El exdirigente japonés Yohei Kono, figura clave en uno de los gestos más significativos de reconocimiento de responsabilidades históricas por parte de Japón tras la Segunda Guerra Mundial, falleció hoy a los 89 años.

Su nombre quedó ligado a la declaración oficial de 1993 mediante la cual el Gobierno admitió el sufrimiento infligido a miles de mujeres obligadas a servir en burdeles militares del Ejército imperial.

Las autoridades japonesas confirmaron este miércoles el fallecimiento de Kono, ocurrido el pasado lunes. A lo largo de su carrera ocupó cargos de alta relevancia, entre ellos portavoz del Gabinete, ministro de Asuntos Exteriores, presidente de la Cámara Baja y líder del Partido Liberal Democrático.

Su mayor legado político, sin embargo, trascendió la política interna y se convirtió en un referente de la memoria histórica en Asia oriental.

La declaración que marcó un antes y un después

El reconocimiento oficial a las "mujeres de consuelo"

En 1993, siendo portavoz del Gobierno encabezado por el entonces primer ministro Kiichi Miyazawa, Kono presentó una declaración basada en una investigación oficial que reconocía la implicación del Ejército japonés en el sistema de explotación sexual conocido como el de las "mujeres de consuelo".

El documento admitía que miles de mujeres fueron sometidas contra su voluntad a los burdeles militares establecidos por Japón durante su expansión imperial, especialmente en territorios ocupados de la península coreana entre 1910 y 1945.

La declaración afirmaba que aquellas prácticas causaron un grave daño al honor y la dignidad de las víctimas y expresaba "sinceras disculpas y remordimiento" por el sufrimiento físico y psicológico ocasionado.

La denominada "Declaración Kono" fue considerada un paso importante para mejorar las relaciones entre Japón y Corea del Sur, aunque desde sectores nacionalistas japoneses fue cuestionada por considerar insuficientemente sustentadas algunas de sus conclusiones.

Con el paso de los años, el documento continuó siendo uno de los principales referentes en los debates sobre la responsabilidad histórica de Japón respecto a los crímenes cometidos durante la guerra.

La primera ministra destaca su legado

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, expresó su pesar por la muerte del exdirigente y destacó su larga trayectoria en la política nacional.

Según manifestó en un mensaje difundido en la red social X, Kono contribuyó al fortalecimiento del sistema democrático parlamentario y mantuvo una actitud orientada al diálogo y al entendimiento frente a los problemas históricos, elementos que consideró parte del legado diplomático del país.

También resaltó su carácter conciliador y la influencia que ejerció sobre varias generaciones de dirigentes y ciudadanos.

La cuestión de las llamadas "mujeres de consuelo" continúa siendo uno de los temas más sensibles en las relaciones entre Japón y Corea del Sur. Organizaciones de derechos humanos y supervivientes han reclamado durante décadas un reconocimiento pleno de las responsabilidades históricas y medidas de reparación, mientras distintos gobiernos japoneses han mantenido posiciones diversas sobre el alcance de las disculpas oficiales emitidas desde la década de 1990.

Geishas y "mujeres de consuelo", dos realidades distintas

Uno de los errores más extendidos al abordar este episodio histórico consiste en asociar a las llamadas "mujeres de consuelo" con las geishas japonesas. Sin embargo, historiadores y especialistas coinciden en que se trata de figuras completamente diferentes tanto por su origen como por su función social.

Las geishas forman parte de una tradición cultural japonesa que se remonta a siglos atrás. Son artistas profesionales entrenadas en disciplinas como la música, la danza, la conversación y las ceremonias tradicionales, cuyo trabajo consiste en ofrecer entretenimiento en reuniones sociales y eventos privados.

Su formación puede extenderse durante varios años y está vinculada a un patrimonio cultural que aún perdura en ciudades como Kioto y Tokio.

Por el contrario, las denominadas "mujeres de consuelo" fueron víctimas de un sistema organizado por el Ejército Imperial japonés durante las décadas de 1930 y 1940, mediante el cual miles de mujeres —principalmente coreanas, pero también chinas, filipinas, indonesias y de otros territorios ocupados— fueron reclutadas bajo engaños o mediante coerción para servir en burdeles militares.

La confusión entre ambos conceptos ha sido alimentada durante décadas por estereotipos y representaciones simplificadas de la cultura japonesa.

No obstante, organismos internacionales, investigaciones académicas y testimonios de supervivientes han insistido en diferenciar claramente a las geishas, como artistas tradicionales, de las víctimas de explotación sexual en tiempos de guerra.

Esta distinción resulta fundamental para comprender la dimensión histórica y humanitaria del sistema de las "mujeres de consuelo", cuyo reconocimiento sigue siendo objeto de debate político y diplomático en Asia oriental, especialmente entre Japón y Corea del Sur.

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