resultaron dañados o destruidos en Venezuela como consecuencia del doble terremoto del 24 de junio de 2026, según una evaluación experimental preliminar basada en imágenes de radar satelital.
El dato, obtenido a partir del último paso del satélite Sentinel-1 el 25 de junio, no ha sido validado en campo, pero constituye la primera aproximación científica a la magnitud estructural de una de las peores catástrofes naturales en la historia reciente de América Latina, donde el balance oficial ya supera los 1,719 muertos, más de 5,000 heridos y hasta 50,000 desaparecidos, según estimaciones de Naciones Unidas.
…el balance oficial ya supera los 1,719 muertos, más de 5,000 heridos y hasta 50,000 desaparecidos, según estimaciones de Naciones Unidas.
Cómo la NASA midió la destrucción desde el espacio
El Sistema de Información Geográfica Earthdata (EGIS) de la NASA utilizó datos del radar del satélite Sentinel-1, perteneciente al programa europeo de observación de la Tierra Copernicus, para construir un mapa de daños comparando imágenes captadas antes y después de los sismos.
El análisis se realizó en dos etapas. El primer conjunto de datos fue obtenido el 24 de junio a las 22:50 GMT, cubriendo la zona occidental cercana al epicentro —alrededor de San Felipe y Yumare—. El segundo corresponde al 25 de junio a las 10:16 GMT e incluye el área metropolitana de Caracas, con énfasis en los sectores de Petare y Antímano.
Cada imagen posterior al evento fue comparada con una serie de tomas de referencia del Sentinel-1 tomadas durante el año anterior al sismo, y ambas fueron fusionadas en un único mapa de daños. La NASA advierte que se trata de un "producto preliminar elaborado a los pocos días del suceso" que aún no ha sido validado sobre el terreno.
Un mapa que va del rojo al silencio
El mapa interactivo publicado por la NASA señala en rojo los edificios con más del 75% de probabilidad de estar dañados. Las concentraciones más densas de ese color aparecen en Caraballeda, Catia La Mar y La Guaira, la franja costera que quedó atrapada entre el mar Caribe y las estribaciones de la cordillera de la Costa.
La Agencia Espacial Europea (ESA) también procesó datos del Sentinel-1 para generar un interferograma —mapa de deformación del terreno— comparando imágenes del 18 de junio, previas a los sismos, con las del 25 de junio. El resultado muestra desplazamientos de hasta 40 centímetros en una franja que se extiende desde Caracas hasta Puerto Cabello, a unos 210 kilómetros al oeste de la capital.
El contexto humano que los satélites no alcanzan a mostrar
Los datos satelitales llegan cuando las cifras humanas siguen escalando. El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, informó el 29 de junio que los fallecidos ascienden a 1,719, con más de 5,034 heridos.
La ONU, por su parte, maneja cifras no confirmadas de hasta 50,000 desaparecidos, una magnitud que convierte a este evento en la peor catástrofe natural documentada en Venezuela en décadas.
Equipos de rescate de 24 países —entre ellos los de República Dominicana— trabajan en las zonas afectadas. Al día de hoy lunes 29 de junio operaban en el terreno 2,624 rescatistas extranjeros con 137 perros entrenados para la detección de personas bajo escombros.
La falla que nadie atendió
El doble sismo tuvo su epicentro cerca de San Felipe y Yumare, en el centro-norte de Venezuela. El seísmo principal, de magnitud 7.5, estuvo precedido por uno de 7.2 en la misma jornada del 24 de junio.
Ambos liberaron energía a lo largo de la falla de San Sebastián, paralela a la línea de costa, generando una cadena de destrucción que las imágenes satelitales de la empresa de inteligencia geoespacial Vantor muestran con crudeza: donde había bloques de apartamentos, quedan montones de concreto.
El Sistema de Coordinación de Respuesta ante Desastres de la NASA se activó de inmediato y continúa publicando mapas y productos de datos adicionales a medida que están disponibles.
Una cifra que seguirá creciendo
La evaluación de la NASA es, por definición, conservadora: solo contempla los edificios detectables por radar en los pasos satelitales disponibles hasta el 25 de junio. A medida que avancen los relevamientos sobre el terreno y se procesen nuevas imágenes, el número de estructuras comprometidas podría aumentar significativamente.
Lo que los datos ya confirman es que Venezuela enfrenta una crisis de infraestructura sin precedentes modernos, en un país que arrastraba una situación humanitaria crítica antes del sismo.
La ONU calificó la devastación de "realmente aterradora", y el FMI se declaró listo para apoyar la reestructuración económica del país.
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