En medio de la peor tragedia natural que ha vivido Venezuela en décadas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que la relación bilateral entre ambos países "es excelente" y que al país suramericano "le está yendo mejor que nunca con el petróleo".
Las declaraciones, realizadas en una entrevista con el periodista Joe Kernen en CNBC, omitieron cualquier referencia al impacto que los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 —ocurridos el 24 de junio— podrían tener sobre la economía venezolana y sus proyectos de reconstrucción.
"Nuestra relación con Venezuela es excelente. Les está yendo mejor que nunca con el petróleo", señaló Trump, quien también destacó que grandes empresas internacionales están ingresando al mercado venezolano y que Estados Unidos está obteniendo "una buena parte del crudo, como debe ser".
El petróleo, en el centro del vínculo bilateral
Las declaraciones de Trump se enmarcan en un acercamiento acelerado entre Washington y Caracas desde la captura de Nicolás Maduro en enero pasado.
Bajo el gobierno de Delcy Rodríguez, Venezuela ha impulsado un paquete de reformas en el sector de hidrocarburos orientado a atraer inversión extranjera, en sintonía con el marcado interés de la administración Trump en el crudo venezolano.
Los números respaldan el optimismo del mandatario republicano: según el encargado de negocios de EE.UU. en Venezuela, John Barrett, las exportaciones petroleras venezolanas alcanzaron 1,25 millones de barriles diarios a comienzos de junio, su nivel más alto en siete años.
La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) registró, en su informe de mayo, un incremento de la producción venezolana del 27,6% entre enero y ese mes.
Este miércoles, la estatal Petróleos de Venezuel (PDVA) confirmó que "actualmente cursa una negociación con Estados Unidos para la venta de volúmenes de petróleo", bajo un esquema que calificó de "estrictamente comercial, con criterios de legalidad, transparencia y beneficio para ambas partes", similar al modelo que opera Chevron en el país.
Los sismos, Trump los ignoró
Lo que el presidente estadounidense no mencionó es que el panorama económico venezolano cambió drásticamente el 24 de junio. Los dos terremotos que sacudieron el país dejaron al menos 2.295 fallecidos y 11.267 heridos, según el último balance oficial, con una destrucción concentrada en La Guaira, el Distrito Capital y los estados Miranda y Carabobo.
Este mismo jueves, el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur de EE.UU., y el propio Barrett confirmaron en una rueda de prensa virtual desde Miami que las instalaciones petroleras y gasíferas de Venezuela no rgistraron daños estructurlaes con los terremotos.
El sector manufacturero también mostró resiliencia: la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) informó que el 80% de la industria sigue operativa.
Un "protectorado" puesto a prueba
La catástrofe coloca a Washington en una posición incómoda. En mayo, Trump había declarado que Venezuela se había convertido en "un país feliz" tras la intervención militar estadounidense que derivó en la captura de Maduro. Ahora, según analizó The New York Times, los terremotos representan un desafío de primer orden para la el Gobierno de EE.UU.
EE.UU. ha sido uno de los países que envió ayuda humanitaria para asistir al gobierno de Rodríguez en la gestión de la emergencia. Pero la retórica triunfalista de Trump sobre el "éxito" venezolano contrasta con la magnitud de una tragedia que obligará a redirigir recursos públicos hacia la reconstrucción y que, según los economistas, neutralizará buena parte del avance previsto para este año.
Lo que queda por verse es si el auge petrolero —el principal argumento de Trump para celebrar la relación bilateral— logrará sostenerse como motor de recuperación, o si la catástrofe humana y la presión fiscal terminarán por redefinir el tablero que Washington creía tener bajo control.
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