El Super Bowl 2026 no será recordado únicamente por el duelo deportivo entre los New England Patriots y los Seattle Seahawks, ni por celebrar la 60ª edición del evento más importante de la NFL. Esta final quedará marcada, sobre todo, por el show de medio tiempo encabezado por Bad Bunny, una presentación que trasciende la música y se instala de lleno en el debate cultural y político de Estados Unidos.
El artista puertorriqueño se convertirá este domingo en el primer protagonista de un espectáculo de medio tiempo con un repertorio íntegramente en español, un hecho sin precedentes en el escenario deportivo mas visto del mundo. Su presencia confirma de forma eminente el peso global del idioma español y de la cultura latina en cada rincón del mundo.
Bad Bunny llega a esta cita en el punto más alto de su carrera. Recientemente coronado en los Premios Grammy, donde hizo historia al ganar uno de los galardones principales con un álbum completamente en español, el cantante aprovechó ese escenario para lanzar un mensaje contundente: “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos y somos americanos”. Un discurso que hoy adquiere una dimensión aún mayor en el evento.
El escenario más estadounidense, en español
La decisión de la NFL de apostar por Bad Bunny ha sido interpretada como un giro histórico. La liga, tradicionalmente considerada una de las instituciones deportivas más conservadoras de Estados Unidos, cedió su espacio de mayor audiencia a un artista que no solo canta en español, sino que ha sido crítico de las políticas migratorias y del trato a la comunidad latina.
El comisionado de la NFL, Roger Goodell, defendió públicamente la elección al describir a Benito, como “uno de los grandes artistas del mundo”.
Para millones de espectadores hispanohablantes, el medio tiempo del Super Bowl LX representa una validación cultural largamente postergada. El español no llega como traducción ni como adorno, sino como protagonista absoluto de un espectáculo que promete estar cargado de referencias a la cultura puertorriqueña y latina en general.
El Super Bowl más tenso de la era Trump
La actuación de Bad Bunny se produce en un clima político especialmente sensible. El endurecimiento de la retórica sobre identidad nacional y migración durante el actual Gobierno de Donald Trump ha convertido el show de medio tiempo en un punto de fricción. Sectores conservadores del Partido Republicano han reaccionado con dureza ante la elección del artista.
El propio Trump calificó la decisión como “ridícula” y anunció que no asistirá al evento, acusando al cantante de “sembrar odio”. Estas declaraciones alimentaron versiones sobre un posible refuerzo de la vigilancia migratoria durante el espectáculo, rumores que fueron desmentidos por el comité organizador del Super Bowl LX, según documentos obtenidos por medios estadounidenses.
Mientras tanto, en las calles de San Francisco han aparecido pancartas con mensajes como “ICE Out” y “Chinga la migra”, expresiones de resistencia histórica de las comunidades latinas y chicanas. Muchas de estas acciones utilizan como símbolo al sapo concho, especie endémica de Puerto Rico adoptada por Bad Bunny como emblema cultural y político en su reciente gira.
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