El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva lamentó este miércoles lo que calificó como un “complejo de inferioridad” de los presidentes de América Latina frente a Estados Unidos, al defender una política exterior en la que los gobiernos de la región puedan relacionarse con Washington sin asumir una posición de subordinación.
A cuatro días de la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, Lula afirmó que aprendió a “no bajar la cabeza” ante ningún líder extranjero y sostuvo que mantiene una relación “civilizada” y “respetuosa” con el presidente estadounidense Donald Trump, pese a las diferencias que han marcado el vínculo entre ambos gobiernos.
Líderes latinoamericanos y Escudo de las Américas
Durante una entrevista, el mandatario brasileño fue consultado sobre el Escudo de las Américas, una alianza promovida por Trump a la que se han incorporado varios gobiernos latinoamericanos de derecha.
Fue en ese contexto cuando Lula expresó su crítica al comportamiento histórico de algunos mandatarios de la región.
“Lo que es triste es el complejo de inferioridad de los presidentes de América Latina”, afirmó.
Aunque evitó mencionar a gobernantes actuales, Lula utilizó como ejemplo al expresidente argentino Carlos Menem, a quien calificó de “adulador” de Estados Unidos durante su gobierno entre 1989 y 1999.
El presidente brasileño contrapuso esa postura con su propia manera de relacionarse con las principales potencias.
Dijo que conversa tanto con Trump como con el presidente chino, Xi Jinping, y que Brasil debe mantener relaciones con distintos países sin asumir una posición de dependencia.
“No necesito que gusten de mí personalmente”
Lula también marcó una diferencia entre el vínculo personal entre mandatarios y las relaciones diplomáticas entre Estados.
“La relación entre jefes de Estado es diferente de una relación personal; yo no necesito que gusten de mí personalmente”, afirmó.
La declaración adquiere especial relevancia por la relación fluctuante que Lula mantiene con Trump. Ambos presidentes han tenido encuentros y conversaciones durante el último año, al mismo tiempo que sus gobiernos han protagonizado disputas comerciales y diplomáticas.
Lula y Trump: respeto pese a las diferencias
El mandatario brasileño aseguró que mantiene con Trump una relación basada en el respeto, aunque recordó que ha advertido al presidente estadounidense sobre la necesidad de no intervenir en el proceso electoral brasileño.
Según Lula, durante una conversación reciente le dejó claro a Trump que cualquier intento de interferir en las elecciones generaría una reacción de Brasil.
La advertencia se produce mientras Lula busca la reelección y enfrenta como principal rival a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y un político cercano al entorno de Trump.
El mandatario brasileño ha utilizado durante la campaña la defensa de la soberanía nacional como uno de sus argumentos frente a las presiones provenientes de Washington.
La soberanía como eje de campaña
La posición de Lula frente a Estados Unidos se inserta en un discurso electoral que presenta a Brasil como un país con capacidad para definir su política exterior sin someterse a las preferencias de otras potencias.
En ese marco, el presidente brasileño ha criticado el acercamiento de sectores de la derecha de la región a Trump y ha cuestionado la incorporación de gobiernos latinoamericanos a iniciativas impulsadas por Washington.
La discusión ocurre mientras las relaciones entre Brasil y Estados Unidos atraviesan tensiones por asuntos comerciales, diplomáticos y judiciales.
Una relación marcada por tensiones
El vínculo entre Lula y Trump ha combinado momentos de acercamiento con episodios de confrontación.
Los dos mandatarios se reunieron en la Casa Blanca el 7 de mayo, encuentro en el que acordaron avanzar en negociaciones comerciales. Sin embargo, posteriormente surgieron nuevas diferencias entre ambos gobiernos.
En agosto, Estados Unidos revocó la visa de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, en medio de una disputa relacionada con la representación diplomática estadounidense en Brasil.
Paralelamente, Trump ha mantenido contactos con Flávio Bolsonaro, adversario electoral de Lula, lo que ha añadido una dimensión política a las diferencias entre Brasilia y Washington.
A pocos días de la primera vuelta, Lula intenta así diferenciar su posición de la de quienes defienden una mayor alineación con la política exterior de Trump, colocando la autonomía brasileña en el centro de su discurso.
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