El precio del petróleo volvió a superar los US$90 por barril en los mercados internacionales, impulsado por la escalada del conflicto en Medio Oriente y las tensiones relacionadas con Irán, lo que ha generado preocupación por posibles interrupciones en el suministro global de energía.
Analistas del mercado energético señalan que el aumento responde principalmente a los temores de que la guerra afecte infraestructura petrolera, refinerías y rutas clave de transporte de crudo, lo que podría provocar una reducción en la oferta mundial.
Durante los momentos de mayor tensión en el conflicto, el precio del petróleo incluso llegó a acercarse a los US$120 por barril, antes de estabilizarse nuevamente en niveles cercanos a los US$90, reflejando la volatilidad del mercado ante la situación geopolítica.
En este contexto, autoridades de Irán han advertido que el precio del petróleo podría alcanzar hasta los US$200 por barril si la guerra continúa intensificándose y se producen mayores interrupciones en la producción o el transporte energético.
Uno de los principales focos de preocupación es el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo, por donde transita una parte significativa del suministro energético global.
Especialistas advierten que cualquier alteración en esa zona estratégica podría tener impactos directos en los precios internacionales del crudo, así como en los costos de combustibles y transporte en distintos países.
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