Donald Trump salió este jueves a defender públicamente las ganancias millonarias que sus negocios han acumulado desde que retornó a la Casa Blanca, al tiempo que un informe gubernamental reveló nuevos retrasos en la entrega de los aviones presidenciales encargados a Boeing, una empresa que también ha estado en el centro de sus decisiones de política industrial.

"No hago nada relacionado con mis negocios. Mis hijos los dirigen. Tengo mucho dinero. He ganado una cantidad enorme de dinero. Dejo que otras personas lo inviertan; ni siquiera sé quiénes son". Donald Trump, presidente de Estados Unidos

Trump y sus criptomonedas: más de 1.400 millones en un año

En una entrevista con Joe Kernen de la cadena CNBC, Trump respondió a los cuestionamientos surgidos tras la divulgación, el pasado martes, de su declaración financiera anual ante la Oficina de Ética Gubernamental.

El documento, que se hizo público esta semana, revela que el mandatario declaró ingresos superiores a los 1.400 millones de dólares vinculados a proyectos de criptomonedas durante 2025, incluyendo 635 millones de dólares en regalías por la memecoin TRUMP y cuantiosas ganancias derivadas de la plataforma familiar World Liberty.

Según cálculos del New York Times basados en la misma declaración, los ingresos totales de Trump en su primer año de regreso al poder superaron los 2.200 millones de dólares, frente a los 622 millones reportados en 2024.

Las cifras marcan un giro histórico en la composición de su fortuna: las criptomonedas desplazaron al sector inmobiliario y a las licencias comerciales como principal fuente de riqueza del presidente.

Un conflicto de interés que no cesa

La magnitud de esas cifras reavivó las críticas sobre los potenciales conflictos de interés entre las políticas públicas de la administración Trump —que ha impulsado una agenda marcadamente favorable a los activos digitales— y los negocios privados de su familia.

El presidente, sin embargo, rechazó cualquier cuestionamiento y trasladó la responsabilidad a sus hijos.

"En cierto modo, me siento mal por mis hijos", dijo Trump, al reconocer que prácticamente cualquier iniciativa empresarial que emprendan genera un posible conflicto con la gestión de su padre.

Añadió que les ha pedido que "traten de mantenerse al margen de todo lo que puedan", aunque aclaró: "Ellos también tienen su propia vida".

La defensa presidencial no convenció a sus críticos. Organizaciones de transparencia y legisladores demócratas señalaron que la acumulación de riqueza cripto en paralelo a la desregulación del sector por parte de su gobierno constituye uno de los casos más evidentes de enriquecimiento en el ejercicio del poder en la historia reciente de Estados Unidos.

El Air Force One que no llega: Boeing acumula cinco años de retraso

En otro frente, un informe publicado este jueves por la Oficina de Responsabilidad Gubernamental de Estados Unidos confirmó que los dos nuevos aviones presidenciales Boeing 747-8 —designados VC-25B— no estarán listos hasta mediados de 2028 y mediados de 2029, casi cinco años después del plazo original pactado en el contrato firmado en 2018, durante el primer mandato de Trump, por un valor de 4.000 millones de dólares.

El informe detalla que, si bien Boeing ha avanzado en la contratación de "mecánicos más cualificados", persisten obstáculos críticos: los diseños detallados de los interiores de las aeronaves no están finalizados, la fabricación de los mazos de cables presenta demoras y existen defectos estructurales que requieren correcciones.

El contrato original preveía la entrega del primer avión a finales de 2024.

Un portavoz de Boeing se limitó a declarar que la empresa sigue "avanzando de forma constante en el programa VC-25B" y que su objetivo es "entregar al país dos aviones Air Force One excepcionales", sin ofrecer garantías sobre los plazos.

El avión de Catar como solución provisional

El retraso cobra mayor relevancia en el contexto de esta semana: el martes, Trump realizó su primer vuelo oficial a bordo de un Boeing 747-8 donado por el gobierno de Catar, valorado en aproximadamente 400 millones de dólares.

La aeronave, que recibió el nombre operativo VC-25B Bridge, fue presentada en la Base Aérea de Andrews el 19 de junio y servirá de manera provisional mientras los aviones encargados a Boeing terminan de construirse.

La aceptación de ese regalo de un gobierno extranjero generó una polémica considerable desde que se conoció el año pasado, y la imagen del presidente volando en un avión catarí mientras los aviones estadounidenses acumulan retrasos añade una capa adicional de ironía política a la semana.

Poder, dinero y opacidad

La confluencia de ambas noticias —las ganancias cripto y los retrasos del Air Force One— ilustra las tensiones que rodean al segundo mandato de Trump: un presidente que gestiona simultáneamente el poder del Estado y un emporio empresarial en expansión, con mecanismos de supervisión que sus críticos consideran insuficientes.

La declaración financiera ante la Oficina de Ética Gubernamental es de carácter obligatorio para los altos funcionarios del gobierno federal, pero no implica ninguna restricción legal sobre las actividades comerciales del presidente.

A diferencia de otros países, la legislación estadounidense no obliga al jefe de Estado a desprenderse de sus activos privados durante el ejercicio del cargo.


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