El regreso a Haití del expresidente Michel Joseph Martelly, ocurrido el 15 de julio de 2026, volvió a colocar en el centro del debate a una de las figuras más populares, controvertidas e influyentes de la política haitiana de las últimas décadas.

Martelly llegó a Puerto Príncipe sin explicar públicamente el motivo de su viaje. Varias decenas de seguidores lo recibieron con música, fotografías de campañas anteriores y consignas como “el padre regresó” y “viva Martelly”, mientras el exmandatario avanzaba entre la multitud sin responder preguntas de los periodistas.

Medios haitianos han informado que podría ser llamado a declarar dentro de la investigación por el asesinato del presidente Jovenel Moïse, ocurrido el 7 de julio de 2021. Sin embargo, Martelly no ha sido acusado ni imputado en ese expediente, por lo que su eventual comparecencia no debe interpretarse como señal de responsabilidad penal.

De “Sweet Micky” a la Presidencia de Haití

Michel Joseph Martelly nació el 12 de febrero de 1961 en Puerto Príncipe. Antes de ingresar formalmente a la política se convirtió en una de las figuras más reconocidas de la música haitiana, especialmente dentro del konpa, género bailable de gran popularidad en Haití y entre su diáspora.

Con el nombre artístico de “Sweet Micky”, desarrolló una imagen irreverente, directa y provocadora. Su estilo escénico, el contacto con el público y su capacidad para combinar entretenimiento con comentarios políticos lo convirtieron en una celebridad nacional mucho antes de aspirar a un cargo electivo.

Martelly entró a la competencia presidencial después del devastador terremoto de enero de 2010, en un momento marcado por el descontento con las élites tradicionales, la lentitud de la reconstrucción y la debilidad de las instituciones haitianas.

Aunque inicialmente quedó fuera de la segunda vuelta según los resultados preliminares, una revisión del proceso electoral lo colocó frente a la exprimera dama Mirlande Manigat. En la ronda definitiva obtuvo el 67.57 % de los votos válidos, de acuerdo con los resultados anunciados por el Consejo Electoral Provisional.

Asumió la Presidencia el 14 de mayo de 2011 y permaneció en el cargo hasta el 7 de febrero de 2016.

Una gestión marcada por la reconstrucción y la crisis política

Martelly llegó al poder con promesas de acelerar la reconstrucción posterior al terremoto, ampliar el acceso a la educación, atraer inversiones y modernizar la infraestructura haitiana.

Durante su administración defendió la construcción de carreteras, escuelas, puentes y otras obras públicas como señales de recuperación. También presentó programas educativos y proyectos de infraestructura como parte del legado de su mandato. No obstante, su gestión estuvo acompañada por acusaciones de corrupción, cuestionamientos sobre el uso de los recursos destinados a la reconstrucción y una creciente confrontación con sectores opositores.

La crisis política se profundizó por los retrasos en la celebración de elecciones legislativas y municipales. Al final de su mandato, las votaciones para escoger a su sucesor fueron cuestionadas por denuncias de fraude, protestas callejeras y el aplazamiento de la segunda vuelta presidencial.

Martelly terminó sus cinco años de gestión sin que existiera un presidente electo para sustituirlo. El poder fue transferido provisionalmente mientras el Parlamento escogía una autoridad interina y se reorganizaba el proceso electoral.

Su relación política con Jovenel Moïse

Martelly promovió como sucesor al empresario bananero Jovenel Moïse, candidato del Partido Haitiano Tèt Kale (PHTK), la organización vinculada con el movimiento político construido alrededor del entonces mandatario.

Las elecciones inicialmente celebradas en 2015 fueron anuladas y repetidas después de cuestionamientos sobre su credibilidad. Moïse resultó finalmente electo y asumió la Presidencia en febrero de 2017, después del período provisional encabezado por Jocelerme Privert.

La cercanía política entre Martelly y Moïse explica parte del interés en una eventual declaración del expresidente dentro de la investigación por el magnicidio. Sin embargo, hasta ahora no se ha informado públicamente que Martelly figure entre los acusados o que exista una orden de arresto en su contra por ese caso.

¿Dónde ha estado Michel Martelly?

Después de abandonar la Presidencia, Martelly retomó actividades vinculadas con la música y mantuvo un perfil público irregular, con apariciones ocasionales y períodos prolongados fuera del escenario político haitiano.

Actualmente reside en Estados Unidos, según confirmó la agencia Associated Press. Su visita de julio de 2026 es considerada excepcional debido a que durante los últimos años ha permanecido mayormente fuera de Haití.

La investigación por la muerte de Jovenel Moïse ya había provocado una visita anterior de Martelly al país, aproximadamente tres años antes de su retorno actual. Desde entonces, su presencia física en Haití había sido poco frecuente.

Pese a esa distancia, su figura continuó teniendo peso en la vida política haitiana. El PHTK ha sido una de las organizaciones más influyentes de los últimos años, aunque no inscribió una candidatura para las próximas elecciones generales, que buscan poner fin a más de una década sin comicios nacionales regulares.

Canadá lo sancionó en 2022

La situación internacional de Martelly comenzó a complicarse en noviembre de 2022, cuando el Gobierno de Canadá lo incluyó entre varias figuras políticas y empresariales haitianas sancionadas.

Las medidas canadienses fueron adoptadas dentro de un régimen dirigido contra personas acusadas de financiar, respaldar o beneficiarse de las actividades de grupos armados. Las sanciones incluyeron restricciones financieras y el congelamiento de posibles activos bajo jurisdicción canadiense.

La inclusión de Martelly formó parte de un esfuerzo internacional para responsabilizar a integrantes de las élites haitianas señalados como facilitadores del crecimiento de las organizaciones criminales.

Estados Unidos lo señaló por drogas y apoyo a pandillas

El 20 de agosto de 2024, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Martelly bajo una orden ejecutiva relacionada con el tráfico internacional de drogas.

La Oficina de Control de Activos Extranjeros afirmó que el exmandatario utilizó su influencia para facilitar el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, participó en el lavado de recursos ilícitos, trabajó con narcotraficantes haitianos y patrocinó varias pandillas.

Las medidas estadounidenses prohíben a sus instituciones financieras concederle préstamos o créditos, restringen determinadas operaciones cambiarias bajo jurisdicción estadounidense e impiden a ciudadanos de ese país invertir o adquirir cantidades significativas de instrumentos financieros vinculados con Martelly.

Esas sanciones constituyen decisiones administrativas adoptadas por el Gobierno estadounidense y no equivalen por sí mismas a una sentencia penal dictada por un tribunal.

Unión Europea impuso congelamiento de activos y prohibición de viaje

En diciembre de 2025, la Unión Europea incorporó a Martelly a su régimen de sanciones por la violencia de las bandas armadas y las violaciones de derechos humanos en Haití.

El Consejo de la Unión Europea sostuvo que Martelly y el exsenador Youri Latortue armaron y financiaron pandillas para promover sus agendas políticas, proteger intereses económicos y controlar territorios.

Las medidas incluyen el congelamiento de activos dentro de la jurisdicción europea, la prohibición de que personas o empresas de la Unión Europea pongan fondos a su disposición y restricciones para viajar a territorio comunitario.

Martelly no ha respondido públicamente de manera detallada a las acusaciones formuladas por Estados Unidos y la Unión Europea, según la información disponible sobre su regreso.

Investigación por sus declaraciones de patrimonio

A las sanciones internacionales se sumó una investigación de la Unidad de Lucha contra la Corrupción de Haití (ULCC) sobre las declaraciones juradas de patrimonio presentadas por Martelly.

Un informe divulgado en diciembre de 2025 identificó presuntas declaraciones falsas, omisiones e inconsistencias en los bienes reportados por el exmandatario. La investigación se inició luego de una denuncia presentada en septiembre de 2024 por la organización Ensemble Contre la Corruption.

El expediente habría sido remitido a las autoridades judiciales de Puerto Príncipe para evaluar posibles acciones. Hasta ahora, no se ha informado de una condena definitiva contra Martelly por esas irregularidades.

Un regreso que abre interrogantes políticos y judiciales

La llegada de Martelly ocurre cuando Haití continúa enfrentando una profunda crisis de seguridad, pobreza, desplazamientos y debilitamiento institucional. En ese escenario, el regreso de un expresidente sancionado internacionalmente y todavía respaldado por parte de la población adquiere una dimensión que va más allá de una visita personal.

Por ahora, Martelly no ha anunciado una candidatura, no ha explicado si pretende reactivar su movimiento político ni ha confirmado que su viaje responda a una citación judicial.

Las principales preguntas siguen abiertas: cuánto tiempo permanecerá en Haití, si comparecerá formalmente por el asesinato de Jovenel Moïse y si su regreso busca recuperar influencia en un proceso político que intenta encaminar al país hacia nuevas elecciones.

Lo confirmado es que Michel Martelly no regresó como una figura retirada y olvidada. Su recepción, las sanciones que pesan sobre él, su vínculo con Jovenel Moïse y la vigencia de su estructura política demuestran que continúa siendo una figura capaz de generar adhesiones, sospechas y debate dentro y fuera de Haití.

Abraham Marmolejos

Periodista, docente y estratega de comunicación, con experiencia en medios digitales, periodismo de investigación y creación de contenido.

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