El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, nominó este viernes a su antiguo abogado defensor y actual fiscal general interino, Todd Blanche, para sustituir de forma permanente a Pam Bondi, tras ser destituida en abril.
Como Bondi, Blanche es considerado un aliado del presidente estadounidense que ha ejercido como abogado en diversos casos que ha afrontado el magnate republicano ante los tribunales y su mandato tiene que ser ahora ratificado por el Congreso.
Trump nominó a Blanche para convertirse de forma permanente en el nuevo fiscal general, tras cesar a Blondi, a quien había calificado como "gran patriota" y "amiga leal", pero que comenzó a recibir críticas por la gestión en la publicación de los papeles del fallecido pederasta, Jeffrey Epstein.
Trump presentó en abril al nuevo fiscal general interino como "una mente jurídica sumamente talentosa y respetada", mientras sus opositores consideran que durante su periodo de interinidad ha actuado más como abogado personal del presidente que como máxima autoridad judicial del país.
Como fiscal general adjunto, fue el encargado de encabezar un interrogatorio en prisión con Ghislaine Maxwell, expareja y principal colaboradora de Epstein.
Antes de asumir el cargo de forma permanente, la nominación de Blanche llegará al Congreso donde la comisión judicial analizará el perfil del fiscal y posteriormente será sometido a votación en el Senado.
¿Quién es el abogado defensor de Trump?
Hace tres años, Todd Blanche, un abogado especializado en defensa de delitos de cuello blanco, renunció a su puesto en un bufete de abogados para asumir la defensa del entonces expresidente Donald Trump, envuelto en una maraña de líos legales.
"Es una oportunidad que no puedo dejar pasar", escribió a sus colegas en un correo electrónico de despedida. Hoy, con su antiguo cliente en la Casa Blanca, Blanche ha sido nominado como nuevo fiscal general de EE.UU.
En su primera rueda de prensa como sucesor de Bondi, Blanche marcó el tono de su gestión al sostener que Trump tiene el "derecho" y el "deber" de orientar las investigaciones del Departamento de Justicia.
La oposición demócrata ha criticado abiertamente al letrado, acusándolo de seguir actuando como abogado personal de Trump en lugar de como la máxima autoridad judicial del país, y de poner a la Justicia estadounidense al servicio de la agenda de retribución política del presidente.
Bajo su mandato interino, el Gobierno presentó cargos contra el exdirector del FBI James Comey y abrió investigaciones vinculadas a las denuncias infundadas de fraude electoral de 2020.
Blanche también supervisó la criticada divulgación de los documentos relacionados con Jeffrey Epstein, el fallecido pederasta y magnate financiero y, en julio de 2025, entrevistó personalmente a Ghislaine Maxwell, la expareja del convicto, condenada a 20 años de prisión por tráfico sexual de menores.
Tras su encuentro con Blanche, Maxwell fue trasladada a una cárcel de mínima seguridad en Texas, pese a que la ley prohíbe alojar a personas condenadas por delitos sexuales en ese tipo de instalaciones.
Blanche también encabezó la polémica iniciativa de destinar cerca de 1.700 millones de dólares para compensar a quienes el Gobierno considera víctimas de persecución judicial durante la Administración de Joe Biden, una medida que generó rechazo incluso entre senadores republicanos y que terminó siendo retirada.
La nominación deberá ser ratificada por el Senado, donde los republicanos mantienen una mayoría de 53 a 47 escaños, aunque algunos miembros del partido de Trump han mostrado reticencias durante los últimos meses.
Hoja de vida de Todd Blanche
Nacido en Denver, Colorado, en 1974, Blanche inició su carrera dentro del sistema que ahora le toca dirigir. Comenzó como fiscal en el Distrito Sur de Nueva York, donde llegó a ser codirector de la unidad de crímenes violentos y participó en investigaciones de fraude, corrupción y delincuencia organizada.
Tras cerca de una década en la fiscalía federal, dio el salto al sector privado y se incorporó al bufete Cadwalader, Wickersham & Taf, donde representó a figuras del entorno político como el exasesor de Trump Paul Manafort.
Su trabajo para ese último fue la puerta de entrada al círculo del mandatario. Poco después dejó el bufete para dedicarse en exclusiva a la defensa de Trump.
Lo representó en el caso de sobornos a la exactriz porno Stormy Daniels, que derivó en una condena por más de treinta cargos de falsificación de registros comerciales en Nueva York.

También estuvo a su lado en las dos investigaciones del fiscal especial Jack Smith, nombrado bajo el Gobierno del expresidente Joe Biden (2021-2025): una sobre la interferencia en los resultados de las elecciones de 2020 y otra por haber retenido documentos clasificados en su residencia de Mar-a-Lago. Ambos procesos fueron desestimados tras la reelección de Trump.
Una vez en la Casa Blanca, el republicano lo nominó como fiscal general adjunto, convirtiéndose en el número dos del Departamento de Justicia, antes de asumir el cargo en su totalidad tras la salida de Bondi.
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