Una gran tormenta invernal avanzaba desde el sur y centro hacia el noreste de Estados Unidos el domingo después de golpear a varios estados con temperaturas gélidas que paralizaron el transporte y provocaron un frenesí de abastecimiento.
Considerada por meteorólogos como uno de los peores episodios invernales de las últimas décadas en Estados Unidos, la tormenta provocó intensas nevadas y acumulaciones de hielo con consecuencias potencialmente “catastróficas”, según el Servicio Nacional de Meteorología (NWS).
En total, 20 estados, así como la capital estadounidense, Washington, han declarado el estado de emergencia.
“Los impactos de la nieve/aguanieve persistirán bien entrada la próxima semana, con rondas de recongelación que mantendrán las superficies heladas y peligrosas tanto para conducir como para caminar”, señaló el NWS.
Este domingo se reportaron las primeras muertes relacionadas con la tormenta, con dos personas fallecidas en Luisiana por hipotermia, según informó el departamento de salud de ese estado sureño.
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, dijo que cinco personas fueron encontradas muertas al aire libre durante el fin de semana en medio de temperaturas gélidas.
Apagones
El sitio de monitoreo PowerOutage.us mostraba a más de un millón de clientes sin electricidad el domingo por la tarde, principalmente en el sur del país, donde la tormenta comenzó el sábado.
En Tennessee, donde el hielo derribó líneas eléctricas, más de 300.000 clientes residenciales y comerciales se quedaron sin electricidad. Luisiana, Misisipi y Georgia —donde estas tormentas son menos comunes— registraron cada una más de 100.000 cortes del servicio.
Los cortes son particularmente peligrosos, ya que el sur está siendo azotado por un frío fuera de lo común que podría batir récords, según autoridades.
Decenas de miles de hogares también estaban afectados en Kentucky y Georgia.
Las autoridades desde Texas hasta Carolina del Norte y Nueva York instaron a los residentes a quedarse en casa debido a las condiciones peligrosas.
“Eviten las carreteras, salvo que sea absolutamente necesario”, publicó la División de Manejo de Emergencias de Texas en X.
Vuelos cancelados y supermercados vacíos
Los residentes de Washington despertaron con una capa de varios centímetros de nieve en aceras y carreteras.
El presidente Donald Trump, quien afrontaba la tormenta en la Casa Blanca, dijo el sábado en su plataforma Truth Social: “Seguiremos monitoreando y manteniendo el contacto con todos los estados en la trayectoria de esta tormenta. ¡Manténganse a salvo y manténganse abrigados!”.
Las oficinas federales estarán cerradas de forma preventiva el lunes.
Los aeropuertos en Washington, Filadelfia y Nueva York tenían casi todos los vuelos del día cancelados.
Más de 15.000 vuelos con destino y origen en Estados Unidos fueron cancelados durante el fin de semana, y miles más sufrieron retrasos, según el sitio especializado FlightAware. Además, ya se cancelaron casi 2.500 vuelos para el lunes.
El NWS advirtió que el hielo podría causar “cortes de electricidad de larga duración, daños a árboles y condiciones de viaje extremadamente peligrosas o intransitables”.
Numerosos supermercados tenían los estantes vacíos ante los pronósticos meteorológicos.
Contexto climático
La tormenta, calificada de “inusualmente extensa y de larga duración” por el NWS, es causada por la llegada de una masa de aire ártico procedente de Canadá.
Trump, un escéptico del cambio climático, aprovechó la tormenta para hacer un comentario: “Por favor: ¿QUÉ LE PASÓ AL CALENTAMIENTO GLOBAL?”, escribió en Truth Social.
Los científicos señalan que las perturbaciones del vórtice polar, que envían estas masas de aire ártico hacia el resto de Norteamérica, se han vuelto más frecuentes en los últimos 20 años.
Las bajas temperaturas que se esperan después de la tormenta pueden durar hasta una semana, con mínimas de sensación térmica pronosticadas incluso por debajo de -45 ºC en algunos lugares.
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